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Septiembre 08, 2005

El cuerpo digitalizado - BEATRIZ PRECIADO

LA VANGUARDIA DIGITAL - El cuerpo digitalizado

Corresponde al crítico cultural Jonathan Sawday el mérito de haber mostrado que el arte participa en cada momento de las técnicas médicas de representación que dominan las disciplinas de normalización y control del cuerpo. Esta complicidad no tiene por soporte un objeto natural común sobre el que las técnicas, artísticas o científicas, puedan volcarse fielmente.

Digámoslo sin más rodeos: el arte, como las disciplinas de normalización y control, no representa nada, sino que produce el cuerpo que dice representar. Sin embargo, en esta empresa de invención tecnoplástica, el arte no se encuentra en una relación de vasallaje. No hay imposición ideológica, ni superestructura científica que domine completamente la producción artística. Nos hallamos más bien en presencia de un tráfico de signos y materiales entre diversos sistemas culturales.

Los anatomistas del Renacimiento inician un devenir público del interior del cuerpo. A partir de este momento, el despliegue de la razón visual pornopolítica de la modernidad dará como axioma la transformación de la totalidad del cuerpo en imagen.

Los rayos X, el microscopio, la tomografía digital o el escáner realizarán progresivamente este proceso de exteriorización del cuerpo. Este panoptismo corporal alcanza su clímax en el Visible Human Project (VHP) cuando el cuerpo del ajusticiado de la prisión de Waco, en Texas, Joseph Paul Jeringan, es diseccionado, convertido en información digital y colgado en la web en 1994. El cadáver de Jeringan fue congelado a menos 85 grados C º , diseccionado en finísimas capas, escaneado, fotografiado, filmado digitalmente y transformado en una carpeta informática de 15 gigabytes. El cuerpo se convierte así literalmente en el detritus de sus propios procesos de representación: la digitalización total se acompaña de la reducción de la materialidad del cuerpo a residuo líquido. La imagen hiperrealista de Jeringan (consultable en www.visiblehumanproject.com) no corresponde a una fotografía indéxica del cuerpo. Se trata de una reconstrucción computacional a partir de datos numéricos. El cuerpo se ha vuelto archivo digital. Un año más tarde, será digitalizada y puesta en línea la Primera Mujer Visible, que donada (o quién sabe si vendida) anónimamente a la ciencia por su esposo, tutor último de su interior visible, ha sido llamada la ama de casa de Maryland. Esta improbable pareja digital americana se convierte así en el modelo heterosexual universal del cuerpo humano visible. La representación es aquí total, no sólo porque cada una de sus células quedan expuestas al ojo técnico, sino sobre todo por las condiciones de exposición pública global: la cibernética pareja es visible y descargable en versión CD-Rom 24 horas al día desde cualquier punto del planeta transformando de este modo la web al mismo tiempo en teatro anatómico hipermediático y en reality show postmortem.

Se satisfacen de este modo hasta el paroxismo dos de los requisitos de la modernidad: la reducción del cuerpo a imagen capitalizable y la reducción de la multiplicidad corporal a la diferencia sexual. En este proceso de publicación del cuerpo, la producción de la diferencia sexual como factum visible se revela como uno de los elementos cruciales de una nueva empresa occidental que se da como objetivo el control y la maximización de la vida de la especie y que Foucault llamó biopolítica. Hasta el siglo XVI, nos recuerda el historiador Thomas Laqueur, el sexo femenino no existe como entidad biológica independiente en sí misma sino simplemente como una variable débil e interiorizada del sexo masculino.

Con la aparición de la anatomía y del capitalismo industrial, emergen progresivamente las primeras representaciones del clítoris, de la vagina y de las trompas de Falopio y con ellas un nuevo régimen político-visual: lo humano está natural y universalmente dividido en masculino y femenino, dos sexos, opuestos pero complementarios, cuyo destino es la procreación sexual. Para finales del siglo XIX, esta teoría del cuerpo, apoyándose en la naciente fotografía como método documental y hermenéutico, segrega nuevos dispositivos de control jurídico y médico: inventa la normalidad heterosexual, patologiza y persigue la homosexualidad, el afeminamiento de los cuerpos considerados como masculinos y la masculinización de los femeninos.

Estas técnicas de producción y control del cuerpo se volverán progresivamente moleculares a partir de los años 40, con la identificación del mapa cromosómico individual y con el aislamiento y la producción sintética de las llamadas hormonas sexuales. Ésta será la era de la píldora y de la prótesis, de la invención de la transexualidad, pero también la era de la mutilación sistemática de los bebés intersexuales en beneficio de la retórica visual de la diferencia sexual. Éste será también el momento de emergencia de la crítica feminista, gay y lesbiana de la representación, el momento en que primero Claude Cahun y luego Andy Warhol iniciarán el proceso de deconstrucción de esta estética somato-política. Aquellos que habían sido objetos monstruosos de la ciencia se vuelven ahora sujetos de la representación apropiándose y desplazando las técnicas plásticas normativas de producción del cuerpo.

Es así que el arte viene a traicionar las técnicas biopolíticas de producción de la diferencia sexual, tirando ventaja de su relación promiscua con ellas. Se tratará entonces de hacer proliferar el cuerpo y la sexualidad, de crear las condiciones para la emergencia de una nueva corporalidad polimorfa a través de la modificación plástica del campo de la experiencia sensible. El arte se afirma como una disciplina de diseño contrasexual capaz de criticar, modificar y reinventar las condiciones de visibilidad del sujeto sexual contemporáneo. Una estética que en último término tendría como objetivo la ambiciosa y al mismo tiempo sutil tarea de producir órganos y determinar los contextos de su utilización fuera de la economía hetero/homosexual moderna. Podemos hablar así de una práctica biopoética para calificar el trabajo de muchos de los artistas y activistas queer y transgénero contemporáneos como Hans Scheirl, Monika Treut, Del La Grace Volcano, Dieter Huber, Bob Flanagan, Annie Sprinkle, Jenny Saville, Cabello/ Carceller, Bruce LaBruce, Moisés Martínez, Xin Mao o Ron Athey. En estos casos, el arte se vuelve utilización insumisa de las técnicas de producción del cuerpo visible.

Este ejercicio de reapropiación afecta no sólo a la utilización de la fotografía, el cine y el vídeo sino también a la ingestión de hormonas, las operaciones quirúrgicas y la fabricación performativa de pasiones colectivas. Este nuevo arte píldora, respuesta a un cuerpo digital, es uno de los lugares donde acontecen hoy la política y la estética como experimentos, o por decirlo con Sloterdijk, como prácticas de intoxicación voluntaria.

Enviado el 08 de Septiembre. << Volver a la página principal <<

Comentarios

la verdad es que el arte realiza operaciones de hibridación deml cuerpo, en la medida en que transforma y lleva hacia los interticios su propia materialidad, una materialidad que no busca la escencialidad epidérmica del cuerpo sino que se abre como un espacio de posibilidad si se quiere contrahegemónico y que a su vez no busca una hegemonía sino una evidenciación de aquello que sucede en los contextos de lo diferente y lo múltiple, yo asistí aquí en chile a unos seminarios que dió beatriz preciado en el magister de género y allí me familiarice con su obra y con el manifiesto contra sexual, que me pareció un texto extremadamnete intenso y políticamnte rupturista...ahora también quiero decir aquí que la posibilidad de ese cuerpo intermedio, de esos cyborgs en Haraway que somos todo el tiempo, es la posibilidad de la circulación de nuevos sentidos y nuevas visualidades que copen a los eteriotipos fijos y anquilosados del capitalismo contemporáneo, que retuerzan sus matrices y que sean agentes de la posibilidad... en sus sentido más rupturista...
si este comentario lo llega a ver beatriz preciado... porfavor responder y crear un nexo...
saludos
simón
jmurieta01@gmail.com

Publicado por: Simón Pérez Wilson a las Septiembre 12, 2005 09:41 PM

Es otra dimensión la per-formatividad del cuerpo, quizás una invención más, una producción sobre produción, un encadenamiento que por rodar para otro lado deja indiferente a muchos que no ven ello política alguna, ni siquiera resistencia tan solo la posibilidad de la imaginación, del juego con la irrealidad.

Publicado por: nikita a las Marzo 24, 2006 02:32 PM

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