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Noviembre 13, 2005

Entusiasmo colectivo - Anna María Guasch

Originalmente en abc.es

Que nadie se lleve a engaño. La actual exposición de la Fundación Tàpies no es una muestra más de lo que últimamente se conoce como «cine de exposición», ni tampoco es una incursión documental en el cine polaco de la Guerra Fría. Bajo el eufemístico y ambiguo título de Entusiasmo, la pareja formada por el británico Neil Cummings y la polaca M. Lewandowska nos desgranan uno a uno cuáles son sus objetivos y prioridades a la hora de realizar una exposición, sea ésta de la Tàpies (que forma parte de una itinerancia por Londres y Berlín) o citas anteriores como la realizada en Varsovia. Y en todos estos casos pensamos que es más importante el método o el procedimiento de trabajo, la actitud en relación al fenómeno «arte», que propiamente el contenido expositivo: un archivo sobre el filme polaco amateur en la era socialista.

De entrada, lo que destacaríamos de este proyecto es su cierta voluntad de ofrecer un modelo más ético que estético de arte y artista. Un artista que renuncia al privilegio de la autoría en aras de un trabajo colaborativo; un artista que se siente casi en la «obligación histórica» (en el convencimiento de que después de Auschwitz y el Holocausto nada volverá a ser igual) de recuperar una parte de la memoria histórica y contarla desde una experiencia fragmentaria y discontinua como es la del archivo.

«Arma ideológica».
El archivo y la colección aquí no son sólo una metodología de trabajo (un meticuloso y paciente trabajo que lleva a los dos artistas a crear un extenso archivo sobre la filmografía producida por el movimiento polaco de cine amateur de la década de los cincuenta hasta el período anterior a la caída del muro de Berlín), sino casi un «arma ideológica» para liberar a la obra de arte de todo componente aurático, unido a la creación original y a la subjetividad.
De ahí que más que una exposición de obras, lo sea de situaciones, de espacios, de ambientes y de lugares «apropiados» de una realidad que se pretende emular con todo su realismo original, sin maquillajes, ni pantallas seductoramente falsas. De ahí que los espacios de la Tàpies hayan cambiado su minimalismo neutro y se hayan transmutado en espacios con «olor y sabor» a un cineclub de cine polaco, con su decoración rancia y kitsch, su desorden, su dejadez, en las antípodas de todo lo que implique «diseño». En un proceso similar al que utiliza Ilya Kabakov en sus instalaciones, también aquí Cummings y Lewandowska buscan aportar un modelo para un mundo mejor, utópico. Es así como, en lugar de limitarse a la bidimensionalidad del cuadro, los dos artistas penetran en las tres dimensiones del espacio e integran en él una cuarta dimensión: la del tiempo. Ello explicaría la existencia de las tres salas de proyecciones aisladas y separadas entre sí por enormes muros-cortina de terciopelo de distintos colores, salas en las que se pueden ver una selección de las películas archivadas que se dividen en tres temas ?amor, trabajo y deseo?, que incluyen desde cortos de animación satírica y películas experimentales a documentales y narraciones épicas.

¿Por qué entusiasmarse?
En medio de estas «escenografías de la vida cotidiana», ¿que lugar hay para la palabra «entusiasmo», que es el leivmotiv de la muestra? Entusiasmo no sólo es un título, sino, hasta cierto punto, una filosofía: según los dos artistas, es el común denominador de estas proyecciones amateur; entusiasmo sería la forma de adjetivar el trabajo de unos cineastas que, sin apenas medios técnicos y con mucha censura a sus espaldas, supieron captar de forma subversiva las escenas que les rodeaban para ofrecer escenas de amor y pérdida, deseo y anhelo. «El entusiasmo ?como afirma Lewandowska? es una especie de motivación, una fuerza independiente de las obligaciones profesionales (?). Un impulso no dictado por las ganancias financieras. El resultado de pasiones ocultas y la necesidad de autorrealización». Finalmente, el entusiasmo sería lo que habría que reivindicar para los actuales espacios del arte y la cultura. «Entusiasmo» como fuerza motivadora que permite toda clase de intercambios. El «entusiasmo» como filosofía y el intercambio como práctica real de comportamiento y trabajo artístico basado en la colaboración y la crítica institucional. Aquí nada es propiedad de los artistas, ni nadie podrá poseer ni usar privadamente cualquiera de sus ideas o de su material del archivo. La clave está de nuevo en la palabra «entusiasmo», que esta vez designa a una web (Enthusiast Archive) a la que todos podemos tener acceso totalmente gratis, sin pago de derechos de reproducción para consultar todo esta material revisado, restaurado y digitalizado.

En último término, la operación de los dos artistas aparece como una «enésima» versión del ready made, esta vez dirigido hacia el mundo de la tecnología y la información digital, y a los artistas como «facilitadores» o conductores de situaciones, lo cual explicaría una cierta necesidad, muy en boga, de trabajar en formas artísticas más allá de los modelos dominantes hacia lo modesto, lo frágil, lo intrascendente y lo cotidiano; una nueva modalidad de arte político no monumental, desde lo sencillo y sin renunciar a lo estético.

Enviado el 13 de Noviembre. << Volver a la página principal <<

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