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Diciembre 18, 2005

«el arte te obliga a mojarte mucho más como persona» - Javier Díaz -Guardiola.

Entrevista a Ruth Gómez. Originalmente publicada en abc.es

Ruth Gómez (Valladolid, 1976) realiza su primera individual en un espacio privado y Oliva Arauna se apunta el tanto. Su obra, un magma que se nutre de la tecnología digital, del dibujo y del vídeo, ya se dio a conocer «a gran escala» gracias a una beca del MUSAC, contacto que le permitió incluso realizar un vídeo para el grupo Fangoria. Esta chica sabe moverse bien en las distancias cortas y así lo demuestra en Animales de compañía, su carta de presentación en Madrid. El mundo de la publicidad y la televisión ha perdido una pieza clave, pero el arte ha ganado a una creadora que tiene mucho qué contar.

Primera exposición en una galería, y vaya galería. ¿Cómo ha afrontado el reto?
La verdad es que he tenido muy poco tiempo para prepararla. He estado trabajando sin parar durante los últimos siete meses. Los vídeos están conformados por muchísimos dibujos, unos 24 fotogramas por segundo. Si multiplicas el número de obras por segundo de cada vídeo y las que se presentan «colgadas», la muestra la conforman más de dos mil. Hasta anoche mismo estaba haciendo las carátulas de los dvd y unos pequeños «monigotes» que quise esconder en el espacio de la galería el día de la inauguración. Ha sido duro: le he dedicado 14 o 16 horas al día, fines de semana, noches sin dormir... Pero me he apoyado, sobre todo, en mi ilusión. Inaugurar esta muestra ha sido como ver llegar uno de esos pocos días que se esperan y se recuerdan toda la vida.

¿Por qué el título de Animales de compañía?
La exposición nace de la beca que me ofreció el MUSAC y que dio lugar al vídeo Animales de compañía. La muestra aborda de manera muy genérica una problemática que afecta por igual a todas las personas, que todos nos sentimos muchas veces como en medio de una selva y amenazados por aquellos que están por encima de nosotros, aunque también haya muchos otros individuos por debajo y que vemos como inferiores. Los dibujos y los vídeos se fijan en nuestra manera de relacionarnos y las estrategias de supervivencia que hemos desarrollado. Las relaciones personales son algo que siempre me han llamado mucho la atención. El vídeo Bubble Bobble se basa en el vídeo-juego homónimo que causó furor a principios de los años noventa. Resulta una ironía que el personaje protagonista esté masticando a un ser humano y que para él sea un juego hacer pompas y explotarlas, mientras escucha música clásica. Para el personaje no está ocurriendo nada anormal, pero su comportamiento es la base de las reglas entre el poder y los oprimidos. Y toda la exposición gira en torno a esto. Yo quería que el título contuviera la palabra «animal», pero quería evitar el tópico de «salvaje» al referirme al lado primitivo del ser humano. Me gustaba la idea de que fueran de compañía, porque, en el fondo, aunque tengamos esta sensación de vivir en el caos y entre desigualdades, necesitamos a los demás.

Se ha definido su estilo como un universo particular y reconocible basado en la animación y la música. ¿Cuáles son sus ingredientes?
Probablemente mi dibujo tiene un estilo muy reconocible, basado en unos colores o en unas gamas que siempre son muy parecidas. De todas formas, yo veo una evolución. Yo estudié Bellas Artes, por lo que mi formación fue muy clásica, pero luego me especialicé en diseño y trabajé en televisión y en el mundo del diseño, lo que me marcó profundamente. Mi trabajo se basa en la influencia de todo esto y de los vídeo-juegos, de Internet, del cine y los cómics. Si apuesto por la animación más que por el dibujo estático es porque me permite contar muchas más cosas y ofrecer muchos puntos de vista sobre una idea. Cada plano es como si fuera un cuadro.

Provenir del ámbito de la televisión y la publicidad, ¿le otorga ventajas para seducir al espectador?
La publicidad me ha influido mucho, pero creo que mucho más el cine. Y me da la sensación de que haber trabajado en los medios no me otorga ventajas. Yo podría pensar fríamente: «Voy a hacer un vídeo que le guste a la gente, para que lo compre, para que reaccionen de este modo». Pero, en el fondo, el arte es muy diferente de la publicidad. Yo no quiero hacer propaganda, sino ser sincera conmigo misma. En publicidad el objetivo es vender el producto, lo que implica hacer cosas que no te gustan. En el arte debes ser mucho más libre y despojarte de normas. Quizás lo que tengo son más inconvenientes que otros artistas porque vivo en una especie de lucha entre lo que podría hacer para seducir y lo que quiero hacer.

Parte de imágenes reales, que luego inserta en un mundo de ficción.
Parto de imágenes reales, sobre todo, por una cuestión de comodidad, porque necesito que las imágenes vayan al ritmo de la música. Desde ahí, construyo los fotogramas clave que me ayudan a esbozar el resto de dibujos. En absoluto es una técnica que me haya inventado yo: se llama rotoscopia, y creo que la comenzó a usar Walt Disney. Para muchos dibujos empleo también la fotografía, porque así puedo estudiar mejor las composiciones. Al final el trabajo es una especie de collage, y al final, todo es ficción.

¿Qué cosas le llaman la atención?
Me gusta contar cosas que conozco, cercanas, pero que sean un retrato de la sociedad contemporánea que nos ha tocado vivir, que reflejen nuestro tiempo. Mi vídeo para el MUSAC se basaba en la superación personal, pero de su significado actual.

La música es fundamental en sus vídeos. ¿Hasta qué punto?
La música marca el ritmo del montaje y determina sensaciones. En Bubble Bobble elegí música clásica porque, muy influida por el cine, me remitía a los grandes sádicos del celuloide, que pueden estar haciendo algo terrible mientras suena detrás Vivaldi en un ambiente elitista.

Hablando de música, usted hizo un vídeo para Fangoria. ¿Le cuesta el cambio de registros?
Los cambios no me cuestan en absoluto. De hecho, me resulta más fácil hacer un spot o un videoclip que un trabajo para una galería. Lo otro tiene una serie de normas muy rígidas que te devuelven al redil si te sales. El arte también las tiene, pero se basa más en los sentimientos, en la autenticidad. Es un ámbito que te obliga a mojarte más y en el que, como persona, se te ve más.

Se ha visto muy arropada por el MUSAC. Usted vive en León. ¿Cree que el museo ha dinamizado la ciudad de alguna manera?
Desde luego, y no sólo el panorama artístico. León es una ciudad muy pequeña. Me siento una privilegiada por haber participado de alguna manera en el proyecto y por muchas razones: por haber sido becada; porque ha supuesto que cambie mi vida laboral; porque me ha permitido volver a estudiar, cambiar de ilusiones...

¿Y qué cree que vio Oliva Arauna para decir: «Esta chica, para mí»?
Pues no lo sé. Pero sí recuerdo que cuando me entrevistó le gustaron mucho los dibujos. Ella decía que siempre había pensado que los artistas de vídeo volverían a esta técnica.

Enviado el 18 de Diciembre. << Volver a la página principal <<

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