« Una entrevista a Gayatri Spivak: "Ser socialista sin ser marxista es una quimera" | >> Portada << | Reflexiones alrededor de un proyecto expositivo - Magaly Espinosa »

Marzo 06, 2006

Creación digital: El arte «ilegítimo» de nuestro tiempo - José Manuel Costa.

Originalmente en abc.es

Postmediacd
El arte electrónico suele ser peripatético. O entretenido. O ambas cosas a la vez. El arte electrónico no sólo se desarrolla en el espacio, sino también en el tiempo. Más diacrónico que sincrónico. Y eso es algo que le distingue de las antiguas artes y le relaciona con esos hijos de la Ilustración que son el cine, el sonido grabado y la fotografía instantánea. Pero el arte electrónico va más allá y aporta elementos aún más contemporáneos: la interactividad y la autogeneración. El arte electrónico es, simple y llanamente, el arte propio de nuestros días, de la sociedad industrial intercomunicada, por mucho que nuestras querencias sigan determinadas en gran parte por los paradigmas romántico-nacionalistas que aún siguen vigentes como base de nuestro sistema socio-político. El arte electrónico forma parte de las herramientas que construirán la sociedad futura. Es el hoy en el ayer, mirando hacia el mañana.

El Cuartel de Conde Duque acoge hasta abril tres exposiciones y una instalación que se centran por completo en este forma de expresión. Una de ellas, Digital Transit se ha realizado en colaboración con el Ars Electronica de Linz (Austria); otra, llamada Condición Postmedia, es una selección de artistas austriacos; Resonancias es una colectiva de artistas canadienses sobre el legado científico de Tesla, y la última, Persona, es una instalación de Concha Jerez y José Iges.

Cuando valorar es difícil.
En conjunto, puede decirse que Cultura Digital es una de las mayores muestras de este tipo que se hayan realizado en nuestro país. Lo escaso de estas presencias puede dificultar su valoración, entre otras razones, porque las exposiciones de arte electrónico no responden a los patrones habituales. Por ahora, y aparte de las peculiaridades antedichas, este arte es tremendamente heterogéneo y cada vía de investigación (que de eso se trata en muchos casos) abre nuevas perspectivas, de manera que las selecciones en cualquier exposición de este tipo, llámese Transmediale, Ars Electronica o Arte Futura en España, son más indicativas de esas direcciones que intentos de exhaustividad. Algunos certámenes, como la Bienal de Perth (Australia), se convocan con un tema dominante (Locus, en 2002, La misma diferencia, en 2004 y Silencio, en 2007).

Hay otra consideración, a veces transformada en descalificación: muchos de los trabajos presentados adquieren a veces el aspecto de Física Recreativa, por mucho que su calado conceptual y su formalización sean bastante más profundos. Y es que aún vivimos en una época donde cualquier ingerencia de la techné en las Artes es suficiente como para convertir esa obra en sospechosa.

Sin embargo, ese es verdaderamente el punto del arte electrónico, que no puede encerrarse en los límites de las instituciones, ni de la ideología dominante. Peter Waibel, director antes de Ars Electronica y hoy del ZKM de Karlsruhe, escribe en uno de los catálogos: «Solamente existían museos y otras formas de control estatales o privadas donde se exhibía arte consagrado, legítimo. Ahora se da vía libre al arte ilegítimo».

No es que las formas dominantes en el arte legítimo (lo no producido electrónico-digitalmente) vayan a desaparecer. Pero sí que su apreciación ha variado notablemente desde la llegada de los nuevos medios. Desde luego, ya no pueden ocupar una posición pivotal dentro de la evolución de las prácticas artísticas. Incluso, aunque en esta exposición haya pinturas, sería muy problemático esperar una «pintura» como heraldo de la vanguardia, como indicaba la tradición posbarroca. Sin duda, esas artes «eternas» seguirán cumpliendo una función socio-cultural, tanto más efectiva y neta cuanto antes se quiten de encima esa necesidad de «abrir camino» y regresen a su origen de «alta decoración» (tan alta que muchas veces era sagrada). Dicho todo esto, cabe disfrutar de este conjunto de exposiciones como una ocasión casi única que ya veremos cuándo se repite.

La instalación de Jerez e Iges, anteriormente en Vitoria, es un trabajo aleatoriamente interactivo en el que el discurrir de los visitantes por el espacio va encendiendo luces, vídeos, proyecciones y sonidos. Todo ello, en relación al título Persona. Sobre ese tema puede decirse casi de todo, y así lo hacen varios ensayos de Illana, López, Ohlenschläger y Rico en el catálogo. Pero quisiera resaltar una relación oblicua de este trabajo. Esta preocupación por la persona, no demasiado habitual en el arte occidental de nuestros días, es fundamental en el último arte chino, pararse a reflexionar sobre el ser íntimo cuando se está dejando un tipo de sociedad cerrada y se abre el viaje por una nueva senda definida por la globalización.

Queremos más.
Lo de los canadienses es una pequeña exposición temática de aquéllas que debieran abundar. Resonancias toma su inspiración de los trabajos del visionario austroamericano Nikola Tesla (1856-1943), inventor de muchas cosas, pero sobre todo del motor eléctrico. También se ocupó de la resonancia magnética, y en este fenómeno se centran los trabajos. Hay pequeños anillos que se deslizan por un metal curvo cuando avanza una mano; hay fluorescencias de las corrientes de energía de las hojas de árbol e, incluso, una reflexión sobre el cyborg.

Condición Postmedia (que toma su nombre de un texto de Rosalind Krauss) es un gran repaso del actual panorama austriaco. A pesar de ser un país pequeño, su centralidad europea y el hecho de contar con certámenes como Ars Electronica han logrado que la escena electrónica austriaca, tanto en música como en arte o diseño gráfico, destaquen con diferencia. Muchos de los participantes son sobradamente conocidos -5voltcore, Auzinger, Jahrmann/Moswitzer, Kogler, Rockenschaub, Wachsmuth o Zobernig- y han mostrado sus trabajos urbi et orbi. El espacio de Las Bóvedas, acoge las instalaciones de mayor tamaño, las correspondientes a Digital Transit, la aportación del Ars Electronica, con obras de Christa Sommeres y Laurent Mignonneau, Romy Achituv y Camille Utterback, Jussi Angelesvä y Ross Copper, Reinhard Nestelbacher y Gerfried Stocker. Una muestra extremadamente interesante y absolutamente al día

Pero no creamos que el ámbito de estas exposiciones, realizadas en el territorio «legal y protegido de las artes», es el principal lugar de expresión del arte electrónico. Ha de buscarse en otros lugares, en la misma calle; en parties donde dj's y vj's se apoyan mutuamente; en nuevos montajes de ópera, de danza. El arte electrónico puede ser solista o acompañante de todas las demás artes, pero sólo en esa interrelación, esa mezcla potenciadora, encuentra su propio ser.

Enviado el 06 de Marzo. << Volver a la página principal <<

Comentarios

Publicar un comentario

Gracias por registrarse, . Ahora puede comentar. (salir)

(Si no dejó aquí ningún comentario anteriormente, quizás necesite aprobación por parte del dueño del sitio, antes de que el comentario aparezca. Hasta entonces, no se mostrará en la entrada. Gracias por su paciencia).


¿Recordarme?