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Marzo 18, 2006

La condición Postmedia - Juan José Santos Mateo

Sobre LA CONDICIÓN POSTMEDIA - “CULTURA DIGITAL”, Centro Cultural Conde Duque, hasta abril del 2006.

El vocablo “postmedia” tiene su origen en el libro de Rosalind Krauss “A Voyage in the North Sea. Art in the Age of Post-Medium Condition” de 1999. Este concepto significa en un primer plano la igualación entre los nuevos medios; fotografía, cine, vídeo y arte digital. En un segundo momento, define la interacción entre estos nuevos medios y los medios “antiguos” como la pintura o la escultura. Es, en conclusión, una etiqueta más para empaquetar el signo de los tiempos, paralelizando a la sociedad actual con la mezcla y confusión de distintos medios y su inclusión en la rutina diaria.

Es también el nombre que se ha dado a una de las “sub-exposiciones” de Cultura Digital, la ambiciosa y caótica exposición que tiene lugar hasta abril en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid.

Ambiciosa porque intenta mostrar la importancia de la electrónica en todos los campos abarcables; arte, danza, música, cultura, política e incluso urbanismo y genética.

Caótica porque aúna los esfuerzos de colectivos de diversa índole, como el propio programa del Conde Duque MediaLabMadrid, Ars Electrónica Center, arte electrónico de Canadá y aprovecha la visita de Austria por ARCO 2006. Un amalgama un tanto improvisado y también con una distribución algo compleja (se engloba en cuatro ideas diferentes en salas aisladas).

Aún así y partiendo de esta desconexión, la exposición es útil si se quiere ponderar la relevancia de la electrónica en campos como el artístico o el social. Encontramos en el Conde Duque la fusión de danza y electrónica, en una suerte de baile contemporáneo con imágenes digitales arbitrarias, con la música, con la política y todo ello interaccionando con el visitante.

“La capacidad de la electrónica en el campo del arte es limitada”, siempre se ha afirmado desde foros especializados, expertos que o bien renuevan su riqueza visual o están condenados al anacronismo. La electrónica puede surtir de un nuevo aire al arte contemporáneo, de hecho muestras como éstas nos demuestran que lo tecnológico está en una constante y vertiginosa evolución y su influencia en el arte es palmaria. Ahora bien, la profundidad de sus propuestas y la importancia de sus proyectos son aún germinales. Sin embargo, voy a resaltar los proyectos que me han parecido de un mayor interés, y que hacen de esta “cultura digital” una muestra recomendable.

En primer lugar, “Last Clock”, obra de Jussi Angesleva y de Ross Cooper. Partiendo de la imagen del espectador, que se queda grabada e impresionada en una pantalla, se crea un reloj variable que cambia según la imagen y el tiempo transcurrido. Vemos como en este caso, la electrónica puede llevar una carga poética de la que el propio visitante forma parte.

La instalación digital “Cheese” de Christian Moller y Sean Crowe, nos muestra a una serie de actrices hollywoodienses sonriendo como nunca ante una cámara. No en vano, mantienen el rictus durante hora y media, y cuando se relajan, un “medidor de felicidad” suena y alerta a la actriz en cuestión. Una reflexión sobre la falsedad o la sociedad actual y la absurda competición que consiste en ver quien finge una mayor felicidad a los ojos de los demás.

El “Text Rain” de Romy Achituv y Camille Utterback permite al espectador jugar con una serie de letras digitales que caen de una pantalla. Esta instalación resume bastante bien el todavía secundario destino de la electrónica en las salas de exposición; un ocio carente de causa ni consecuencia.

Pero no todo es tan hueco ni tan vacío; en el apartado social la electrónica también puede dar un paso; como en “Vote Auction”, de Ubermorgen.com y en “Madrid Mousaic” de Influenza; Raquel Rennó, Rafael Marchetti y MediaLabMadrid. La “electrónica protesta” y la “electrónica social” aparecen triunfantes y con sentido. Ésta última, “Madrid Mousaic” sí que tiene un mensaje de mayor calado; a partir del ruido de la sala establece una conexión sobre una pantalla llena de gente, calles, objetos y edificios, como un mosaico madrileño que nos remite al fluir diario, con algo tan madrileño como el ruido y la contaminación, en la ciudad de las obras.

Otra de las conclusiones que nos deja esta visita es la de establecer a partir de la electrónica y la informática, los comportamientos que triunfan en la sociedad actual; la exaltación de lo efímero, de los instantáneo, de lo único e irrepetible, el aislamiento individual y el triunfo de lo visual sobre lo conceptual.

En resumen, como defectos adolece de un cierto caos expositivo, de una oferta desmembrada, además de tener el handicap de que las generaciones mayores no tienen una cultura visual de los nuevos medios tan acostumbrada como los jóvenes.

Entre sus cualidades; demostrar la capacidad de la electrónica en la actualidad y en diversos campos y las eficaces (e imprescindibles) visitas comentadas.

Enviado el 18 de Marzo. << Volver a la página principal <<

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