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Abril 29, 2006

Del cuadro a la pantalla - Juan Antonio Álvarez Reyes

Originalmente en abc.es

La introducción del vídeo y del cine de exposición en los museos y galerías de arte provocó un cambio importante en dos espacios tradicionales de exhibición: el museístico y el cinematográfico. El híbrido resultante entre el cubo blanco y la caja negra ha sido bien estudiado por Chrissie Iles, que ha resaltado que «el espacio oscurecido de la galería invita a la participación». Realmente, el vídeo y el cine de exposición han posibilitado la apertura de un abanico en cuanto a la exhibición y comunicación de la imagen en movimiento, permitiendo no sólo el ensayo visual en el espacio, sino también su distribución por otros canales y la posibilidad de la ubicuidad. Hoy experimentamos el cine y el vídeo de forma radicalmente diferente a como se hacía en el pasado.

Dos muestras, con soluciones de exhibición diferentes, han coincidido en el tiempo -que no en el espacio- sobre la producción audiovisual actual de artistas de China (una tercera, en la Haus der Kulturen der Welt, que aúna fotografía y vídeo chino, no merece aquí ser considerada por el fracaso de su montaje, algo habitual en este centro berlinés). La primera, a punto de concluir en el P.S.1 de Nueva York, adopta la fórmula de exposición siguiendo quizás esa definición de Iles en la que «las proyecciones y pantallas de vídeo se presentan viajando por las paredes de la galería». En The Thirteen: Chinese Video Now, el visitante puede hacer un recorrido visual por sus paredes o peanas con monitores a su gusto, con las paradas y el detenimiento que estime oportuno.

Paciencia.
A diferencia de ella, la muestra del ICO se ha decantado por una presentación distinta, más cercana al formato de programa de vídeo -pero dentro de las salas de exposición y no en un auditorio o sala de cine- lo que obliga a una visión menos participativa y más similar a la que tenemos cuando nos adentramos en una sala de proyecciones cinematográficas, pero que si se tiene el tiempo y la paciencia necesarios ofrece visiones más completas y calmadas. Esta hibridación de los formatos de exhibición está posibilitando entrecruzamientos bien interesantes que permiten lecturas visuales diferentes. El sujeto es el mismo en ambas -aunque con una selección más lograda en Madrid- pero sus soluciones expositivas las hacen radicalmente diferentes para el público que haya podido visitar ambas, planteándose, entonces, un asunto fundamental: no ya la imagen-tiempo, sino la exposición-tiempo.

El proyecto comisariado por Hou Hanru ha optado, al adecuarse al difícil espacio expositivo de la Fundación ICO, por dos proyecciones con programas -el primero con obras de corta duración, mientras el segundo con vídeos de mediana y larga- y una sala de pantallas de plasma para los documentales. Esta división ha sido aderezada con títulos que es mejor obviar, dada su poca relevancia formal y conceptual. En este sentido, la sección documental, bastante interesante y con obras largas, no encuentra en las pantallas de plasma su mejor lugar. En cualquier caso hay coincidencias de nombres con las muestras neoyorquina y berlinesa (Cao Fei, Liang Yue, Hauang Xiaopeng, Lu Chunsheng-) e incluso de obras concretas (como We Will Come Back, de Xu Zhen), pero es en Madrid donde se pueden ver no sólo mejores trabajos, sino paradójicamente en mejores condiciones de visibilidad.

Eso sí, no vaya el público especializado buscando a Yang Fudong, Zhang Huan, Lin Yilin o Feng Mengbo (tampoco en Nueva York o Berlín, excepto los dos primeros en la capital alemana) que no los encontrará, aunque sí por partida triple a Cao Fei. Su documental sobre su padre como escultor realista y su ensayo audiovisual sobre el fenómeno «pueblo dentro de la ciudad», está, junto Stop Dazing, de Liang Yue, o la más divertida animación de Zhou Xiaohu, entre lo mejor de este proyecto que, salvo unas pocas excepciones, mantiene en su visionado un más que correcto nivel. Finalmente el vídeo, como medio, ha permitido una extensión y uso generalizado y global a los que hace alusión el título de la muestra, convirtiendo el cuadro en pantalla abierta a otras muchas realidades.

Enviado el 29 de Abril. << Volver a la página principal <<

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