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Abril 05, 2006

El club Darwin - Francisco Carpio

Sobre Origen, de Bleda y Rosa. originalmente en abc.es

Bledayrosabanoyles
Dentro del Negociado de Disgustos Varios, puesto en marcha por el positivismo científico y racionalista de mediados del siglo XIX con el sagrado objetivo de noquear la sagrada idea del hombre como único y exclusivo protagonista de la creación, la teoría del origen y evolución de las especies de Charles R. Darwin fue una de los más sonadas y también, sin duda, una de las que más daño pudo inflingir a esa cada vez más frágil concepción teocéntrica -e incluso antropocéntrica- de la vida y del universo. Sí: definitiva, irremediable y lamentablemente, el hombre descendía del mono. La Biblia, pues, no tenía razón (en realidad, los libros no suelen tener razón, sino más bien razones).

Se abría así un debate apasionante y necesario sobre el verdadero origen de la humanidad; debate enriquecido y contrastado por la sucesión de descubrimientos de fósiles humano(ide)s en distintos yacimientos (el más reciente ha sido «Tomai», encontrado al norte de Chad, uno de nuestros más remotos abuelos, con una antigüedad de entre seis y siete millones de años), lo que alumbrará entre otras cosas el nacimiento científico de la Prehistoria y la Paleoantropología.

Origen es precisamente la palabra y el concepto clave en torno al que gira el nuevo proyecto artístico de Bleda y Rosa, ciertamente una propuesta bastante «original» dentro del panorama de nuestro arte más contemporáneo. Como original -y también sólido y coherente- es el trabajo que, dentro de la esfera de la representación fotográfica, vienen realizando desde hace más de una década este compenetrado tándem artístico (tanto monta?) formado por María Bleda (Castellón, 1969) y José María Rosa (Albacete, 1970). El enfoque conceptual y formal de las distintas series que han desarrollado durante estos años -pienso en Campos de fútbol, Campos de batalla y Ciudades- les acerca obviamente al planteamiento documental de otra pareja artística, en este caso la compuesta por los alemanes Bernd y Hilla Becher, quienes pueden y deben ser considerados indudablemente los legítimos progenitores de toda la familia de fotógrafos de estirpe documentalista que han florecido en los últimos años. Sin embargo, a diferencia de sus «papás» artísticos, Bleda y Rosa no se limitan a arrojar sobre el emulsionado papel fotográfico una mirada pura y duramente testimonial y documental, sino que también tratan de reflejar una temperatura emocional y algo más subjetiva, más teñida por la huella -visible o invisible- del hombre. Una huella que siempre aparece flotando (como un extraño e intangible perfume) en los escenarios que fotografían, y con la que establecen un diálogo de presencia-ausencia con el espacio, con el tiempo y con la historia, como el resultado de una memoria colectiva formada por la suma de muchas memorias anónimas.

Raíces de un pasado.
Este nuevo trabajo, Origen, obra aún en proceso, se enmarca también dentro de esa voluntad por indagar, rastrear y retratar diversas raíces de un pasado que, de alguna manera, sigue siendo igualmente presente, y al que intentan animar con la transfusión de una triple dimensión temporal: el tiempo pretérito en el que lo que hoy son restos inermes fueron carne, sangre y vida; el tiempo en el que lo cubierto fue descubierto; y finalmente nuestro tiempo actual, en el que se funden y confunden el pasado y el presente.

Dejemos que ellos mismos nos lo expliquen: «Proponemos con este nuevo proyecto un recorrido físico por las diferentes teorías de la evolución humana que han situado el origen del hombre, dependiendo de los hallazgos científicos del momento, en distintos espacios geográficos -El valle de Neander, la sierra de Atapuerca, el lago Turkana, la cueva d'Aragó- un catálogo de lugares marcados por épocas bien diferentes, que hizo de aquellos espacios el hábitat de esos primeros individuos y espacio de trabajo y de culminación o inicio de nuevas teorías sobre la evolución para diferentes grupos de científicos?».

Mapa.
Así las cosas, las diversas imágenes fotográficas que cartografían el dibujo de ese mapa «original», siguen participando de la gran mayoría de estrategias expresivas que caracterizan su trabajo: escenarios abiertos y expandidos que se materializan en la dimensión de sus formatos; representación de una naturaleza que no es en modo alguno ni inocente ni adánica, sino plenamente signada por las marcas -leves pero intensamente reales- de una huella humana siempre presente; amplias y nítidas panorámicas de valores luminosos y matices cromáticos suaves y terrosos, nada saturados, con los que construyen el plano general de cada encuadre; y una peculiar combinación de registro documental (casi como una lámina de enciclopedia ilustrada) y de misterio a punto de ser resuelto. Algo así como el álbum privado de fotos de un hipotético Club Darwin.

Enviado el 05 de Abril. << Volver a la página principal <<

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