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Abril 29, 2006

Entrevista a Kimsooja: "Siempre he interpretado el arte como un espejo” - Javier HONTORIA

Originalmente en EL CULTURAL

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El Palacio de Cristal, uno de los espacios más atractivos y a la vez más complejos del circuito artístico español, vuelve por fin al primer plano de la actualidad (del Palacio de Velázquez seguimos sin saber nada) de la mano de Kimsooja (Taegu, Corea, 1957). El proyecto tiene un montaje muy complicado así que la artista ha estado yendo y viniendo para supervisarlo desde hace un mes. En una de estas visitas habló con El Cultural.Ya estaba cubierta buena parte del suelo y los técnicos terminaban entonces de colocar la película que rodea toda la estructura del edificio. Nos quitamos los zapatos y caminamos lentamente por el espejo. La sensación es rotunda. El cielo encapotado apenas permitía ver el sol pero, como cuenta Oliva María Rubio, comisaria del proyecto, de repente se abren grietas y entra la luz de golpe. Kimsooja conoció el Palacio en 2003, un espacio “bellísimo por su estructura arquitectónica y por su emplazamiento”. Ya entonces supo lo que haría si un día tuviera la oportunidad de proyectar algo ahí: “Pensaría en el modo de ocupar la totalidad del espacio sin tener que introducir nada en él”. Aquí lo tienen. El proyecto se titula To Breath-A Mirror Woman y será, a buen seguro, una de las grandes citas de la primavera artística madrileña.

–Hábleme de To Breathe-A Mirror Woman, su proyecto específico para el Palacio de Cristal.
–Cuando visité el Palacio de Cristal en 2003 mi mente respondió inmediatamente al espacio. Me gustó entonces la idea de hacer una instalación de luz pero me dijeron que el palacio sólo está abierto durante el día. Así, dadas las limitaciones “temporales”, pude desarrollar mis ideas con más calma. Me parecía demasiado introducir elementos en el Palacio pues éste, en sí mismo, es ya un objeto completo y muy bien estructurado. Por eso decidí que quería empujarlo todo hacia su propia piel, incorporando a los muros-cristales una película de difracción traslúcida que distribuyera la luz como si de un arcoiris diluido se tratara. A su vez, he cubierto de espejo el suelo del Palacio para reflejar toda la estructura superior y he introducido una instalación de sonido. De esta forma nuestro cuerpo será un filtro sensorial, convirtiéndose en uno de los haces de luz que invaden el lugar, y fundiéndose con el sonido y el reflejo de la estructura del edificio.

En el trabajo de Kimsooja ha habido siempre una clara dimensión objetual. En sus obras aparecen telas y sus famosos “bottari”, fardos con los que envuelve ropas u otras pertenencias. Son elementos con una fuerte carga simbólica que ahora desaparecen para darle cuerpo a la luz y al sonido.
–¿Cómo se entiende esta nueva vertiente en su trabajo?
–No me cuesta ningún problema abrir nuevos caminos cuando encuentro nuevas vías conceptuales. Me interesan los lenguajes pero tiendo a confiar más en la lógica de la sensibilidad y la intuición que dimanan de trabajos anteriores. Desde que empecé a trabajar como artista he ido quemando etapas y lenguajes. No soy el tipo de artista que necesita producir sistemáticamente en un sentido físico. Se trata de darle un significado a las cosas que te rodean.

El cuerpo invisible
–¿Y la ausencia de su cuerpo?
–Como dice el título del proyecto, To Breath-A Mirror Woman, mi presencia es sustituida por el espejo. Mi cuerpo se transforma y se convierte en espejo, en testigo, en el puente entre el “yo” y el “otro” que es el público. Mi cuerpo no es visible pero está presente de modo simbólico en la superficie de espejo que cubre el suelo, debajo del público, como soporte y reflejo de la realidad.

–¿Cómo se relaciona la instalación de sonido, The Weaving Factory, con el espacio del Palacio de Cristal?
–Supe que incorporaría The Weaving Factory en el momento que decidí no introducir ningún objeto para así jugar con los elementos internos y externos del Palacio. Tanto las paredes como el suelo son elementos que absorben la realidad del paisaje exterior y de las personas del interior. Se oye una respiración, el ritmo de la inhalación y la exhalación. Es nuestra conexión con la vida. Esta idea me lleva a aquella otra en la que se juntan la vida y la muerte. Inhalar y exhalar, siempre vivos y siempre muertos.

–Hay dos elementos que han formado parte de su trabajo desde sus inicios: el reflejo y la práctica de coser, con la que realiza sus “bottari” y sus tejidos. ¿Cuál es la relación entre ellos y cómo se materializa en este proyecto?
–Empecé a coser para cuestionar la superficie. Es una forma de entrar en contacto con el “otro”porque metes una aguja que luego sacas y luego vuelves a meter. Es como unir dos extremos, dos identidades en una. Al reflejarnos en el suelo del Palacio la mirada nos es devuelta. Un espejo es el tejido que cosemos con nuestra mirada y que sólo toma sentido, adquiere visibilidad, cuando nos reflejamos en él. Además, tiendo a ver en el arte en general y en la pintura en particular, esa necesidad constante de reflejarse. Los artistas se pasan la vida merodeando el cuadro, la materia, o el medio que sea, en busca del reflejo de su propia identidad. Desde que descubrí las limitaciones del medio en el que trabajo, lo he interpretado como un espejo.

Los “bottari” tienen connotaciones cotidianas pero de ellos también se extrae la idea del viaje, del tránsito. Kimsooja, como otros artistas coreanos que han expuesto recientemente en España, como Do-Ho-Suh, es un buen ejemplo de artista nómada y en su obra se perciben los efectos de un incesante desplazamiento cultural...

Siempre en tránsito
–Esa idea de lo nómada en mi trabajo está muy conectada a la raíz conceptual de la práctica de coser. Está presente en los “bottari” y en proyectos posteriores como A Needle Woman [en esta serie de trabajos la figura de la artista se entiende como una aguja mientras el tejido a coser es la amalgama de gente que le rodea]. Con el tiempo fui capaz de crear discursos conceptuales en contextos socioculturales diversos pero probablemente no era consciente de que mucho venía de los recuerdos de mi familia, que no dejaba de moverse de un lado a otro, envolviendo y desenvolviendo fardos. Desde que visité Japón en 1978 siempre he sido consciente de la identidad cultural de mi país, Corea, y su sistema y configuración estética. La inclinación hacia lo cotidiano también viene de lejos, desde que era estudiante y me entusiasmaba la estructura interna de las cosas y el mundo. Siempre me ha gustado tratar de entender la lógica de los objetos que me rodean.
–Su trabajo se enmarca en una línea de revisión del minimalismo. ¿Está de acuerdo?
–No me gusta encasillar mi trabajo en ninguna categoría específica ni ningún “ismo”. Es cierto que los minimalistas querían alcanzar la totalidad de las cosas y que yo también quiero abrazar el mundo con el mínimo. Pero la diferencia estriba en que mi trabajo versa sobre la vida, la humanidad y los diferentes contextos socioculturales, algo que los minimalistas de entonces rechazaron categóricamente.

Enviado el 29 de Abril. << Volver a la página principal <<

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