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Abril 14, 2006

La ventana indiscreta - Laura Revuelta

Originalmente en abc.es

Shoja Azari proviene del mundo del cine y, contemplando las piezas de la serie que ahora expone, uno no tiene más remedio que recordar el título de una cinta clásica en la historia cinematográfica, La ventana indiscreta, de Hitchcock. No sólo porque este conjunto de nueve vídeos se llame Ventanas (2003-2005) sino además porque lo que descubriremos en estas secuencias son escenas que observamos con una ventana de por medio: de dentro para afuera o de fuera para adentro. En La ventana insdiscreta se presentaba una alegoría del voyeurismo trufada de un truculento sentido del humor, pero al final lo que se resuelve es un crimen. Nosotros cotilleábamos al vecindario a través de los ojos o de la cámara del protagonista apostado junto a un ventanal, y también fisgoneábamos a él, a su novia... Aquí, en la serie de Azari, el ejercicio de voyeurismo no está trufado con aditamento alguno, ni con fina ironía ni con crudo sarcasmo, la crítica es crítica sin mayores ni menores remilgos; bastante cruda. Y los reproches a la sociedad norteamericana, a la sociedad occidental por extensión, resultan tan directos que pueden atragantarnos.
Aunque el origen iraní de Azari y su condición de exiliado político nos pudieran haber llevado a suponer que hacia donde dirigiría su intensa mirada acusadora es a su país de origen ?ahora en el centro de la diana bélica?, no ocurre así, prefiere no recordar su pasado. Algo que le diferencia claramente de los trabajos de su mujer, la también artista y más que reputada, Shirin Neshat. Estados Unidos es su país de adopción y sobre él vierte todas sus decepciones.

De Shoja Azari no se ha visto mucha obra en España. De hecho, él ha saltado del cine a la producción en vídeo con carácter ya museográfico hace bien poco. Fue en el MUSAC, de León, donde visionamos por primera vez una cinta suya, que también se encuentra en esta exposición. Se trata de la espeluznante Room Whit a View, sin duda, el más crudo de todos los vídeos. La escena que se recoge la contemplamos desde el interior de una idílica casa norteamérica. En el salón de la misma, observamos a un matrimonio ?tirando a hortera? que disfruta viendo una película, recordando sus diálogos, cantando sus canciones.

Violencia extrema.
A través de la ventana, que ellos tienen a sus espaldas, presentamos una escena de violencia extrema: la violación de una mujer por un grupo de varios jóvenes. Los felices protagonistas, que siempre tenemos en primer término, no ven ni escuchan lo que sucede a sus espaldas, pese a los golpes y a los gritos, ensimismados en una irreal felicidad, de camisas floreadas, cardados de peluquería y moreno de Miami. Desde luego, cuando contemplamos por primera vez esta pieza en la muestra inaugural del MUSAC, Emergencias, no sólo salimos con mal cuerpo sino también con ganas de saber y ver más de Shoja Azari. Ahora, esta exposición del DA2, de Salamanca, nos los muestra en todas sus dimensiones y con toda su intensidad argumental y descriptiva. Podemos seguir citando algunos de los otros vídeos, porque en ellos no hay mayor valor que lo que se muestra con todas las de la ley a través de esas ventanas de por medio, las que dan una auténtica dimensión de realidad, de veracidad a los hechos.

Intensidad descriptiva.
En A Family, la vida de una familia, aburrida de sí misma y siempre en plena discusión, en cuyas narices estalla una bomba, la violencia exterior (¿la del 11S?). En Lovers, unos amantes ?bastante niñatos? son los protagonistas. Al final, y por causas que no contaremos, uno de ellos es asesinado de un disparo que recibe desde la calle. En The Passing, un anciano enfermo y abandonado casi se muere delante de nuestras narices, le falta un suspiro. En Traffic Jam, una pareja discute acaloradamente en medio de un atasco, con abandono final. En The Phoenix, un intento frustrado de suicidio con violencia callejera de fondo. En Exit 31, un padre a punto de violar a su hija. En The View, un preso entre rejas juega a ser libre. En Farmacia Lulax, las tramas multinacionales... Desde luego, nada es perfecto, ni Oriente ni Occidente. El paraíso no existe.

Enviado el 14 de Abril. << Volver a la página principal <<

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