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Abril 13, 2006

Tras la máscara de V - JORDI COSTA

Originalmente en LA VANGUARDIA

En los títulos de crédito de V de Vendetta,adaptación cinematográfica de la ya clásica historieta (o, si lo prefieren, novela gráfica) de Alan Moore y Dave Lloyd dirigida por James McTeigue y guionizada por los hermanos Wachowski, hay una omisión inquietante: el nombre del propio Alan Moore. Habrá quien se sienta un tanto desconcertado por la ausencia: a fin de cuentas, V de Vendetta no es ni La liga de los hombres extraordinarios de Stephen Norrington, ni el Desde el infierno de Albert y Allen Hughes, adaptaciones de otros trabajos de Moore que se convirtieron en palidísimas sombras de sus respectivos originales. V de Vendetta (el original) es Moore en estado puro: la obra que estableció ese estilo caudaloso, denso y cargado de referencias que el guionista seguiría explorando más tarde en trabajos como Watchmen,From Hell o la abortada Big Numbers.Todo lo que hay de remarcable en Vde Vendetta editorial con la que ha querido romper todo lazo profesional- vendiese al productor Joel Silver los derechos de adaptación.

La actitud del guionista está lejos del divismo de autor y, de manera harto consecuente, se sitúa bastante cerca de la integridad conceptual de su personaje V (que, por otro lado, más que personaje podría ser concepto. O ideal): lo curioso es que, en este caso, al contrario de lo que ocurría con las adaptaciones de Norrington y los hermanos Hughes, no estamos hablando de una mala película. El V de Vendetta de McTeigue es un trabajo notable: su condensación de una historieta que supera las 250 páginas roza lo virtuoso y el conjunto simula bien su condición de producto de evasión situado por encima de la bajísima media (intelectual) del blockbuster (taquillazo) de Hollywood. De hecho, puede dar la impresión de que McTeigue y los Wachowski se han impuesto una altísima exigencia de fidelidad. Y es posible que sea así, pero el problema es que los Wachowski no debieron entender lo que Moore y Lloyd querían decirles.

La película lo tiene todo para deslumbrar al crítico o al espectador exigente que jamás haya estado demasiado cerca de un comic-book.No sería raro que su visión inspirara algún texto sobre la llegada del cine-espectáculo de Hollywood a la edad adulta, cuando, en realidad, la película de McTeigue no es más que trivialidad disfrazada de complejidad, conformismo vestido de transgresión. Y, ante todo, una traición a los planteamientos ideológicos de Moore que, por desgracia, no puede ser descalificada como un producto absolutamente desdeñable.

Cuando, allá por 1982, Moore y Lloyd iniciaron su trabajo enVdeVendetta - serie que no se completaría hasta el 88- tenían en la cabeza jugar con la fascinación cultural británica por el héroe villano, arquetipo que adoptaría muy diversas modulaciones entre, pongamos por caso, Robin Hood y el Spider de la IPC. Así, su trabajo bebía del espíritu del folletín al mismo tiempo que establecía el gris de la ambigüedad como valor cromático en su gama moral. En otras palabras, Moore no postulaba a V, el vengador desfigurado con máscara de Guy Fawkes, como el héroe de su historieta, sino que interrogaba a sus lectores acerca de la licitud de otorgarle esa función narrativa. Por otro lado, V de Vendetta,reacción de un anarco alunado en la Gran Bretaña tatcherista, disfrazaba de anti-utopía levemente futurista una dialéctica de transparente médula política entre un fascismo sin maniqueísmos y un anarquismo que (el matiz es sumamente importante) no habría que confundir de ningún modo con lo que hoy entendemos por terrorismo.

En los trabajos de Alan Moore los detalles lo son todo. Y en el cine-espectáculo americano los detalles hace tiempo que han dejado de existir. La distancia entre " V de Vendetta" (el original) yV deVendetta (la fotocopia) está en los detalles. Es decir, está en todo. Para empezar, Joel Silver (el productor) parece convencido de haber financiado una película de superhéroes, cuyo protagonista es un justiciero que salva al mundo. Quizás los Wachowski vayan un poco más allá y lleguen a considerar a V una suerte de post-folletinesco terrorista por la libertad (o sea, un héroe) en un futuro perverso de valores invertidos. Pero el caso es queVno es ni una cosa ni otra: el personaje de Moore es una encarnación funcional de ese corpus ideológico anarquista que el autor diseccionó a fondo y que, en la pantalla, sólo luce por su ausencia. El Vde los Wachowski es, en definitiva, un demócrata y el problema de su película es que, esencialmente, se trata de una película apolítica. Aunque se esfuerce tanto en no parecerlo.

Enviado el 13 de Abril. << Volver a la página principal <<

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