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Octubre 25, 2006

Extrañas parejas - JUAN BUFILL

Originalmente en CULTURA | S de La Vanguardia

Teamo
En una acera neoyorquina, bajo una tormenta de nieve, un tipo juega al millón, junto a un toldo que dice "TE AMO", pero que sólo cobija a la máquina de juego. La foto es realista. La tomó y la compuso Manel Armengol en 1978 y es una de las incluidas en la muestra Extrañas parejas,una selección de la colección Foto Colectania realizada por Pep Font de Mora, director artístico de esta fundación.

En estos juegos de parejas no hay exactitud matemática. Sólo en esta foto de Armengol, son varias las parejas sugeridas. Hay dos máquinas de millón, hay una pareja que forman el jugador y su máquina, el toldo habla con el lenguaje de las parejas bien acopladas (ese "te amo"), y cabe imaginar otra pareja a partir de un cartel de Orfeo, ése que se fue al infierno (o al reino de los muertos) para salvar a su amada Eurídice. En otra foto (Tailandia,1992), la pareja es canina. Es de António Júlio Duarte y el arte fotográfico está en la composición y en la profundidad de campo, en ese primer plano desenfocado que presenta a la figura principal con las características de una secundaria. El perro más cercano es una silueta borrosa, negra y sin rasgos, y aún así tiene más fuerza expresiva que la que hubiera tenido en una representación realista normal, quizá porque escenifica con sutileza ese deslizamiento metarrealista que también la visión fotográfica permite.

Son sólo dos ejemplos entre muchos. La selección de Extrañas parejas muestra una de las posibilidades, pero es suficiente para demostrar que una buena colección fotográfica permite realizar muchas y diversas exposiciones temáticas o de otro tipo, con selecciones muy subjetivas o no tanto. En este caso, las más de dos mil fotos de la colección Foto Colectania han permitido una muestra que se ha estructurado en capítulos: el principal es Extrañas parejas y los otros se centran en los objetos tomados de dos en dos, en las manos o los pies, en las imágenes de amor o deseo y en las de niños con animales. En todas las secciones el número dos es el del encuentro, la relación o la asociación, en diferentes sentidos: contraste, armonía, complementariedad, tensión, choque, diálogo, comparación, etcétera. En realidad, esta exposición escenifica lo que sucede al coleccionar y al colgar y exponer: las imágenes se relacionan, y los diálogos que se establecen son previstos o imprevistos.

Una de las imágenes más fieles al título de la muestra es la de las azafatas borrosas de Alberto García-Álix, uniformadas, pero con cabezas divergentes, ambas con minifalda y delantal y con las manos atrás, como sin brazos, y aparentemente unidas por las faldas. Son unas siamesas subliminales y un tanto inmateriales, como ensoñaciones. Otras obras notables son la de Humberto Rivas (Violeta la Burra y su madre,con su chica flaca, su Cristo doliente y su madre en tumbona plegable), la del matrimonio de anticuario y no contento de Gérard Castello-Lopes, la de Joan Colom (una pareja en dos tiempos), y otras muy distintas, como las murales de Paco Gómez, las escenificadas de Chema Madoz, las cotidianas y ligeramente extrañas de Juan Manuel Castro Prieto o la documental de Pérez Siquier, quien forma pareja con dos piernas que toman el sol: una natural y otra ortopédica.

Enviado el 25 de Octubre. << Volver a la página principal << | delicious

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