« Crítica laica en un Estado laico -cánones y microcánones- --- Pablo Batelli | >> Portada << | La familia y Münster - Fernando Castro Flórez »

Julio 12, 2007

Luces que se hacen sombras - Juan Antonio Álvarez Reyes

Originalmente en abc.es

Elmgreen Dragset
Si una reorientación es lo que se demandaba de la cuarta convocatoria de los Proyectos Escultóricos de Münster, ésta no se ha producido, pese a que los comisarios -en esta edición ha entrado savia nueva, además del habitual Kaspar Köening- así lo pretendían. En vez de esto, más bien predomina todo lo contrario: repasar -y repensar de paso- la propia tradición y, aunque resulte paradójico, es aquí donde se encuentran los trabajos específicos más interesantes y los que le dan una personalidad adecuada a esta edición. Es decir, la propia historia y el concepto de escultura en un lugar público sería lo que definiría Münster?07. Nada de reorientación, poco de investigar en nuevas esferas públicas y práctica ausencia de trabajo e interacción social.

En este sentido historicista y autonarrativo, conviene empezar el recorrido en el LWL-Landesmuseum, puesto que ahí se ha montado una exposición documental con la historia de este programa de escultura pública iniciado en 1977 y que sucede cada 10 años, resultando de clara utilidad para la memoria y para situarnos en la escena. Posteriormente, en esta necesidad de repensarse repasando la propia historia, habría que ir al «parque de esculturas» que ha montado Dominique González Foerster, que cuenta la historia del Proyecto Escultórico de Münster reproduciendo a escala reducida algunos de sus hitos en un campo de césped. Algo así como un escenario infantil plagado de algunos de los ejemplos triunfantes elaborados en ediciones anteriores.

La tercera parada podría ser la obra teatral -que se representó durante la inauguración y que se reproduce en vídeo- de Elmgreen &amp; Dragset. Esta intervención -francamente divertida y que merece la pena verse en directo- consiste en la representación de un diálogo entre esculturas -de Arp, Giacometti, Barbara Hepworth, Sol Lewitt, Jeff Koons, Rückriem y Warhol- dirigidas con mando a distancia. La frescura, la ironía y la parodia del medio resultan de claro interés dentro de este panorama metaescultórico en el que se han enfrascado a estas alturas los comisarios, siendo esto y lo anticuado del proyecto lo que resaltan su atractivo.

El quid de la cuestión.
Pero quizás tenga que venir alguien como el lituano Deimantas Narkevicius para introducirnos de lleno en el quid de la cuestión de la escultura pública, ésa a la que Münster siempre se ha referido desde la perspectiva occidental del Telón de Acero. Narkevicius, interesado en los significados y sus referencias sociales y políticas, se ocupa de la estatuaria comunista en un filme que usa material de archivo para construir una narrativa postdocumental que nos habla del presente. Si conocemos su primer proyecto, basado en la misma escultura protagonista de la película, se comprende mejor la necesidad del intercambio de roles necesario entre Europa Oriental y Occidental que de algún modo proponía al querer traer a Münster la cabeza de Marx situada en Chemnitz (antigua Alemania Oriental). Narkevicius resignifica la escultura pública con la propia Historia y su contenido simbólico y político. Algo que también hace otra de las piezas conseguidas conceptual y simbólicamente, la de Silke Wagner. Esta alemana se fija en un personaje de la propia ciudad que luchó por su dignidad contra el fascismo. A este personaje -Paul Wulf- se le ha levantado un monumento-escultura de más de tres metros que sirve también como punto donde pegar información sobre cuestiones sociales y políticas a las que no se tienen fácil acceso en los medios públicos, y para lo que ha colaborado con un colectivo con el que está digitalizando y realizando un archivo en Red.

Mirar hacia atrás.
Este año Münster está lleno de luces y sombras. Estas últimas, y su poca capacidad de renovación, son patentes, cosa que se acentúa por comparación con otros proyectos menos dotados económicamente, y simbolizado en la pervivencia de su pasado y el diálogo que establece con él; por ejemplo, con la lograda escultura de Bruce Nauman, pensada para la primera edición y sólo ahora realizada. Las luces estarían más del lado de intervenciones como la sonora realizada por la siempre efectiva y cautivadora Susan Philipsz; en la interrelación social y temporal que Jeremy Deller establece con asociaciones como fruto de la acción comunal; o con el diálogo dentro/fuera que Clemens von Wedemeyer graba en los alrededores de la estación central de trenes.

Münster se resiste al cambio y rebusca en su identidad escultórica, resultando la última parada del Gran Tour significativa de lo que ya es algo más que un rumor para convertirse en evidencia: Venecia, Kassel y Münster han perdido la capacidad de liderazgo artístico -su historial anticipador o al menos potenciador- hasta relegarse en grandes eventos musealizados incapaces de tomar el pulso a la vida, al menos a la artística.

Enviado el 12 de Julio. << Volver a la página principal << | delicious

Publicar un comentario

(Si no dejó aquí ningún comentario anteriormente, quizás necesite aprobación por parte del dueño del sitio, antes de que el comentario aparezca. Hasta entonces, no se mostrará en la entrada. Gracias por su paciencia).

Copia las dos palabras de la imagen en la casilla correspondiente: