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Octubre 28, 2007

La tarea de la crítica (en siete tesis)

Originalmente en EL CULTURAL.es

21527 11. El objeto último de la crítica de arte, como de todo análisis cultural, es la puesta en evidencia de las condiciones, dependencias e intereses -de toda índole: sociales, técnicos, políticos, de género, de dominación económica, cultural, etc- bajo las que la práctica se produce. Es preciso alejar el espejismo de la inocencia: nunca una práctica de representación –y el arte no es otra cosa- es “inocente”. Evidenciar su falta de inocencia siempre es tarea de la crítica.

2. Es tarea de la crítica contribuir al proceso de construcción social del significado. Este no pertenece a la obra –que en sí misma no es más que un modesto e incompleto envío. Sino a todo el proceso social en el que ella se implica. La parte en que la crítica ha de contribuir no ha de ser otra que la más desmanteladora, la que mejor contribuya tanto a dispersar esa productividad significante –la crítica ha de ser máquina de proliferación del sentido- como a socavar la ilusión de que éste le pertenece a la obra. El sentido pertenece a la productividad -afectiva e intelectiva- de los múltiples agentes que participan en los procesos de la comunicación social que llamamos arte.

3. No es tarea de la crítica operar “dentro” de la institución-Arte: sino ejercerle incondicionalmente la crítica. Una buena parte de la tarea propia de la crítica es la crítica de las políticas culturales, la crítica de la institución. Entre otras cosas para poner en evidencia que la fantasía de la “crítica institucional” integrada no es más que eso: una fantasía interesada. Tampoco haciendo curadurías ni dirigiendo museos se hace crítica. Sino institución. Y cuanto más se predica contra ella estando dentro tanto más se favorece el juego de la falsa conciencia en el que ese esquema se produce.

4. No es tarea de la crítica difundir la actividad ni de la institución ni del mercado del arte. La excusa de que se “informa” al público –cuando lo que se hace es lo anterior, servir de instrumento de propaganda larvado- no es más que una pura coartada, la que sirve al periodismo cultural para instituirse como agencia de decisivo poder en el seno del sistema arte.

5. El territorio para el ejercicio de la crítica no puede ser otro que el del ensayo –por tanto el del libro o acaso el de la revista especializada. Y no sólo porque en la distancia y autonomía (relativa, pero infinitamente superior a la de las otras instancias) que permiten ambos medios se abre un grado aproximado de independencia -sin el que no hay crítica- sino porque en sí misma la forma ensayo –como modalidad específica de la escritura orientada a hacer emerger las incompletudes de cada forma del discurso, la propia inclusa- es la única dotada para llevar adelante el trabajo desmantelador (2) que es propio de la crítica.

6. No es tarea de la crítica propagar la fe en los objetos que analiza: sino al contrario poner en evidencia las trampas sobre las que esa fe se instituye. La crítica no ha de servir a aumentar la –infundada y tramposa hasta los tuétanos- fe contemporánea en el arte (la religión de nuestro tiempo, decía ya Nietzsche): sino, al contrario, contribuir a desestabilizar esa fe -secularizando críticamente su análisis en los términos del de los imaginarios dominantes- tanto como esté en su mano.

Y 7. La crítica ha de aceptar y afrontar con todas sus consecuencias el impacto del “devenir online” –que el escenario de los nuevos medios procura- con la carga de pérdida de autoridad que el confrontarse en un espacio multiplicado de voces conlleva. Diría que combinar ese efecto -de extravío de su autoridad insitucionalizada- con el compromiso radical a mantener su trabajo desmantelador y secularizador, es el gran reto que por excelencia concierne a la crítica en nuestros días.

José Luis Brea

Enviado el 28 de Octubre. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Me gustaría que hablara un poco más de la cuestión de la fe contemporánea en el arte. En qué sentido la critica la aumenta, y como cree usted que la misma critica puede secularizarla.

Gracias


La cuestión del prejuicio positivo (aquí definido como fe contemporánea) sobre las artes me parece un asunto central en la discusión sobre la cultura hoy. Tengo la sensación de que se está haciendo un uso perverso de ese potencial: se está utilizando como arma de neutralización política.
La insistencia en la independencia de la crítica me parece clave. Que el hecho de que la crítica forme parte del proceso de significación de la obra no tiene que ser confundido con que la crítica se pierda dentro de los laberintos de la institución, me parece una puntualización necesaria. El Brea en corto es un Brea grande.


Sin duda, Jose, tienes razón en la distinción que estableces. La verdad es que las siete tesis venían en su redacción original precedidas por una breve intro (que cayó por mor de los condicionamientos del espacio periodístico) en el que se explicaba que esta elección por un hablar en exclusiva no de lo que “era” en efecto la crítica, y sus distintos formatos, sino de lo que en mi opinión “debería ser” no pasaba de ser una elección personal. Bueno, ya que tu comentario me da la oportunidad de exponer esa elección, aprovecho para recuperar esa breve introducción que “debería” haber podido ir como entradilla de las siete tesis. Ella decía:

No hablaré de “qué es”, sino más bien de lo que –bajo mi punto de vista- “debería ser”, y ello porque me parece que la crítica ha de estar siempre y sobre todo relacionada con los valores, con el juicio, con lo ético del discurso, y nunca por tanto con la mera descripción. Siendo ése su uso del lenguaje propio no parece que deba emplearse otro nivel al hablar de ella. Pero este es un punto de partida que probablemente no todo el punto compartirá, y por lo tanto debe en todo caso hacerse explícito. Partiendo de él, me permitiría proponer de manera muy sucinta una muy rápida sucesión de tesis:


Creo que aquí debiera ponerse también sobre el tapete una división que fuera de España esta bien clara y separa la "crítica" de la "reseña". Son actividades relacionadas pero en lo absoluto idénticas. En este sentido, pienso que el enfoque de Brea es (casi) absolutamente correcto si se refiere a la "crítica" en el sentido de aportar una teorización más general partiendo de de un hecho, persona, acción... concretos. La "reseña" tiene que ver más con una información valorada y en esa medida puede operar en los medios de comunicación de masas. Naturalmente esto tiene inmensos inconvenientes, pero también los tendría una retirada generalizada de esos medios: las artes perderían buena parte de su fuerza al carecer de difusión más allá de un estrecho círculo.
El dilema (otro más) es si nos retiramos del todo o solo un poco. O si metemos el dedo, la mano o todo el brazo. Se que es complicado encontrar la medida. No existe la medida.


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