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Noviembre 28, 2007

( Schwarz auf Weib (negro sobre blanco): palabras en busca de un mundo ). Gemma AGUILAR

Originalmente en E-limbo:

Mini.Php03-1

¿Cuadrado negro sobre fondo blanco? Nada para ver.
Gérard Wajcman, "[de los objetos al objeto]", El objeto del siglo

el Negro sobre blanco del título emerge como declaración de intenciones postminimalista,

En efecto, es difícil no ver que todos somos no-videntes, que en verdad, muy lejos de la ilusión de agudeza y vigilancia con que nos regalamos, de ser vigías del siglo, realizamos fervientes esfuerzos por mantener los ojos cerrados.
Gérard Wajcman, "[duro deseo de mirar]", El objeto del siglo

ecos de Malevitch: la expresión más escueta del punto [letra] sobre el plano, del punto [nota] sobre la partitura, del punto [actor] sobre el escenario

El Cuadrado negro es en suma la obra de arte, el cuadro ceñido a su estructra desnuda, mostrado como armazón de ventana, la-obra-del-arte reducida a su función, a la potencia intrínseca de un puro hacer-ver. Un cuadro que muestra que un cuadro es una especie de ventana portátil. Ventana abierta sobre.
Gérard Wacjman, "[ética de lo visible]" El objeto del siglo

la presencia como cuerpo (figura) en escena es irrelevante en un sentido (propiamente) teatral y sólo se aparecerán imágenes cuasi retinianas como fantasmas a partir de [sus] proyecciones, en un segundo término pero las verdaderas [imágenes] son los recuerdos proyectados en cada mente por las sucesivas evocaciones:

Quizás navegar sea preciso, pero ver no es necesario. Vivir sí, vivir sí: pero la vida ya no depende de poder asistir a su representación.
José Luis Brea, Lo has visto ya todo, no hay nada más que ver...

gestos que hayan eco en cada espectador como individuo cuyo imaginario deviene singular caverna, confrontado a la fragilidad de lo visible, a la intensidad de lo invisible en la exploración por las tinieblas que delimitan el margen de la existencia, unitaria

actores como islas inicialmente de espaldas al público cuya única conjunción tiene lugar detrás, en la proyección de sus sombras

textos como personajes que son palabras

La cultura no es sino escritura, marca muda -o imagen ciega- que no «representa» adecuadamente el mundo: pero sí da testimonio de la interpelación que el hombre experimenta en su existir.
José Luis Brea, Pep Agut: la más altiva de las cimas

espacio Dogville

Cualquier producción enunciativa debe someterse a un proceso inclausurable de infinitas lecturas -y sólo precisamente en el curso de este proceso de circulación inconcluible llega a producirse el sentido, como efecto del intercambio público. La obra es muda y ciega, salvo como momento de tensión que induce e inicia un proceso infinito de lectura. La obra no es, en ese sentido, sino puro «envío», huella, rastro de un relato que no habita en el origen, sino precisamente en su circulación sin fin. [...] Ningún relato o imagen puede pretenderse con un valor cerrado y global de representación del mundo -sino sólo como una alegoría abierta e inclausurable de, precisamente, esta imposibilidad de clausurar el espacio de la representación.
José Luis Brea, Pep Agut: la más altiva de las cimas

qué determina la pervivencia de la literatura o qué[quiénes] sostiene[n] el significado de las palabras heredadas, soportes analógicos o digitales, corpus o fragmentos, originales o copias, (vídeo y cultura de remezcla)

en este mundo de caducidad acelerada, nunca ya suficientemente tersos ni nuevos incluso reparados, en cualquier caso, señalados
[puntos de sutura quirúrgico-estética o de expresión paralizada por el bótox (Time, Dumplimg)]
¿llevan las palabras impresa su fecha de caducidad ? ¿cuántos loops provocan que se agote un relato ?

(hasta qué punto soportan los mitos su [¿cuál?] significado)

evoluciones semánticas que sedimentan la etimología en posos dispersables como migas tras las que es osado recorrer el camino inverso bifurcado en el plurilingüismo [si bien de la mano de Serres en su Atlas asistimos, con fascinación, al proceso (deglución [regurgitación] del mito a la red)]

que toda imagen verdadera es ciega, que toda palabra verdadera es muda
José Luis Brea, Pep Agut: la más altiva de las cimas

agitación con ambiente entre Underground

La ilusión de la imagen, del imaginario mismo de la pintura, poco a poco socavada por una voluntad de verdad que inevitablemente atraía el espacio de la representación hacia lo real -lo único real- del soporte. El encuentro de soporte y superficie -en el minimalismo, la action painting o la pintura all over- supondría ese punto final de desembocadura de una operación analítica de continuo desenmascaramiento que progresivamente venía avanzando -desde el cubismo, Malevich, Mondrian o los constructivistas- hacia el desvelamiento de las estructuras más profundas del espacio de la representación, para encontrarse finalmente con lo que, barthesianamente, podríamos llamar su grado cero.
José Luis Brea, Pep Agut: la más altiva de las cimas

y Lundi Matin

Cada representación del mundo lleva oculto en su seno un pliegue (El trabajo de Gilles Deleuze sobre Leibniz y el Barroco, Le pli, (trad. cast. Paidós, Barcelona, 1989), ilustra perfectamente este «punto de vista») tras el que se abren otros horizontes, otros mundos posibles, un orden de la representación indómito e insometible.
José Luis Brea, Pep Agut: la más altiva de las cimas

fuera de campo progresivamente acotado y excluido, aumentando la distancia a la escena |
huida (Eleni) o (El viaje de los comediantes) | barras luminosas | vasijas monocromas | plano fijo cambiante (wavelenght)

Enviado el 28 de Noviembre. << Volver a la página principal << | delicious

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