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Noviembre 17, 2007

Malas artes y más malas artes

Tiene toda la razón David G. Torres, desde a-desk, en alertar sobre lo ocurrido con la aparición de una noticia ayer en El País dando los nombres de seis candidatos que se habrían presentado al concurso internacional para la elección del director del Reina Sofía. También bajo nuestro punto de vista se trata de un hecho grave, y que empaña de manera casi irreversible todo el proceso.

Alguien debe dar explicaciones y de manera urgente, porque no hay más que dos posibilidades: o bien la noticia se ha filtrado desde dentro del museo o los órganos del Ministerio implicados –y en tal caso se deben depurar cuanto antes responsabilidades, porque se ha incumplido la cláusula de confidencialidad, dificultando con ello enormemente la independencia de la comisión que ha de valorar, y afectando muy gravemente el derecho de los presentados- o bien la noticia se ha lanzado irresponsablemente desde El País, incumpliendo entonces su propio código deontológico interno, en cuyo caso es el propio periódico el que debe inmediatamente abrir una investigación interna, para salvaguardar como mejor pueda el buen nombre y profesionalidad de sus redactores de la sección de cultura, puestos con todo esto en entredicho.

Aunque para cualquiera que analice quién pierde poder si el nuevo procedimiento sale bien seguramente cabe poca duda del origen –y aún la finalidad- de la “filtración”, aún en ese caso, digo, la Dirección General de Bellas Artes, principal perjudicada por la noticia y el ensuciamiento del proceso de elección que supone, debería actuar con rapidez y firmeza –sin excluir las actuaciones jurídicas que puedan hacer al caso- para esclarecer lo ocurrido y determinar o exigir responsabilidades, y ya vengan éstas de dentro o de fuera, o –lo más probable- de los canales que entre ese adentro y ese afuera hayan actuado, en una cooperación necesaria.

Y ello, antes que nada, por salvaguardar la credibilidad del proceso. Y el buen nombre tanto de la propia Dirección General como el de los miembros del comité de expertos –que, caso de no interponerse las acciones que esclarezcan lo ocurrido, van a ser los destinatarios implícitos de la imputación de grave indiscreción. Que se nos explique, si no, quién más tenía acceso a esa información que según las propias cláusulas de la convocatoria debería haberse mantenido confidencial y limitada a ese comité. Así en efecto reza la cláusula VII de la convocatoria:

"Todas las personas e instituciones públicas implicadas en el Proceso de Selección de candidatos se comprometen a garantizar la absoluta confidencialidad de todos los datos personales y profesionales de los mismos, asegurando que la participación de los no seleccionados se mantendrá en el estricto ámbito del conocimiento y la valoración del Comité de Expertos y haciéndose público exclusivamente el nombre del candidato que resulte seleccionado".

Enviado el 17 de Noviembre. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

A ver, es evidente que aquí ha habido mala fe y por las razones que ya se han expuesto. Un gran diario y un crítico no tan grande pierden parcelas de poder. Y no tienen buen perder.

Pero en términos generales ¿cabía esperar que la transición del digitalismo a un funcionamiento museístico más o menos normalizado iba a suceder sin traumas?

Evidentemente no. Lo cual no implica que el proceso deba seguir adelante. Lo sucedido no es intrascendente, pero quienes buscan el descarrilamiento de ese tren ni siquiera van a lograr retrasarlo. Resulta un poco patético, eso sí.


Sean los rumores falsos o verdaderos, da igual, el mal ya está hecho. Falta de seriedad, falta de profesionalidad, indiscreción inoportuna e innecesaria, el circo montado alrededor de un hecho que es absolutamente normal en cualquier otro país europeo. Todo el mundo cruzando los dedos para que salga bien un proceso que no debería tener nada de particular -salvo en España, claro está, donde la modernidad sigue introduciéndose con cuentagotas.


(respuesta al comentario previo de JA Ramírez)

Pero, querido Juan Antonio, la cuestión no es estar o no a favor del “secreto”. Sino estar o no a favor de que las condiciones en que algo se convoca sean respetadas. Y en particular el derecho a la confidencialidad de las personas, frente a la voracidad de “lo público”.

En este caso, la transparencia –por la que tu comentario parece tomar partido- no atraviesa otra exigencia que la del respeto a las condiciones bajo las que se produce un acto administrativo. Si existe una necesidad de compensar dos derechos igualmente legítimos, e igualmente amenazados en nuestras sociedades de control (el de la información y el de la confidencialidad, que es extensión del derecho a la intimidad de las personas), es bien claro que aquí es este segundo el que resulta flagrantemente violado.

Si me apuras, creo que se trata también de distinguir entre lo que de verdad es “información” –incluso te diría “crítica”- y lo que es puro amarillismo interesado –es decir, intoxicación, intento de boicot larvado. Creo que todos en este país estamos cansados de ver cómo desde el amarillismo mediático se pretende condicionar el curso de lo político. Lo que bajo ningún concepto me parece defendible es auspiciar ahora que un parecido amarillismo mediático –que es lo que se ha producido con esa “noticia”, falsamente informativa- venga ahora a condicionar arteramente la política cultural.

Creo que es evidente a estas alturas que es esto precisamente lo que está detrás –ello sí actuando bajo el amparo del secreto, desde la protección de las bambalinas periodísticas- de esta campaña de desprestigio del procedimiento del concurso: Digamos, el intento de mantenerse en el poder de un “viejo régimen” de condicionamiento de la gobernanza ciudadana de las políticas culturales mediante el ejercicio arrollador del “cuarto poder”.

Es frente a esa opacidad manipuladora e impositiva, y que ya no puede seguirse tolerando, me parece, es frente a ella que ahora toca exigir transparencia.

Un abrazo


La honestidad de El País deja un poco que desear ultimamente, supongo que es parecida a la del país. No hay más que ver lo que están haciendo con Máximo, el dibujante. Ya sé que ésto no tiene que ver con el tema ni parece interesarle a nadie pero.......


Es curioso que, nuevamente, El Pais, el diario de mayor tirada y difusión del Estado, se haya encargado de soltar un globo sonda, o más bien, un globo bomba, destinado a reventar el proceso de selección del Reina. Un proceso sobre el que, no olvidemos, ya habían dicho todo con aquella famosa defensa numantina y lamentable del papel de Ana Martínez de Aguilar firmada hace un par de meses por el ínclito Francisco Calvo Serraller.
Ahora, con este lamentable ejercicio de periodismo amarillista, toman como excusa el final del plazo de presentación de candidaturas para torpedear de nuevo un proceso sobre el que ya manifestaron su desacuerdo. Mal negocio para los candidatos, para el comité, y desde luego, para todos los que ahora vemos sombras sobre el proceso de selección. Tal vez sólo se tratara de eso, de crear la sombra de la duda sobre un concurso sobre el que El Pais tiene dudas. Las mismas dudas que ahora se han creado sobre todos aquellos que pensábamos, tal vez ingenuos, que todo iba a ser, por primera vez, limpio, trasparente.


Comprendo en parte vuestra indignación. Pero me parece que se está dando demasiada importancia a la aparición de un artículo periodístico que, a mí personalmente, no me pareció inadecuado. Como aficionado al arte agradezco la publicación de informaciones relativas al sector. ¿Por qué tantos secretos? Los periodistas cumplen con su obligación al tratar de informarnos de lo que está pasando en relación con una institución pública. Si hay errores en la misma alguien tendrá que desmentirlos. Basta con eseo. No hagamos una montaña con un granito de arena.


La confianza de que por esta vez se iban a hacer las cosas bien, se ha empañado con esta triste realidad.


Muchas gracias por tu comentario, Elena. Creo que el comunicado de las asociaciones es muy acertado, y vamos a sacarlo en un post separado, partícipes de la voluntad de esclarecer lo ocurrido y contribuir a que cualquier sombra de duda sobre el proceso se disipe. El fondo de nuestra denuncia, en todo caso, se mantiene, pues efectivamente si no ha habido filtración de datos desde el MNCARS -cosa de la que ni dudamos ni dudábamos-, entonces es la profesionalidad y deontología de los redactores de El País que han dado pábulo a rumores la que queda bien en entredicho. Y estando detrás un periódico que no sólo presume de eticidad en el tratamiento de la información, sino intensamente implicado al menos durante años en la política cultural de los gobiernos socialistas, nos parece que la noticia refleja, como poco, una lucha sorda en la que quizás sería bueno que el Ministerio hiciera por lo menos una declaración explícita, solicitando del País la reprobación de los métodos empleados para recabar los supuestos “datos” publicados. Que en su noticia las periodistas escriban “Entre los nombres de los candidatos a los que ha tenido acceso este periódico …” o que encabecen su noticia con un "según fuentes próximas al comité que debe decidir el nombramiento ... " pone implícitamente en duda que efectivamente se haya cumplido el compromiso de la cláusula de confidencialidad de mantener esos nombres “en el estricto ámbito del conocimiento y la valoración del Comité de Expertos” .


Ayer por la tarde, cuatro de las asociaciones del sector enviamos un comunicado que reproduzco aquí. La confidencialidad, nos han asegurado, no se ha roto. Se ha dado pábulo, interesadamente, a elucubraciones. Las "fuentes cercanas al comité de expertos" que cita El País no pueden tener ninguna información fidedigna porque ni siquiera el comité de selección sabe quiénes son los candidatos. Tampoco lo sabe aún el Patronato del MNCARS y, en el Ministerio, los sobres no han salido de la Dirección General de Bellas Artes.

"El Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE), la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV) y el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, ante los artículos aparecidos estos días en El País y La Razón, piden a los medios de comunicación prudencia y responsabilidad a la hora de informar acerca del procedimiento de selección de director para el MNCARS. Se está dando credibilidad a rumores infundados que perjudican gravemente a los profesionales cuyos nombres se mencionan, proyectan una injustificada sombra de duda sobre todos los participantes en el proceso y van finalmente en contra del propio museo. Tenemos confianza en que se están respetando los términos de la convocatoria pública, la cual prometía confidencialidad total, excluía las invitaciones personales y dejaba en manos del comité de expertos la evaluación de las candidaturas y la decisión final. El cumplimiento de esos términos se está cuestionando sin pruebas; los nombres publicados en prensa son producto de cábalas. Quienes, desde las asociaciones del sector, hemos participado a lo largo de los dos últimos años en la redacción del código de buenas prácticas que está en la base de esta convocatoria y que, acertadamente, se va a extender a otras instituciones culturales, queremos insistir una vez más en que, fruto del consenso, éste es un avance enorme para el mundo del arte español.

Instituto de Arte Contemporáneo (IAC). Presidenta: Rosina Gómez-Baeza
Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE). Presidenta: Yolanda Romero
Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV). Presidente: Sergi Aguilar
Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo. Presidente: José Martínez Calvo
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