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Diciembre 21, 2007
En los intersticios de Regina de Miguel. Javier HONTORIA
Originalmente en El Cultural:
Formada en Dibujo y Pintura en la Universidad de San Carlos de Valencia, la malagueña Regina de Miguel (1977) expone ahora, por vez primera de forma individual, sus cuadros y dibujos en Madrid. Habitual en las convocatorias de arte joven, De Miguel afirma sentirse, ante todo, pintora. Dice no encontrar límites en el espacio que le otorga la pintura y que la naturaleza plana de ésta no es obstáculo ni lastre. Y es cierto, porque en esas superficies se observan muy distintos niveles de profundidad. Su trabajo rehúye la estridencia y permanece en una esfera silente. Percibe y analiza el mundo sin necesidad de tomar distancia. Toma su pulso desde dentro, oculta entre alguno de sus infinitos pliegues, desde los intersticios –término del gusto de la artista– que median entre los diferentes motivos que pueblan la superficie heterogénea de los cuadros y que resultan, en principio, de ardua interpretación.
Pero merece mucho la pena deternerse ante ellos. Muestran imágenes aparentemente inconexas, diseminadas en vastas extensiones de vacío (un vacío elocuente, de gran densidad narrativa), que pueden pertenecer a los más variados registros, desde el dibujo arquitectónico, de gran precisión, a la insinuación abstracta de imágenes oníricas. En los cuadros grandes la artista esboza referencias a cartografías urbanas que sirven de escenario metafórico para una reflexión que está presente en toda su obra: la ciudad contemporánea es un lugar sin centro desaparecida ya toda jerarquía. Y nosotros, como habitantes, nos movemos en ella desde un profundo escepticismo ante la realidad. Vivimos inmersos en un sistema de relaciones rizomáticas, carentes de rango, donde la realidad no es necesariamente el instrumento más fiable y sí lo son la ficción y la memoria, que se postulan como herramientas básicas.
En los dibujos, estupendos, digitales y a lápiz, el mapa se define con claridad y también la necesidad de recurrir a la experiencia subjetiva para comprenderlos, como se desprende de las leyendas. Nuestra existencia sismográfica es uno de esos mapas, heredero del espíritu situacionista, que animan a desplazarse siguiendo el impulso emocional antes que aquél más físico y literal. Pautas, en definitiva, decididamente más sugerentes: el extrañamiento, la expectación, lo fugaz...
Enviado el 21 de Diciembre. << Volver a la página principal << |
