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Enero 27, 2008
Sin miedo a nada · Anna Maria GUASCH
Originalmente en ABCD
Fiel a sus habituales protocolos expositivos, Antoni Muntadas presenta una nueva entrega de su proyecto On Translation -con el que lleva trabajando desde 1995-, un obra en formato televisivo denominada On Translation: Miedo/Jauf, acompañada de una retrospectiva o de una revisión a modo de «mirada analítica» entorno a su contribución al uso de la televisión como dispositivo artístico y crítico.
Yolanda Romero y Mar Villaespesa han escogido algunos de los trabajos más representativos de Muntadas desde que en 1974 realizara, por un lado, la experiencia Cadaqués. Canal local -un conjunto de entrevistas y reportajes televisados en distintos lugares de esta localidad catalana-, así como la instalación Emisión / Recepción -presentada originariamente en la galería Vandrés, de Madrid, con una doble proyección de diapositivas tomadas de emisiones de televisión y receptores situados en bares y hogares privados-. Años después, Muntadas aludiría en el texto About Invisible Mechanims (1978) al poder que «los mecanismos invisibles» de los media ejercen sobre las masas: «Las distintas estrategias de los medios, las técnicas subliminales son el perfume y las flores utilizadas para esta seducción. A través de campañas, carteles, radio y televisión, el poder se impone, no por las armas, sino más bien por el sonido y la imagen».
Fiel a sus habituales protocolos expositivos, Antoni Muntadas presenta una nueva entrega de su proyecto On Translation -con el que lleva trabajando desde 1995-, un obra en formato televisivo denominada On Translation: Miedo/Jauf, acompañada de una retrospectiva o de una revisión a modo de «mirada analítica» entorno a su contribución al uso de la televisión como dispositivo artístico y crítico.
Yolanda Romero y Mar Villaespesa han escogido algunos de los trabajos más representativos de Muntadas desde que en 1974 realizara, por un lado, la experiencia Cadaqués. Canal local -un conjunto de entrevistas y reportajes televisados en distintos lugares de esta localidad catalana-, así como la instalación Emisión / Recepción -presentada originariamente en la galería Vandrés, de Madrid, con una doble proyección de diapositivas tomadas de emisiones de televisión y receptores situados en bares y hogares privados-. Años después, Muntadas aludiría en el texto About Invisible Mechanims (1978) al poder que «los mecanismos invisibles» de los media ejercen sobre las masas: «Las distintas estrategias de los medios, las técnicas subliminales son el perfume y las flores utilizadas para esta seducción. A través de campañas, carteles, radio y televisión, el poder se impone, no por las armas, sino más bien por el sonido y la imagen».
Nuevo símbolo de poder. Desde los años sesenta, la televisión se había impuesto como el nuevo símbolo de poder político y tecnocrático, y Muntadas estaba listo para acometer, como desde el ámbito videográfico habían hecho artistas como Nam June Paik y Wolf Vostell, su particular cuestionamiento y revisión de los códigos y formatos televisivos a través de una serie de propuestas en las que literalmente retrataba la comunicación audiovisual y «cartografiaba» el panorama mediático.
La exposición del Centro José Guerrero muestra algunas de estas obras claves del trabajo de los años setenta y ochenta de Muntadas, como las videoinstalaciones The Last Ten Minutes (presentada por primera vez en el espacio The Kitchen, de Nueva York, en 1976), On Subjetivity. About TV (1978) o La televisión (1980), y los monocanales Media Ecological Aids (1982) o Between the Lines (1979), entre otros. Una muy completa selección de trabajos ya históricos, que no sólo comparten un común proceso de «deconstrucción» de la ecología de los media o de crítica a la televisión como el medio más influyente en el comportamiento social, sino que parecen apuntar algunos de los leif motiv más destacados de Muntadas: la paradoja de confrontar, gracias a la tecnología de la comunicación, la realidad física del «lugar» y los lugares «deslocalizados».
Emisiones. El arte -parece sugerirnos Muntadas- no puede estar en ningún sitio, no existe más que como emisor y receptor de una señal. Tanto en obras arraigadas a «lugares específicos» (como The Last Ten Minutes, presentada en la Documenta 6 de Kassel y localizada en las ciudades de Kassel, Moscú y Washington), como en otras de carácter más abstracto y metafórico -que no ficticio- como Between the Lines, el arte no tiene lugar. Y es precisamente ahí donde radica su carga más «radical», en sintonía con las palabras de Pierre Bourdieu cuando en su ensayo Sobre la televisión alude a las «grandes revoluciones simbólicas» llevadas a cabo por artistas y científicos, aquéllas que trastocan las estructuras mentales, perceptivas y conceptuales.
También a partir de una reflexión sobre el medio televisivo, Muntadas presenta en Granada su último proyecto casi como una «segunda parte» del realizado para In Site (San Diego-Tijuana) en 2005, una obra en la que situaba el sentimiento del miedo y la violencia derivada de él en la frontera mexicano-estadounidense. La nueva entrega se sitúa también en otra frontera, en este caso marítima, entre Marruecos y España, y, aunque mantiene el mismo tipo de formato televisivo, Fear / Miedo supone un cambio de «escala» casi rayana en una macroproducción de casi una hora de duración en la que a las tradiciones preocupaciones de Muntadas (lo político, lo histórico, lo cultural lo sociológico, los mecanismos de control), se suman otras dos: la de la subjetividad política o crítica (manifestar el desacuerdo a partir de preocupaciones personales) y unas ciertas concesiones a lo estético más allá de lo documental.
Un lugar específico. Todo ello unido a una reivindicación por la «especificidad del lugar», que tanto se entiende como un paisaje geográfico (a resaltar las visiones marítimas del Estrecho de Gibraltar de un Muntadas con mirada pictoricista y casi paisajista), como un paisaje humano en el que unos protagonistas (ciudadanos de Tarifa y Tánger), con un tratamiento casi preciosista de las imágenes, de la luz, de los enfoques, más propio de la mirada de un retratista que de un fotoperiodista, nos relatan su concepto de miedo a partir del constante juego entre espacio privado y espacio público.
Hablaríamos de unas imágenes-memoria, pero con una salvedad; aquí la imagen reproducida tiende a desvirtuar la fuerza del recuerdo a favor de la inmediatez, la fugacidad de su estructura y del poder de impacto. La problemática de la frontera queda así liberada de su transitoriedad, incluso de su carácter de «empresa antropológica», y lo que vemos es más bien un inventario de mitos y de «objetos perdidos», donde se elaboran -observadores y observados incluidos- las teorías interpretativas, las secuencias históricas y el miedo convertido casi en un «mito».
En el texto del catálogo se nos habla de que, junto a las tensas situaciones sociopolítico y jurídicas relacionadas con la inmigración, el narcotráfico, el exilio y el desarriago, hay también un lugar para lo «emocional». Ello explicaría el acercamiento a los entrevistados y el close up que se centra más en la expresión en sí misma que en los contenidos de los mensajes. El recuerdo se activa por el presente que lo reconoce en cada «instante». Las conversaciones y los diálogos que ofrecen las escenas televisivas funcionan pues como un proceso que alimenta y anima la memoria, un inventario de múltiples voces a través de las cuales lo privado se vuelve colectivo, lo individual en social, y los miedos acaban por «exorcizarse» y convertirse en «universales».
Enviado el 27 de Enero. << Volver a la página principal << |
