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Febrero 07, 2008
landings 6+7: sobre avestruces, Arthur Danto y el fin del arte · Píter ORTEGA NÚÑEZ
Uno de los grandes problemas del arte contemporáneo ha sido el de su excesiva tolerancia. El «anything goes» o «todo vale» instaurado por la condición postmoderna, se ha convertido muchas veces en el hospedero de la mediocridad y el oportunismo. La puerta abierta por Marcel Duchamp con sus ready mades a inicios del siglo XX, si bien supuso un número considerable de ganancias y aperturas, al expandir las fronteras del objeto artístico hasta límites insospechados con anterioridad, ha dado paso también a una zona altamente conflictiva dentro del panorama de la plástica contemporánea. Un ejemplo muy claro de estos conflictos lo constituye la muestra landings 6+7, inaugurada el pasado mes de noviembre en Casa de las Américas (Ciudad de La Habana, Cuba). La exposición ostenta un despliegue tecnológico pocas veces visto en nuestro contexto, podríamos decir a lo high tech. Sin embargo, en ella el empleo de la tecnología no pasa de ser una pose esnobista, plagada de efectismos y sensacionalismos que no conducen a ningún sitio. Y quizás sea este el talón de Aquiles de buena parte del arte actual, nacional o foráneo: la experimentación y el culto a la tecnología como un fin en sí mismo, y no como un medio expresivo al servicio de la producción de sentido, apoyando la dramaturgia de la obra. A las instalaciones, objetos y proyecciones de landings…es imposible hallarles una estrategia discursiva sólida, delineada; la dispersión, el azar y lo caótico son sus únicos aliados. Automóviles, luces y bombillos por doquier; sonido; mangueras; cajas de disco; etc.: esta exposición demuestra una vez más que la excusa de la precariedad económica no es un argumento convincente. Cuando hay talento, sobran las alternativas; cuando no lo hay, el capital se torna baldío.
Ni siquiera desde el punto de vista de lo lúdico y el «impacto sensorial» la muestra es salvable. En cuanto al primero, el escaso sentido del humor que se advierte en algunas piezas es tan pedestre y elemental que frisa la sensibilidad naif. Con respecto a lo sensorial no hay tal impacto. El espectador siente que las obras se quedan a medias, como si les faltara algo: mucho ruido y pocas nueces, apelando al refranero popular. Y está claro que lo que falta es una línea de pensamiento coherente, además de una concepción curatorial meritoria.
Tal parece que el objetivo de los creadores involucrados en la muestra es el mismo que condujo a Duchamp en 1917 a proponer como obra un urinario tal cual: desacralizar el topos galería y la Institución Arte toda; dinamitar las fronteras entre el arte y los espacios que le son heterónomos; epatar al público asiduo al medio con un gesto en suma irreverente; instaurar una suerte de antiestética o antiarte; articular una reflexión desde el arte y sobre el arte mismo, a modo de tautología o autoconciencia, lo que implicó una negación radical de los valores estéticos tradicionales; unir el arte a la vida; etcétera. Solo que semejante discurso era efectivo, necesario y consecuente en la coyuntura epocal de 1917; hoy resulta obsoleto, estéril, insustancial. En la actualidad ya nada «escandaliza» o «desacraliza»: landings… no logra efectos de transgresión.
En su ensayo El final del arte, Arthur Danto plantea: «El arte ha muerto. Sus movimientos actuales no reflejan la menor vitalidad; ni siquiera muestran las agónicas convulsiones que preceden a la muerte (…)» No cabe duda de que se refería a un tipo de arte muy cercano al de landings…. Como plantea Danto, el arte no está hecho para pensarse a sí mismo, sino para dialogar con una realidad que está más allá de él. landings… muestra oídos sordos a las dinámicas y conflictos del mundo contemporáneo; su estrategia es la típica evasión del avestruz que opta por el resguardo de la tierra.
Para nadie es un secreto que la experimentación es muchas veces el «bastón de los cojos». Es frecuente encontrar detrás de un incendiario minimalista y ultraconceptual, una evidente carencia de oficio. Podría citar una lista bien extensa de creadores cubanos pretendidamente «adelante» y «vanguardistas», incluso con una carrera desplegada en el ámbito internacional, y que no poseen un dominio técnico siquiera mínimamente decoroso. Eso sin hablar de lo que está ocurriendo con los estudiantes que se están graduando en las escuelas de arte, lo que daría pie a un texto mayor. Puede que parezca un poco conservador, estoy dispuesto a asumir ese riesgo, pero he de confesar que al abandonar las salas de exhibición de Casa de las Américas lo que más sentí fue nostalgia. Nostalgia de la época moderna, que no tuve en suerte vivir, y hasta de los tiempos clásicos, por qué no. Ante el descalabro de landings…, con gusto cambiaría sus piezas por una colección de paisajes rurales académicos, que en definitiva, como no pretenden, no fracasan.
Enviado el 07 de Febrero. << Volver a la página principal << |

Comentarios
La tan mencionada postmodernidad es tan sólo una speudoforma de la modernidad, modernidad cuyo rasgo principal es la de la búsqueda de la verdad legitimándola mediante la ciencia -una búsqueda muy platónica, no?-, rasgo que evidentemente se mantiene, ergo, la modernidad no se ha acabado. Lo que ocurre es simplemente que el arte y su siempre oposición a la verdad de la ciencia, en tanto ésta no la puede legitimar como tal,pues, busca nuevas formas de presentar su verdad, la verdad del individuo que concibe el mundo sin los parámetros científicos, formas que son el modernismo y su género por excelencia: la novela realista. Pero esta sigue siendo realista en el plano de la mímesis que busca la adecuación del ser en el mundo, la referencia, esa verosimilitud en tanto es un sistema ya no institucional, dado que la ciencia constantemente desbarata toda supuesta verdad que el y los individuos conciben o perciben, sino en tanto reconocimiento neto del ser humano y sus diferencias individuales y grupales, esa verosimilitud es la que se mantiene en la novela, ahora postmodernista, cambiando las formas, en el plano de verosimilitud sintáctica, discursiva: es decir, estilística. Es en este plano en donde se transgreden la verosimilitud, y por eso parece que todo puede ser arte, que vale todo, etc. pero eso es falaz, porque necesariamente la poesía se sostiene en el plano de reconocimiento del caracter y acción humano -ya sea en su dinámica de grupo, o en el dinamismo interno del individuo- y jamás podrá ser poesía si no tiene ello, debe apelar siempre a ese sistema de verosimilitud, el que queda dado la imposibilidad de validar sistemas institucionales, aparentemente, porque si no lo hace, si esa obra de arte no tiene ese reconocimiento simplemente deja de ser verosímil, inteligible para la cultura a la que pretende integrarse. El postmodernismo simplemente está intentando de formalizar mediante el arte ese conflicto de no legitimar ese sentido de su existencia que la ciencia constantemente desbarata, invalida. Entonces sigue siendo realista en ese aspecto, y sólo estamos entrando a cambios estilísticos. No se trata de poder exponer cualquier cosa mediante la ficción, sino de tener habilidad y disciplina para poder decir la realidad -el reconocimiento que debe tener todo arte, lo humano y su carácter y acción- mediante formas estilísticas necesariamente no-realistas -necesariamente, porque la sensibilidad de esta época necesita explorar ello para defenderse de la apabuyante ciencia y su verdad; paradójicamente, defenderse usando la razón del lenguaje y la razón del individuo, del sujeto: de ahí que los modos de ficcionalizar sean tan subjetivos, tan no-realistas, fantásticos-, sólo así podrán ser inteligibles comunicables: siempre realistas, verosímiles. Aristóteles y su magnífica vigencia: la poiesis es arte, creación, sólo si es mímesis.
comentario de: Loida Evelyn Jesús Lobón enviado el Mayo 28, 2008 05:13 AM
Comentario respecto al libro de Cacciari
La esencia de la poesía es lo trágico en la existencia del hombre. Esto se devela, por ejemplo, al momento de no poder controlar ciertos hechos funestos del destino o al existir una duplicidad de valores en donde no todos comparten ideas “universales” sobre lo bueno o lo malo. La falta de respuestas ante estos problemas pueden provocar en las personas una profunda inquietud y sentimientos como inestabilidad o desconsuelo.Esta característica intrínseca de la poesía se opone frontalmente al logos de la filosofía, disciplina que anhela llegar a un Fin y en donde se procura que la vida del hombre mantenga un equilibrio sano y provechoso para la vida en la polis. La poesía anula las posibilidades de la filosofía de alcanzar ese Fin, es rechazada por la polis por no calzar dentro de su imaginario, por excederse del orden al tratar sobre el conflicto, la ambigüedad y la contradicción que efectivamente existen en el mundo. La poesía al contradecir a la filosofía no puede someterse a la soberanía del logos y por eso constituye un extremo peligro.
Yo pienso que los tiempos que vivimos son esencialmente trágicos como en toda época de la historia del hombre. A pesar del paso de los siglos, de las distintas experiencias y de los errores cometidos, la naturaleza del hombre continúa siendo la misma y su paradójica existencia también, por lo que es un hecho que el elemento trágico se encuentra esencialmente presente entre nosotros.
comentario de: Aliza Yanes enviado el Mayo 25, 2008 02:26 AM
Danto considera que el cese de la búsqueda de la representación por la expresión de la subjetividad en la pintura y escultura fue negativo hasta el punto que hizo "morir" al arte.
Al contrario de esta afirmación yo creo que el plasmar los sentimientos y la subjetividad fue una buena salida ya que no tendría sentido que se siga pretendiendo retratar fielmente la realidad teniendo adelantos tecnológicos que ya lo han logrado.
Mas bien pienso yo que debería redefinirse el concepto de arte. Como se sabe arte es la habilidad para representar la realidad. Su concepto no hace mención de ningún tipo de expresión a través de él, entonces el concepto no cabría para las formas de arte actuales. Es por ello mi propuesta de redefinir el concepto de arte.
comentario de: Manuel Navarrete enviado el Abril 23, 2008 09:46 PM