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Marzo 09, 2008

De allá para acá - Anna Maria Guasch

Originalmente en abcd

lothasBaumgarten.jpgLothar Baumbarten (1943) es un artista de producción lenta, que aparece, desaparece y reaparece en la escena internacional al margen de cualquiera de los grandes eventos que la sacuden. Baumgarten es un artista alemán formado en el núcleo duro de las Academias de Karlsruhe y Düsselforf, que, como Hans Haacke y Benjamin Buchloh, decidió dejar su país natal para instalarse en EE.UU. y disfrutar del pluralismo de una sociedad alejada de las polarizaciones que el trauma de la II Guerra Mundial dejó consigo.

Fue en Alemania donde comenzó a interesarse por el pensamiento de Lévi-Strauss. De su mano (y también por la influencia de su padre) se interesó por la antropología, la etnografía y, sobre todo, por la Historia, la tradición y la cultura de lo «otro», entendiendo por esto lo distinto, lo ajeno y lo excluido. Fue así como empezó sus «etnografías de la otredad» (o lo que a finales de los sesenta se conoció como su particular contribución al land art) en «otras» zonas de la cuenca del río Rin a base de filmes (el primero, El origen de la noche, de 1973-77, se ambientó en la selva amazónica aunque se rodó en Alemania) y de obras objetuales de carácter efímero que Baumbarten siempre registraba en distintas series fotográficas, la más conocida, Culture-Nature, Manipulated Reality (1968-1972). Y siempre para dejar constancia de la psique de las cosas, de la duplicación de su morfología, entendido el registro fotográfico como el mejor potencial mimético de la realidad.


Eje articulador. Después vinieron otras «etnografías» por selvas y entornos de Iberoamérica. A partir de estos momentos inaugurales, Baumgarten consideró la cámara fotográfica (sin excluir otros medios, como la cámara fílmica o el libro) como el medio que mejor podía visibilizar su experiencia como «explorador», revelando las fisuras y las paradojas entre lo civilizado y lo salvaje, entre el orden y el desorden, entre lo lógico y lo irracional.

Y es precisamente la cámara fotográfica la que se convierte en el eje articulador de esta muestra, una retrospectiva de obras históricas y antiguos proyectos readaptados al nuevo lugar, lo que el artista denomina «instalaciones sited-determined». De ahí el título de la exposición, que explica una de las primeras obras con las que se encuentra el visitante, una instalación con espejos en forma de diamante -Autofocus (2007)-, clara evocación de la apertura de una cámara, y que conecta con la obra más emblemática de las presentes en el MACBA, la doble instalación Imago Mundi (L?autre et ailleurs), concebida por primera vez en 1988; una compleja y sofisticada obra a partir de una «guía de separación» del color editada por Kodak para que sus usuarios puedan reproducir las imágenes fotográficas en color con la máxima fidelidad y grado de mímesis respecto a la realidad, que Baumgarten consideró como una «estructura enigmática» mediante la cual el impresor podía verificar la exacta duplicación de un color.

Dibujos murales. Ha sido precisamente esta guía de separación de color la que ha servido de modelo para los dibujos murales de Imago Mundi distribuidos tanto en los espacios interiores del museo como en la fachada. Y todo ello con un único fin: proclamar de nuevo la soberanía de la cámara fotográfica como instrumento para explorar la realidad del «otro».

De ahí la inclusión en los rectángulos y cuadrados de la guía Kodak no únicamente de las listas de los colores cián, amarillo, magenta y negro, sino de los nombres de los continentes y los países que han sido protagonistas activos o pasivos de la historia del imperialismo colonial. Los nombres de las antiguas metrópolis europeas (Inglaterra, Holanda, Francia, Bélgica, España, Portugal, Italia y Alemania) conviven con los nombres de los continentes -África, Asia y América- víctimas de los procesos de colonización. Y si los grises y el negro dominan este espacio de la torre bañado por una doble luz natural y artificial de luces de neón, el color queda visualizado en los vinilos de la fachada del edificio, en los que el cián, el amarillo, el magenta y el negro, que simbolizan aquí los colores de la población mundial en su diversidad étnica, proyectan sus reflejos (a modo de reloj de sol) en las paredes blancas e impolutas del museo, liberándolo así de su supuesta neutralidad para convertirlo en una extensión de la propia realidad.

Espacio-tiempo. La exposición muestra también distintas series fotográficas en las que Baumgarten «documenta» sus desplazamientos hacia el «otro»: tanto las que recrean en color los paisajes tropicales de Fragmented Brazil (una multiproyección de 480 imágenes con pájaros brasileños pintados por Albert Eckhout en 1654 y dibujos de los pueblos Yanomani), como las que visualizan el paisaje norteamericano preindustrial, tomando como eje central la red de ferrocarril, como en la serie Carbon (1989), o, finalmente, las que recrean la búsqueda de El Dorado de la obra Montaigne. Terra Incognita (1977-1985), en la que la imagen convive con las palabras y los nombres.

Como pudo verse en 1993, en la que fue su gran exposición hasta la fecha en el Guggenheim de Nueva York -America (Invention)-, para Baumbarten los nombres (de los lugares, de las tribus, de los idiomas, de las variantes dialectales...) son los que en realidad dibujan la identidad indígena y los que «mapean» el espacio-tiempo de la Historia. Como afirma Craig Owens, «Baumgarten no emplea nombres para evocar una visión, sino más bien para proporcionar una alternativa en el proyecto etnográfico de visualizar al otro».

La obra un tanto inclasificable de Baumgarten sólo alcanza su justa medida cuando se le confiere el lugar en el diálogo a veces imposible entre lo científico y lo poético, entre lo empírico y lo racional, entre el placer y el rigor. De ahí que algunas de las palabras más repetidas por el artista en la presentación de su exposición en Barcelona fueran «sensibilidad», «experiencia» o «diálogo con el lugar», términos que cobran todo su sentido en la instalación Ecce Homo (2002) en la Capilla dels Àngels: una obra en clave de archivo, y muy cercana al método utilizado por Walter Benjamin en los Pasajes, en la que diferentes proyecciones sincronizadas con visiones paisajistas y pictóricas de la Toscana (piedras y colores que recuerdan a algunos de los grandes artistas del renacimiento italiano como Masaccio, Giotto, Fra Angelico, Luca Signorelli, Piero della Francesca o Paulo Uccello) logran vencer el inicial cripticismo de su proyecto y comunicar la emotividad de sus sentimientos. Un «acto de resistencia» frente a la normatividad y la ortodoxia de la razón y el concepto.

Enviado el 09 de Marzo. << Volver a la página principal << | delicious

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