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Junio 15, 2008

play>rebollo (prólogo del libro Tania Pardo)

portada_libro-u.jpgDe: Tania Pardo
Para: Miguel Ángel Rebollo
Fecha: 3 de Febrero de 2008 11:23
Asunto: Mis días como tú / Tus días como yo



“Mi primer día como Miguel Ángel Rebollo. Mi primer día como tú. (…) Durante el desayuno practiqué tu firma. En la primera frase que salió de mi boca hoy afirmé que eras tú. Fue extraño (…) De camino, en el metro, me iba diciendo: ‘…soy Miguel Ángel Rebollo, soy Miguel Ángel Rebollo, soy Miguel Ángel Rebollo…No me fue difícil encontrar el edificio. Hablé con el conserje y le dije: ‘hola, soy Miguel Ángel Rebollo’. Y empezó a sonar real”.


¿Y si hubiéramos tenido más datos del joven R. Mutt? ¿o quizá no era tan joven?, ¿y si se trataba de un artista cansado de las estrategias de rechazo del arte?¿era hijo de inmigrantes europeos o por el contrario era un aristócrata norteamericano metido a artista? Desde luego que, la unión de unas letras para crear un nombre le bastaron a Marcel Duchamp para llevar a cabo la acción más radical y determinante de la Historia del Arte del s.XX, al presentar, bajo un seudónimo, un urinario masculino de porcelana a la primera exposición de la Society of Independient Artists de Nueva York. La creación de una doble identidad por parte de Duchamp no sólo la llevó a cabo en 1917 con R.Mutt sino que, años después, en 1921 recrearía en un personaje femenino su propio alter ego bajo el nombre de Rose Sélavy. Al crear, mediante una rúbrica, una nueva identidad, Duchamp dio el pistoletazo de salida a lo que posteriormente han llevado a cabo diferentes artistas que, más allá de cuestionarse estrategias sobre la propia identidad y el significado innato del yo, plantean las relaciones entre ese yo y su realidad circundante y contextual relativa, en este caso, al mundo del arte actual.

Con semejante precedente, podríamos determinar que la obra llevada a cabo por Miguel Ángel Rebollo en su trabajo PLAY>rebollo desencadena no solo la creación de una identidad escondida tras un nombre, sino la recomposición de otra identidad llevada hasta sus ultimas consecuencias con la intervención de otra persona que se convertirá en él mismo. De tal manera que el artista contrata al actor Chiqui Carabante para que durante los meses que le es concedida una beca de residencia en la Casa de Velázquez de Madrid, el actor se haga pasar por Miguel Ángel Rebollo. En ningún momento, hasta finalizar el disfrute de la beca, se desvelará su identidad, siendo entonces no sólo esta estrategia de suplantaciones el grosso de la obra sino lo que esta acción requiere: desde las pautas sobre el mundo del arte actual impartidas por Rebollo al actor (le indicará nombres de artistas, críticos de arte y detalles relevantes relacionados con el panorama artístico) hasta el intercambio epistolar a través de e-mails que generó la relación “artístico-mercantil” creada por ambos. En cualquier caso, PLAY>rebollo supone una profunda reflexión acerca del papel que desempeña el artista hoy día, su imagen pública y el cuestionamiento sobre el propio mundo del arte visto y vivido, además, a través de los ojos de otro (su otro): un actor ajeno al sistema que aportará datos objetivos y su propia visión sobre un mundo al que no pertenece. Este “impostor”, dirigido por el artista irá armando el discurso conceptual de esta obra.

El trabajo comienza desde que Miguel Ángel decide prestar su identidad y convertir la Casa de Velázquez en el espacio de acción. Las relaciones establecidas entre el actor, el resto de artistas becados por esa misma institución y los empleados, así como con la directora del centro, se convertirán en el eje estratégico del que partir para entrelazar las diferentes reflexiones y salvar los inconvenientes que van surgiendo. Un trabajo conceptualmente entendido como un work in progress, abierto a la improvisación, que genera una intensa relación entre el artista y el actor, entendido como el yo y su doble. Se superponen así diferentes estratos conceptuales: la relación mercantil establecida entre el artista y el actor; la legitimación de la obra o autoría; el cuestionamiento del significado de la palabra artista y el registro diario -mediante fotografías y textos- de los acontecimientos vividos por el actor.

Durante el tiempo que el actor estuvo “becado” llegó a sentir la necesidad de ser el otro en un horario establecido construyendo, por tanto, una autobiografía artística propia. Cabría cuestionarse entonces qué produjo el “falso artista” durante su estancia en la Casa de Velázquez, ya que realizó acciones, en principio, insignificantes, pero definitorias para llevar al extremo la idea de la copia, la cuestión sobre lo verdadero y lo falso en el arte contemporáneo. Es decir: el actor se creó la necesidad de generar un trabajo como artista plástico, dentro del estudio de aquella residencia, del mismo modo que lo habría hecho el verdadero Miguel Ángel Rebollo. De hecho, llama la atención la angustia que siente el actor al no poder producir o no saber qué crear, identificándose con la “angustia del artista”, pese a que, en cualquier caso el actor no deja de ser un creador de identidades.

Desde luego que este trabajo cuestiona de forma prismática diferentes actitudes dentro del arte y revela, como si de diferentes estratos geológicos se tratara, las diferentes capas y engranajes que componen el mundo del arte: las relaciones sociales, la necesidad constante de la creación o las diferentes formas de subsistir del artista, como en este caso por medio de una beca. Quizás lo más interesante resulte ser el modo en que el actor asume como suyas muchas de las cuestiones planteadas por el propio artista, sin excluir las angustias vitales que, en teoría, son aplicadas al devenir artístico.

Este proyecto no sólo involucra al artista y su doble sino a quienes desconocen la verdadera identidad de Miguel Ángel Rebollo, como él mismo explica en uno de los e-mails enviados a su otro yo: “creo que te ven como un artista que no aprovecha el tiempo, que prefiere cierta pasividad contemplativa y el entretenimiento o el extravío. Un artista que derrocha su tiempo, un holgazán sin cualidades artísticas. En cambio a mí me gusta pensar que eres un artista sin prisas, un vagabundo fino como Robert Walser”. De esta declaración cabría deducir que el propio Miguel Ángel se está creyendo su propio artificio al querer presuponer un artista real en aquel actor, lo que corrobora la intensa relación que se establece entre el artista y el actor y el juego de identidades al que sucumben.

Aunque ideemos un alter ego, un desdoblamiento o, como en este caso, creemos otro yo a nuestra imagen y semejanza, este siempre será el otro y por tanto, un desconocido. Como ejemplifica Borges en su relato “El otro” del “Libro de Arena” en el que mantiene una conversación con su alter ego, un joven Borges: “Mi alter ego creía en la invención o descubrimiento de metáforas nuevas; yo en las que corresponden a afinidades íntimas y notorias y nuestra imaginación ya ha aceptado.(…) El encuentro fue real, pero el otro conversó conmigo en un sueño y fue así que pudo olvidarme; yo conversé con él en la vigilia y todavía me atormenta el recuerdo”. Lo que corrobora las diferencias incluso que existen entre uno mismo y su otro yo.

Con todo esto, por tanto, se trata de poner en tela de juicio el concepto de la identidad del artista, en un contexto real: el estudio de la Casa de Velázquez. Pero no es una simple estrategia de representación que alude exclusivamente de la falsa identidad, sino de la suplantación. Más allá de un sencillo truco de identidad apócrifa se acomete una profunda y compleja investigación acerca de las posibilidades del retrato contemporáneo. Reflexiones en torno a la identidad, sobre el doble, lo verdadero y lo falso. PLAY>rebollo lleva a extremos la suplantación de identidad, del mismo modo que hiciera Andy Warhol cuando era invitado a participar en conferencias junto a Paul Morriesey y la superstar Viva; en algunas de ellas, en vez de Warhol aparecía un actor caracterizado de él mismo, hasta que fue descubierto. Warhol lo llamó “un juego de identidades”, siendo en cualquier caso una de las acciones más conceptuales e ilegales del artista: “¿Por qué aburrir al público con mi palidez, mi calvicie, mis titubeos y mi monosilábica trivialidad, cuando pueden ver y oír a un atractivo y locuaz actor como Allen Midgette, protagonista de la película de Bertolucci After the Revolution en la que lleva una peluca que parece hecha con plumas de canario y que prefigura la mía?”, esta actitud la mantuvo durante toda su carrera: conseguir un cuerpo más atractivo, aunque fuera falso, fue uno de los principales propósitos de su obra.

Plantearse de nuevo que el arte es la vida llevado a sus últimas consecuencias es, en cualquier caso, de lo que habla este artista, quién vuelve a hacer uso de las estrategias de la autobiografía. Como en trabajos anteriores, desvela parte de sus vivencias y las pone al servicio de su obra: viajes a EE.UU, estancias en Alemania o Argentina. Tras estas vivencias se esconde también la necesidad de hablar del turista contemporáneo que, en este caso, pasa a encarnar el actor, al ser como el mismo se define “un turista en otra personalidad”. Y es que la obra de Rebollo no deja de hablar de esos espacios a los que él no pertenece; o lo que es lo mismo: parte de otros contextos desconocidos para generar un discurso de encuentros y realidades ficticias.

El trabajo del Miguel Ángel Rebollo es vivido como un conflicto continuo en el que se implican diferentes miradas para llevar a cabo distintos formatos que cuestionan su (nuestra) realidad circundante. En cualquier caso, desde la anécdota, tanto el artista y el actor asumidos como uno han construido la obra con los acontecimientos más insignificantes de la Casa como única posibilidad de producción. Por otra parte, es interesante cómo el artista ha elegido este escenario para urdir su proyecto: un ambiente, el de esta residencia, de reminiscencias decimonónicas, que se vincula, en sí mismo, al concepto de artista (masculino) encerrado en su estudio, elevado a la categoría de genio creador.

En conclusión, un proyecto que, además de generar la necesidad de abordar la heteronimia y la autoría contemporánea, refleja las diferentes estrategias dentro del mapa conceptual del artista, siendo, sin duda, la documentación epistolar entre ambos protagonistas la que desvela una intensa relación puesta al servicio de los otros. No olvidemos que la relación que ambos (artista y actor) establecen con el espectador nos hace reflexionar acerca de los relatos contemporáneos que mezclan la realidad y la ficción.

El extenso material documental que surge del proyecto PLAY>rebollo es sin duda la mejor prueba para confirmar que el arte no da respuestas: genera preguntas. Prueba de ello la da el propio artista quién en su último e-mail dirigido a Chiqui Carabante resume: “Entrego la llave al conserje (creo que es Juan); parece desconcertarle que no la devuelvas en persona. Hablamos un rato, es muy agradable, y recuerdo que te incomodaba que llegara a verte como un mentiroso y que no comprendieran la obra (…) Me pregunta si soy artista. No respondo. A un día de la conclusión de la beca, Juan, el conserje, firma la salida del artista Miguel Ángel Rebollo de la Casa de Velázquez; el día 10 de julio de 2006 a las 19.30 horas”. Y es aquí cuando cada uno recupera su verdadera identidad.



(Play>rebollo
292 pgs
Idioma: castellano
Concepto y dirección: Miguel Ángel Rebollo
Textos: Tania Pardo y Mercedes Replinger
Edita: ediciones Bibelot. Un proyecto editorial de la A.C Incubadora.
Arte e investigación Montehermoso 07
Colabora: Consejería de Cultura Junta de Andalucía)


Enviado el 15 de Junio. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

no estoy nada convencido, tal y como dice Tania Pardo, de que la acción de Rebollo sea una "profunda reflexió". Creo que hay algo de completo cara dura. Me gustaría que se tomara alguien la molestia de estudiar la actitud de este artista en su petición de becas y exactamente qué hace cuando las recibe. Tal vez se esté riendo de todos y a costa de todos. No me interesa nada este tipo de trabajo pero sobre todo lo que menos me interesa es la "legitimación" que consigue. En cualquier, caso me gustaría escuchar opiniones al respecto.


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