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Julio 20, 2008

Margot at the wedding -Iván Villamel

Originalmente en el reducto del cinéfilo

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Existe dentro del cine americano, una corriente alternativa a las grandes producciones de los estudios hollywoodienses, producciones que probablemente pasen desapercibidas entre tanto artificio y/o producciones supuestamente independientes que acaparan nominaciones a los Oscar, que pretenden mostrarnos, a modo de retazos de vida cotidiana, ciertos aspectos de su sociedad alejándose de la parafernalia propagandística del estilo de vida americano. En este género podría situarse "Margot y la boda", el nuevo film de Noah Baumbach (habitual guionista del controvertido Wes Anderson) en sus labores como director, que se encarga asimismo de la creación del guión. Una atrevida apuesta que se salda con un film interesantísimo con ciertos peros que perjudican en cierta manera el tono de todo el relato.

La historia nos muestra como Margot (Nicole Kidman), acompañada de su hijo Claude (Zane Pais) decide visitar a su hermana Pauline (Jennifer Jason Leigh) poco antes de la celebración de su boda con Malcolm (Jack Black), un vago que vive de escribir críticas musicales cada cierto tiempo y enviarlas a publicaciones escritas. A medida que pasan los días y se acerca el día de la boda, las rencillas y temas pendientes entre las dos hermanas y el resto de personajes, empiezan a florecer y salir de nuevo a la luz, creando diversos conflictos emocionales entre todos ellos.

A falta de ver el anterior (y premiado) trabajo de Baumbach como director ("The squid and the Whale"), y por tanto comprobar si el estilo en la dirección es un hecho aislado o constante en su obra, su labor tras las cámaras es de un estilo realista y austero, dejando mucho espacio para el desarrollo actoral de sus protagonistas, con encuadres que buscan la expresión física como algo tangible, sin intromisiones gratuitas ni elaborados fondos de encuadre que corran el riesgo de desviar la atención enfocada en los intérpretes. Este hecho, provoca un equilibrio formal entre puesta en escena y retrato psicológico de los personajes brillante, dejando de lado una elaboración técnica rebuscada y compleja.

Esa labor tan efectiva de puesta en escena minimalista se beneficia de una extraordinario guión a nivel de descripción de personajes, con unos diálogos punzantes, repletos de inteligencia, sabiendo en cada momento como afrontar un choque de ideas sin resultar forzado o superficial, pero en cambio posee un leve defecto, su propia elección como retrato hiperrealista crea una sensación de burbuja emocional, como si la sensación perdurable fuera de historia exprimida al máximo, contando en realidad muy poco a nivel de acción y desarrollo físico, careciera de un hilo conductor que llevara el desarrollo de la historia hacia ningún sitio. Eliminen de un guión convencional el planteamiento y desenlace, quedándose con el nudo de cualquier historia, y tendrán la base de "Margot y la boda", eso si, un nudo brillante sin duda.

Si la base de ese guión es brillante en su descripción y diálogos, no es menos notable la labor de los actores, prácticamente sin excepción, mostrando todos y cada uno de ellos unos matices estupendos, brillando en tal labor Nicole Kidman, Jack Black (confirmando la teoría de un servidor que detrás de esa fachada cómica se esconde un gran actor), y sobretodo Jennifer Jason Leigh, y la revelación del film, Zane Pais, que está extraordinario como hijo de la desequilibrada Kidman (como ejemplo la conversación sobre el cambio físico de Claude en la casa de campo, con una exhibición del chico absolutamente magistral).

Además, la efectiva banda sonora, cercana a un minimalismo cool, que beneficia esta historia cercana al intelectualismo artístico, nos muestra las cartas que pretende jugar su director a la hora de captar la atención del espectador. Recurre a diversas influencias en su nueva obra, sobretodo un cierto tono arty europeo, acercando su narración y descripción de personajes de manera clara a cierto cine francés, aquel que discurre entre aburguesados y traumatizados personajes, con brillantes diálogos hirientes sobre las relaciones amorosas y paterno-filiales, una suerte de retrato emocional con ecos del Bergman menos acertado y un Resnais autocomplaciente en sus obras más personales, un fresco sobre las relaciones disfuncionales pasado por el tapiz de un oleo impresionista del Monet más descriptivo.

Baumbach nos muestra una serie de personajes con diversos conflictos emocionales todos ellos, pero cae en ocasiones en el retrato esquematizado de los estados depresivos, dando la extraña sensación durante el metraje de haber maximizado esos comportamientos desequilibrados, derivando en las mejores ocasiones hacía la ironía más acertada y efectiva, pero en cambio, en el humor más bizarro y excesivo en contadas veces. El toque excéntrico de sus personajes homenajea a su manera al cine más realista, aquel que describe a los personajes como seres inestables, enfermizos en su desmesurado ego (no olvidemos que en mayor o menor medida, aparecen muchos personajes dedicados a la creación artística), que no miden sus dolorosas conversaciones a espaldas de sus seres queridos, o incluso, directamente frente a frente.

Esos leves defectos de narración (o en este caso, carencia de un conflicto real que de sentido y lógica a una resolución del relato, más allá de las divergencias de opinión y carácter entre las dos hermanas), el hecho de que no exista por ello una presentación escalada de los personajes, que al principio del film se muestran de manera precipitada, y ese excesivo uso a veces de las constantes de cierto cine europeo en general (y francés en concreto) que derivan más bien en tópicos más que referencias, perjudican este interesante retrato sobre una familia disfuncional en la cual los secretos y las mentiras (no son gratuitas estas dos palabras ya que recuerdan también en cierto tono a aquel film que todos conocemos) pueblan su rutina diaria.

Una película más que interesante, con un retrato de personajes en ocasiones brillante, y en ocasiones esquematizado, pero cuya labor actoral, acompañada de un excelente guión dialogado, engrandecen esta pequeña historia sobre almas en pena y cicatrices por cerrar, a pesar de resultar en ocasiones una interminable exposición prolongada. Totalmente recomendable para los amantes de las historias pequeñas con cierto aire intelectual en su propuesta.

Enviado el 20 de Julio. << Volver a la página principal << | delicious

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