« Juan Carlos Freijoso: La libertad de los cuerpos (cuando el pudor deja de ser necesario) - Píter Ortega Núñez | >> Portada << | Territorios de persuasión - ÁNGELA MOLINA »

Agosto 12, 2008

Luz contra la monotonía - Javier Díaz-Guardiola

Originalmente en abcd

gregor_schneider-u.jpgA Roma no le sienta bien el arte actual. Otra cosa es la moda, y lucir uno y mil complementos de Dolce & Gabbana, independientemente de la clase social. Pero lo de la creación plástica va menos con la Ciudad Eterna, quizá porque está acostumbrada a las digestiones lentas (y así se armó la que se armó cuando se decidió darle al Ara Pacis una «cobertura» contemporánea, lo que al final llevó a cabo el norteamericano Richard Meier). Y quizás también por eso sus museos de arte contemporáneo, en un alarde de optimismo no muy compartido, acuden a acrónimos hiperbólicos para autodenominarse: De un lado está el MACRO, que estos días acoge en su sede en la via Reggio Emilia, entre trabajos de ampliación, una espléndida muestra de Gregor Schneider y, en sus salas del antiguo Mattatoio, la individual que la Fundación Miró dedicó el verano pasado a Sean Scully. Del otro, el MAXXI, ahora cerrado, que espera retomar sus labores en cuanto Zaha Hadid termine de dar forma a sus nuevas dotaciones.

Bienvenidos. Ante este panorama, iniciativas como las de la eléctrica Enel (la misma que le ha fundido los plomos a la española Endesa), con un programa de apoyo a las intervenciones artísticas en destacados espacios públicos, deben ser bien recibidas y aportan un rayo de luz a un panorama más o menos desolador. Otros, en España, más que iluminar, se dedican a regalar bombillas (pero esta es otra cuestión).

Balance de resultados. Este es el segundo año que se desarrolla el programa, que parece que en 2007 respondió a las espectativas, no sólo porque se le aporta continuidad, sino porque se amplía de forma ambiciosa. En el anterior, Francesco Bonami invitaba a tres artistas -Angela Bulloch, Jeppe Hein y Patrick Tuttofuoco- a tomar tres lugares emblemáticos relacionados con el pasado antigüo, clásico y la modernidad romana. De este modo, la inglesa diseñó un sugestivo eclipse lunar precisamente en el Ara Pacis (Repeat Refrain); el danés dotaba a la piazza Sauli de una nueva fuente lumínica que causó furor (Hexagonal Water Pavilion); finalmente, el italiano Tuttofuoco proponía una visión alternativa de la ciudad desde piazza del Popolo (Future City). Cada uno contó con dos semanas para exhibir su trabajo. Los actuales -Assume Vivid Astro Focus, el colectivo A12 y el arquitecto Jeffrey Inaba- podrán hacerlo durante meses, y se incluye como novedad para el segundo proyecto la ciudad de Venecia como sede.

Enel Contemporánea 2008 toma nota de lo hecho hasta el momento y corrige errores. Como en su anterior convocatoria, la luz debe ser hilo conductor de las instalaciones, aunque ahora se hace en una clave más poética: las propuestas, respectivamente, indagan en la potencialidad del juego, la imaginación y el tiempo de espera y se convierten en potentes fuentes energéticas desde las que transformar el espacio. Bonami, que aporta el aliciente provocador -como hablarle de contemporaneidad a la Eterna ciudad, «una urbe muy politizada, en la que no hay diferencias entre pasado y presente»-, alterna arquitectos y artistas plásticos, para que esa ocupación del lugar sea efectiva y sin altibajos.

Silicona e implante. En julio, los brasileños AVAF pusieron los generadores en marcha, y desparramaron color, psicodelia y deconstrucción en su eco-estructura para el sitio arqueológico de Largo Argentina, una especie de no-lugar de la ruina romana en pleno centro, al que, hasta la fecha, no se podía acceder. Los artistas -que ya realizaron una iniciativa similar en 2004 en Central Park- invitan a reactivar el lugar y dotar de energía a la obra, un nuevo templo de materiales desvencijados dedicado a los que serían nuestros dioses paganos en el siglo XXI a golpe de silicona, purpurina e implante.

Coincidiendo con la Bienal de Arquitectura, y aprovechándose de la complicidad de Venecia con lo contemporáneo, en septiembre, el estudio italiano A12 transformará su laguna en un jardín escondido que devuelva a la ciudad a su imagen estática. Y en noviembre, el proyecto a priori más ambicioso: el de Jeffrey Inaba, que convertirá las salas de espera del hospital Umberto I, de nuevo en la capital italiana, en un ámbito donde asumir el poder de ese tiempo que se desperdicia en pos de una solución o respuesta, lo que conecta con la dimensión social del arte. Que no se apague la llama de esta inciativa, aunque su luz sea de bajo consumo.

Enviado el 12 de Agosto. << Volver a la página principal << | delicious

Publicar un comentario

(Si no dejó aquí ningún comentario anteriormente, quizás necesite aprobación por parte del dueño del sitio, antes de que el comentario aparezca. Hasta entonces, no se mostrará en la entrada. Gracias por su paciencia).

Copia las dos palabras de la imagen en la casilla correspondiente: