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Septiembre 09, 2008

El caballero oscuro - José Luis Molinuevo

Originalmente en pensamiento en imágenes

the-dark-knight-joker-2.jpg Es una de las películas más interesantes que he visto últimamente. Es una muestra depurada de cine fascista posmoderno: violencia estetizada, irónica, en la mejor tradición del romanticismo negro.

Sigue la doctrina estética de los "grandes criminales" y los "hombres inútiles", que llega desde Los bandidos de Schiller hasta hoy. Joker: "esta ciudad necesita de un gran criminal y yo se lo voy a dar". Como dice Alfred: "algunas personas sólo quieren ver arder el mundo". Link a la novela de Menéndez Salmón: Derrumbe.

No es que la sociedad (Gotham) tenga problemas, sino que está enferma, la corrupción es generalizada y los ciudadanos impotentes. Por lo que es necesario el "cirujano de hierro" que la sane. Antes el planteamiento era claro: el héroe que encarna el bien contra el villano que representa el mal. Esto es lo que ha desarrollado el romanticismo tradicional en su proceso de mitologización. Es, para entendernos, en clave de cine USA, la épica de los seres de frontera. Pero después de Sólo ante el peligro viene Sin perdón. Es decir, el proceso de desmitologización del romanticismo negro. Es la lección que Joker imparte a Batman.

El tema no va ahora de bien o mal (ya nadie sabe lo que es eso) sino de orden y caos. Los ciudadanos necesitan al héroe para que mediante la violencia (caos) restablezca el orden. Una vez conseguido, debe ser apartado, no se le necesita, estorba, es un mal ejemplo, y mejor si muere en el intento.Porque la violencia contamina, y ya no se le puede aplicar el desodorante de la virtud, con la disculpa de las buenas intenciones. Esta es la tortura de Batman. Los héroes quieren serlo a tiempo completo, pero la sociedad sólo los necesita a tiempo parcial.

Ante este panorama, el Joker lo tiene claro: el caos es la premisa del nuevo orden. Sólo hay una condición, y es que el gran hombre no odie la injusticia sino la mediocridad. En gran estilo, cada cosa se convierte en su contrario, sólo necesita un pequeño empujoncito. Así sucede con la gran esperanza, el fiscal Harvey Dent, que acaba encarnando la dualidad del héroe-villano. Sin problemas, ya que volvemos a ver repetido el cinismo ciudadano de El hombre que mató a Liberty Valence con el tratamiento dado al comportamiento del fiscal. Le hacen quedar como un héroe, para no desilusionar a la gente, aunque sea mentira.

En fin, una película excelente, entretenida a pesar de que sobra metraje, divertida a ratos, que encima hace pensar, y hasta puede ponerla un profesor de filosofía en el Instituto, a ser posible en la clase de Educación para la Ciudadanía.

Mi recomendación: sólo para mayores acompañados, y con reparos.

Enviado el 09 de Septiembre. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Sin duda, gran película, aunque me turba esa manía de Nolan (los refinados lo llamarían posicionamiento) de ilustrar el discurso y de construir personajes divulgativos, que se van quedando sin fondo y que en ocasiones, da pereza tomarlos en serio. Cada personaje representa una noción de justicia, algunos con imperativos morales fijados por la ley, en otros casos fijados por su propia definición de lo legítimo, algunos ahogados en el pragmatismo con rebabas fascistas y batman, que deja de ser un personaje o un héroe para convertirse en un concepto, ese que de forma vehemente defiende el mayordomo - me divierte la idea de un mayordomo que acaba somentiendo a su amo a sus propias ideas. Gran JOKER...


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