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Junio 13, 2009
Good - Eduardo Nabal
Originalmente en contrapicado.net
(Vicente Amorín, 2009)
Basada en la pieza homónima del autor escocés C. P Taylor Good es la historia de John Halder, un profesor universitario y literato en ciernes al que las ideas depositadas en su primera novela le llevan a acercarse de un modo progresivo e implacable a la colaboración directa con el régimen nazi. El filme de Amorin denota continuamente su origen teatral y fracasa en único punto de interés: la ambigüedad del personaje, ya que –a pesar del esforzado trabajo actoral de Viggo Mortensen- la dramaturgia puede a unas imágenes planas y una realización poco imaginativa. Este intelectual que vive una coyuntura familiar desastrosa se ve abocado a la traición para salvar su estatus lo que nos conduce a situaciones cada vez más tensas y espinosas dadas sin sutileza y que surgen más de la boca de los personajes que de la narración fílmica.
Algunos de los aspectos más interesantes del relato- como la relación del protagonista con su madre o el distanciamiento progresivo de su amigo judío- se ven lastrados por una puesta en escena banal y una tendencia a que personajes digan alternativamente frases de profundo calado filosófico o tremendas banalidades. Sentencias que parecen querer describir la cotidianidad de un intelectual en apuros cuyas ideas novelísticas sobre la asistencia al suicidio son recogidas con entusiasmo por un el régimen emergente pero que entorpecen el desarrollo de la trama.
La idea es buena pero la metáfora pierde todo atisbo sutileza al pasar a la pantalla ya que las situaciones están firmadas sin brío y el conflicto se resuelve sin ritmo. Ni su fotografía apagada ni la sobriedad de la puesta en escena logran dotar de empaque a las imágenes trilladas en las que se apoya una historia de personajes unidimensionales. Un filme decepcionante y algo mortecino apoyado en una esforzada interpretación de Viggo Morttensen en la que ni el suspense, ni el drama familiar ni el “filme de tesis” acaban de cuajar. Frente la grandeza de la ambigüedad y los silencios de El lector (2008) de Stephen Daldry encontramos en Good una buena idea mal desarrollada a través de las palabras y filmada sin ningún atisbo de originalidad. Los personajes femeninos- salvo el pequeño papel que desempeña Gemma Jones- son reducidos a la caricatura gruesa y solo alcanza cierta entidad el protagonista y atormentan mundo interior. Con la Alemania de los años treinta de desdibujado telón fondo Good es un pequeño drama filosófico en la que los símbolos teatrales sofocan las imágenes y también una historia sobre el drama individual y la locura colectiva que nunca acaba de levantar el vuelo.
Enviado el 13 de Junio. << Volver a la página principal << |
