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Junio 10, 2009

Tania Bruguera: «El revólver y la bala son de verdad» - G. DÍEZ

Originalmente en La Verdad

taniabruguera.jpg¡Bang! A la cuarta disparó al aire, en las tres ocasiones anteriores lo había hecho en la sien mientras dictaba una charla sobre arte, compromiso, consecuencias, política y sabotaje y jugaba a la ruleta rusa. Ella asegura que revólver y bala eran reales. Tres ¡click! En la cuarta ocasión, ¡bang! ¿Arte, delito, provocación? Todo ello ocurría en La sociedad del miedo, el Pabellón de Murcia en la Bienal de Venecia. Casi un centenar de espectadores. Era Autosabotaje, la esperada performance de Tania Bruguera. El comisario de la muestra intentó parar la acción después del tercer disparo -«yo he visto la bala y me parecía real», decía Jota Castro, el responsable del pabellón, y lo decía asustado- y el artista austriaco Hans Haacke, otro de los participantes en la propuesta murciana, arremetió contra Tania Bruguera tras acabar la acción. No hace falta saber alemán para entender que le decía que si se había vuelto totalmente loca. Unos quince minutos transcurrieron desde que la artista cargó la pistola a la detonación. Cuando está acción se explicó en Murcia se aseguró que se trataba de una pistola de juguete. En Venecia, la artista dijo, repitió y afirmó, que eran reales; que incluso las había comprado en Italia -no explicó cómo ni dónde- porque, evidentemente no se puede pasar la frontera en avión con una pistola; o se puede intentar pero no es muy aconsejable.

El resto del personal se movía entre el estremecimiento, la incredulidad y la indiferencia. Casi nadie creía que la bala fuera real. El casquillo no apareció por ninguna parte y eso que hay quien lo buscó con interés. «Es de fogueo, sin duda», decía un señor que parecía saber mucho de balas de fogueo y de las otras. En cualquier caso un disparo de fogueo en la sien no parece tampoco una buena idea. ¿Arte, teatro, desafío, demencia? ¿No hay límites? Esto es Venecia, la Bienal de Venecia, donde todo puede ocurrir y muchas cosas suceden. Tania Bruguera se escuda en que ya había jugado a la ruleta rusa y que conoce ciertos rituales de santería para evitar el desastre.

-¿Usted no sabe que las armas las carga el diablo?
-Lo sé, lo sé ... y también sé santería.

-¿El arte tiene que provocar para llegar a los ciudadanos?
-Tiene que tener algún sistema de comunicación porque el arte es un mensaje. Provocar es una estrategia para hacer que se escuche ese mensaje, no un fin en sí mismo.

-¿Cuál es su mensaje?
-Los artistas que trabajamos con política debemos ser consecuentes. El sabotaje es una forma de tener más libertad. Un verdadero artista político debe comenzar siempre de cero. Las instituciones pueden tratarnos muy bien, pero es necesario mantener un sistema de autosabotaje para mantenerse fresco.

-¿El arte debe conspirar?
-El arte que me interesa, el arte que yo realizo, es el que cuestiona las estructuras del poder. Yo me cuestiono el poder e intento que los demás también lo hagan, que no sea una desgracia del destino que hay que aceptar. Los ciudadanos pueden cambiar las cosas

«He tenido miedo»
-Está en un pabellón que reflexiona sobre la sociedad del miedo. ¿A qué tiene miedo usted?
-He tenido miedo en esta acción. Yo trabajo con el miedo como material de mi obra; tengo miedo a que la gente no piense, a convertirme en una artista cómoda, a que los gobiernos manipulen a los pueblos y los pueblos se dejen manipular sin oponer resistencia alguna y renunciando a su derecho a ser creativos.

-¿El arte es una forma radical de ver el mundo, de estar en el mundo?
-Es una forma de tratar de entender el mundo, de intento de análisis de lo que está ocurriendo.

-¿Se considera una artista políticamente incorrecta?
Aún no lo suficiente, puedo llegar a ser más incorrecta.

-¿Se puede?
-Siempre se puede. Ante las propuestas de algunos artistas de este pabellón, como Jesús Segura, me siento casi como una niña de teta.

-La rebeldía, supongo, hay que alimentarla. ¿Qué le da de comer?
-Yo trato de ser honesta con mi trabajo..., y cuando veo que esa honestidad peligra me rebelo.

-¿Había realmente una bala real o era de fogueo?
-Sí. Era una bala real y la pistola también es real. Si hubiese sido de fogueo también me hubiese hecho daño, pero era de verdad. Si yo hablo de un arte que tiene que llegar hasta sus últimas consecuencias no puedo emplear una bala falsa y hacer un teatro, una simulación o una parodia. Sería absurdo.

-¿Está loca?
-No.

-¿Es optimista, hay algún resquicio para el optimismo?
-Sí. Hay que trabajar muy duro y resistir muy duro.

-¿Es posible el arte contemporáneo en Cuba?
-¡Claro, cómo no! Es una de las pocas cosas que se pueden hacer; como no hay nada más que hacer hay mucho tiempo para el arte.

Se marcha Tania Bruguera, hay quien todavía busca el casquillo y quien mira al tejado, de teja, buscando un hueco. Hay quien dice que lo importante no es la bala sino el concepto. ¿Es parte de la performance esta entrevista? Esto es la Bienal de Venecia

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Tania Bruguera (La Habana, 1968). Trabaja entre Cuba y Chicago. Investiga en sus trabajos en las relaciones entre arte y poder. En una de sus performances, titulada El Peso de la Culpa, aparecía delante de una bandera de Cuba realizada con cabello humano. De su cuerpo se había colgado un carnero degollado. Durante 45 minutos amasaba tierra cubana con agua y se la comía. El acto estaba relacionado con un ritual similar de suicidio, practicado por los indígenas de la isla frente a la presión de la invasión española. En Venecia ha presentado Autosabotaje. Una acción, que asegura, no volverá a repetir.

Enviado el 10 de Junio. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Considero que Tania tiene una obra en conjunto interesante. Desde luego la acción realizada en la Bienal de La Habana fue sobradamente eficaz desde la estética y desde la política.

Sin embargo esta acción de la Ruleta Rusa es sin duda, como lo definió su compañero de exposición Rainer Ganahl, una tomadura de pelo.

Una obra realmente patética, un ejercicio teatral infumable. LA única posibilidad que tenía para resolver esta performance era, efectivamente, volarse los sesos. Cualquier otra variante haría aparecer el el truco de un dispositivo que ya toda la gente daba por falso, por puro simulacro. Las alusiones a la santeria como protección no hacen sino reafirmar un espectáculo patético. De verguenza ajena.

Lo que más me duele es que con esta acción Tania pone en entredicho mucho de su trabajo, que como decia considero estimable, y da alas a aquellos que la acusan de oportunismo.

Por otro lado la elevación artificial del listón de actos extremos del performance con este paripé da mucha pena.

Si de un lado el rancio pabellón español nos muestra lo peor de la pintura, el de Murcia nos muesta lo peor de lo más radicalmente opuesto.

¿Por qué los artistas hacen "cagadas"?¿no hubiera sido mejor esto no hubiera tenido lugar? Por Tania y por nosotros, el público.


A. Granados


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