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Abril 29, 2010

El amigo de Dostoievski - Mercedes Monmany

Originalmente en ABC.abcd

web_17_abcd27-04-2010_u.jpgCompartió piso con el irascible Dostoievski; conoció a Alejandro Dumas, a punto de emprender su famoso viaje por el Cáucaso, en la dacha de verano de un aristócrata despilfarrador; escuchó, de boca del autor de Guerra y paz, apóstol de «la no violencia activa», el conde L. N. Tolstói, que a las protagonistas de las novelas de George Sand, a las cuales detestaba, «habría que atarlas al carro de la vergüenza y pasearlas por las calle de San Petersburgo, a modo de castigo ejemplar»; fue amigo fiel del en ocasiones poco comprendido y vilipendiado por sus contemporáneos Turguéniev.

Olfateador de talentos. Pero, sobre todo, Dmitri Grigórovich (1822-1899), notable literato y destacada figura de la efervescente sociedad intelectual de la segunda mitad del XIX en San Petersburgo, nacido en una familia noble, realizó un maravilloso descubrimiento, a través «de un relato leído por casualidad» en la Gazeta de Petersburgo: un escritor hasta entonces desconocido, un tal «Chejonte», al que lo primero que hizo este visionario olfateador de talentos en el grandioso siglo XIX literario ruso, fue escribirle y recomendarle que abandonara ese absurdo seudónimo. «Usted posee un genio que le eleva muy por encima del círculo de escritores de la nueva generación -le dijo en una carta de 1886 al escritor en ciernes, Chéjov-, estoy convencido de que está usted llamado a escribir obras de arte destinadas a la inmortalidad. Cometerá usted un terrible pecado si no satisface estas expectativas (...) Abandone toda labor innecesaria; si no posee los medios suficientes, será mejor que se muera de hambre». Arriesgándose a darle consejos inusitados para la época del realismo y el naturalismo, le recomendó, de forma enigmática, algo que marcaría el estilo del gran autor de El jardín de los cerezos: «Lo más importante de todo no es la trama, no es lo que se escribe, sino cómo se escribe».

Huérfano de un gran hacendado ruso casado con una francesa, Grigoróvich fue educado hasta los 13 años exclusivamente en francés, en un ambiente estricto pero de gran devoción por la cultura. Una lengua que, años después, siguió interfiriendo en el ruso, en el que brillaría como un autor de novelas y cuentos muy celebrados en su tiempo, donde por vez primera el campesinado y los siervos de la gleba hallaban las palabras necesarias para expresar en primera persona su desvalida situación. Una situación de injusticias intolerables que los ataba de por vida a aquellos terratenientes entre los que Grigoróvich había crecido. Colaborador de las principales revistas en una sociedad literaria marcada por las modas llegadas de Francia y por una devoción sin límites por Gógol; frecuentador de los más influyentes círculos artísticos; amigo de un sinfín de figuras (Tolstói, Turguéniev, Dostoievski, Chéjov, Goncharov), Grigórovich aprovecharía todo aquel caudal fabuloso de recuerdos, encuentros y amistades, de apasionantes y estimulantes experiencias vividas en directo en el mundo del arte y de los distintos ambientes intelectuales petersburgueses, para componer un maravilloso e insustituible documento de una época prodigiosa, titulado Memorias literarias.

Mezquinas vanidades. Un mundo en el que, apostando más por temperamentos como el del bondadoso y tolerante Turguéniev, al que muchos le reprochaban su exceso de «blandura», elaboró su clara elección frente a personajes difíciles de carácter y «enfermizos», como podían ser Goncharov o Dostoievski. Y así lo diagnosticó en sus Memorias: en aquel agrio y competitivo universo de mezquinas vanidades, que imponían despótica y caprichosamente cánones y generaciones en boga, alguien como Turguéniev, falto de animosidad, así como «de dureza y firmeza de carácter», condiciones necesarias para erigirse en «líder de círculos y tertulias», lo tendría siempre difícil entre sus contemporáneos. Alguien, además, defensor de la corriente «occidentalista», excesivamente europeizante. Es decir, «impura», algo que tantos debates produjo siempre en la orgullosa y admirable nación rusa.

Enviado el 29 de Abril. << Volver a la página principal << | delicious

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