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Agosto 07, 2010

Arcade Fire: Nostalgia sublime en los suburbios - Zuri Negrín

Originalmente en Koult

AF.jpg La infancia y la juventud tienen algo que resulta cuando menos curioso, y es que no nos da tiempo a añorar tiempos pasados hasta que somos del todo conscientes de que, por mucho que nos esforcemos, por muy críos que nos queramos sentir, o por mucha inmadurez que invada nuestro día a día, es imposible repetir. No hay manera de recuperar el pasado, ya sea nuestra infancia, o lo que queda tras un desastre natural, o los antiguos suburbios convertidos ahora en un enorme centro comercial.

De esta certeza, con algo de nostalgia, algo de crítica y, por supuesto, una visión a medio camino entre la ironía y la ingenuidad con tintes de pesimismo pueblan el tercer trabajo de los canadienses Arcade Fire. Una banda que ha decidido ir en la dirección contraria de lo habitual, y que tras un disco tan denso, oscuro y monumental como fue Neon Bible (2007) presentan un trabajo en el que la ingenuidad, el mundo adolescente, las dudas existenciales, la incertidumbre sobre el mundo actual y el amor están más presentes que nunca. Pero donde más ha cambiado el conjunto no es en la parte lírica, sino en la musical. Es The Suburbs el disco más complejo de los canadienses hasta la fecha, no sólo por tratarse del disco de mayor extensión (dieciséis canciones en algo más de una hora), sino también por el increíble muestrario de facetas, sonidos, elementos y variedad sonora que han utilizado en el que, por otro lado, es su trabajo más conceptual.




Si Funeral (2004) cautivó por su sonido épico, inmediato y rotundo, y Neon Bible (2007) por su capacidad para emocionar y sobrecoger sin repetir fórmulas pasadas, The Suburbs pasará a la historia por ser el disco del cambio, de la revolución interna de una banda que, si no nos atrevimos a decirlo antes, ya podemos gritar con voz bien alta que se confirma como una de las más grandes del momento con apenas tres discos en su trayectoria. No sólo son capaces de jugar con estilos, desde ese piano melódico que se adhiere casi instantáneamente en The Suburbs, sino con una serie de juegos electrónicos a lo Depeche Mode, piezas más orquestadas (Rococó), tramos de influencia directamente punk (Month of May), o un sonido más cercano al de los grandes songwriters americanos(Suburban War, City with no children). Sea lo que sea, en este disco está desarrollado con maestría, y sin perder ese sello personal del que sólo una gran banda sabe dotar a sus canciones.

Otra de las grandes ideas que dotan de una especial personalidad al disco es el aumento de protagonismo vocal de Régine Chassagne, que ya empezó a tener sus pequeños momentos de gloria en Neon Bible, pero que aquí se convierte en la pieza fundamental de dos de las canciones más sobresalientes del conjunto, donde relega la habitual voz de Win Butler y nos lleva a través de nuevos derroteros, ya se trate de una vertiginosa y romántica lucha de violines y guitarras eléctricas (Empty room), o en la canción más sorprendente del disco, Sprawl II (Mountains Beyond Mountains), donde las bases electrónicas hacen su presencia más evidente en una canción sobre los cambios a nivel personal en medio del ritmo incomprensible y absurdo de la vida. “Centros comerciales muertos que se elevan como montañas más allá de las montañas Y no hay final a la vista, necesito la oscuridad, por favor, que alguien apague las luces”.

De manera desesperada y casi sin darnos cuenta, al finalizar nuestra escucha de The suburbs terminamos con la sensación, cuando se repite en versión reducida y mucho más tensa y melancólica la canción principal -y homónima- del disco nos damos cuenta de que, como dicen, hemos conseguido llegar “más allá de los sentimientos”. Sin pausas, con canciones que se van combinando unas con otras, que se fusionan, que se dividen en dos capítulos enfrentados estilísticamente, que siempre consiguen ir de menos a más y que llegan a niveles épicos dignos de los mejores clásicos de la banda, pero sin saturar con orquestaciones innecesarias. Mucho más comedidos, pero también mucho más correctos en la producción, que vuelven a firmar junto a Markus Dravs. Y a pesar de toda esta contención, Rococo, la canción más orquestada de The Suburbs, es también una de las mejores canciones de su discografía, no sólo porque parece burlarse de los modernos que resultan tan vacíos como insoportables, sino por tratarse de una pieza en la que los coros y la producción van cogiendo fuerza hasta convencer al más escéptico. (“Parecen salvajes, pero son tan mansos… Quieren adueñarse de ti pero no saben a lo que están jugando”).

Y no, aunque sea un disco más bien melancólico en el que no hacen más que surgir dudas sobre la época que vivimos, no se olvidan Arcade Fire de criticar un poquito la sociedad, aunque se perciba menos que en otros trabajos. En Ready to Start, una desbordante canción de pura adrenalina sobre el crecimiento y la madurez aderezado con estudiantes de arte y empresarios vampiros. También reflexionan sobre los cambios en el entorno en Half Light II (No celebration), “reza a Dios para que no viva lo suficiente para ver la muerte de todo lo salvaje”. Y todo sin olvidar que nos encontramos en un mundo tan veloz y falto de sentido en el que la victoria de la máquina sobre el hombre se convierte en una evidencia sobre lo absurdo de la vida (Deep Blue), y donde ya nadie espera recibir una carta o, lo que es lo mismo, la ilusión ha dado lugar a la frialdad y la aspereza (cantado con maestría en la afligida We used to wait)

Para los que aún compramos discos originales la banda nos ofrece una pequeña y artística sorpresa, ya que como reflejo de la enorme variedad que exhuman las dieciséis canciones de The Suburbs, el lanzamiento viene acompañado de ocho portadas diferentes diseñadas por Caroline Robert, con fantásticas fotos de Gabriel Jones.

Al final, la sensación que queda tras escuchar The Suburbs, es la de haber asistido a uno de los mayores acontecimientos musicales de los últimos años. Una obra tan compleja en su concepción y elaboración como cautivadora, impactante, adictiva, original, de una creatividad deslumbrante. Un trabajo tan estimulante como excéntrico, ecléctico y absolutamente imprescindible. Un disco que confirma a Arcade Fire como la banda llamada a ser, definitivamente, la más grande de comienzos de Siglo.

Arcade Fire estarán en España el 5 de septiembre en Santiago de Compostela (concierto gratuito), el 20 de noviembre en el Palacio de los Deportes de Madrid, y el 21 de noviembre en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

Enviado el 07 de Agosto. << Volver a la página principal << | delicious

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