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Septiembre 13, 2010
Pensador generoso y rizomático - Anna María Guasch
[El siguiente texto es una versión ampliada del homenaje que Anna Guasch hace al pensamiento de José Luis Brea en su artículo aparecido en El País]
La lectura, ahora hace una semana, del que sería el penúltimo artículo de José Luis Brea en la revista on line por él creada ::salonKritik:: a mas de uno nos causó una profunda inquietud y desasosiego. El artículo, ciertamente, no era ni un adiós ni un apunte autobiográfico, sino la re-publicación íntegra del texto que sirvió de argumento teórico a la exposición del mismo nombre Los últimos días presentada en Sevilla en 1992, unos años en que José Luis Brea lideró en nuestro país en discursos curatoriales (como el de Before and After the Entusiasm, Ámsterdam, 1989) y en textos teóricos el fin de la era del entusiasmo y la llegada de las “auras frías”. Pero sin duda, el mensaje que escondía, era muy claro. Todos los que conocíamos José Luis sabíamos de su enfermedad, aunque no podíamos imaginar un final tan inmediato, unos últimos días tanto cercanos.
Dos días después, supimos, en efecto, con la tristeza de quien pierde un buen amigo, pero también un extraordinario y lúcido pensador, que la publicación de aquel artículo en el que rechazaba cualquier idea apocalíptica y rehusaba toda idea de presentimiento agónico era la crónica de la propia muerte, la muerte del propio autor y no la del mundo que estudiaba. El artículo en cuestión se publicaba en la sección “pensamiento libre”, sección que con su título define la amplía, iluminadora y versátil aportación de Brea al discurso teórico y crítico de las últimas décadas: un pensamiento libre y sobretodo rizomático que tanto informaba ensayos de cariz académico como El tercer umbral. Estatuto de las prácticas artísticas en la era del capitalismo cultural (Premio Espais a la Crítica de Arte, 2003 ) o su ya último libro Las tres eras de la imagen: Imagen-materia, film e imagen (2010) como ejercicios de literatura crítica , sea el caso de Las Auras Frías (Premio Anagrama de ensayo, 1991), Un ruido secreto. El arte en la era póstuma de la cultura (1996) o La era posmedia. Acción comunicativa, prácticas (post) artísticas y dispositivos neomediales (2002). Brea, bebiendo de filósofos de cabecera, como Deleuze o Nietzsche, se movía a gusto en las estructuras reticulares siempre en permanente fluir o, como el propio Brea escribió en su antepenúltimo artículo del 14 de agosto titulado "Por una rizompolítica", en sistemas dinámicos, en permanente inestabilidad o en máquinas pensantes que siguen las figuras del deseo, aperturas, desplazamientos, figura, devenires…
Solo a partir de estos registros se pueden entender algunos de sus textos publicados en la revista por él dirigida Estudios Visuales (siete números desde 2003 hasta 2010) que supuso la llegada a nuestro país del pensamiento también rizomático de los Visual Studies. Muchos recordarán, sin duda, la inusitada buena recepción del I Congreso Internacional de Estudios Visuales (Arco, 2004) que supuso el aterrizaje en el tejido cultural hispánico siempre atrasado respecto a los avatares internacionales de la interdisciplinariedad, del giro de la imagen, de la visualidad cultural y sinestésica, de los regimenes escópicos, de los conceptos viajeros de las humanidades, y de todas aquellas ideas que tanto han contribuido a la desactivación de las estructuras académicas del poder. Creando distancias con Mitchell, Mieke Bal, Keith Moxey o Martin Jay, con los que medía su aproximación epistemológica a las imágenes, Brea creó un cuerpo de pensamiento que, entre otras publicaciones, se plasmó en el texto tantas veces citado Estudios Visuales. La epistemología de la visualidad en la era de la globalización (2005) que comenzaba una nueva colección por él dirigida en la editorial Akal.
Brea se interesó también por la universalidad del conocimiento y las nuevas humanidades, por las relaciones, no exentas de tensiones, entre la estética, la historia del arte y la visualidad, y por la intersección entre arte , ciencia y tecnología. Fue igualmente uno de los pioneros, tanto en la temprana creación de web sites de arte como aleph, de revistas como artes.zin, de proyectos curatoriales como fue la exposición on-line La conquista de la ubicuidad (2003) o de textos como cultura_RAM (2007) de abordar la compleja y a la vez fascinante metamorfosis y mutación de la cultura en la era de la distribución electrónica.
José Luis Brea no fue en ningún momento un pensador acomodaticio al sistema y no ahorró penetrantes, casi heroicas, críticas a ciertas políticas museísticas que no dejaron indiferentes a nadie y por las que fue objeto de más de una incomprensión y de injustos olvidos. Reivindicó el pensamiento libre no basado en el consenso ni sometido a los poderes fácticos y siempre lejos de lo que denominaba “lamentable bienestar”. Pero sobre todo practicó aquello que es tan poco común en nuestra profesión: la generosidad… y no únicamente la de amigo a amigo, de colega a colega , sino la más difícil: la generosidad científica. Sólo hay que consultar su página WEB (www.joseluisbrea.net) para constatar que su saber va más allá de fronteras, de la materialidad unida a la escritura, la biblioteca o el archivo de los centros hegemónicos de la cultura. Todo o casi todo su pensamiento, su obra, está en software libre y desde hace ya mucho tiempo al alcance de un lector “global”.
Y todo ello sin dejar de espolear lo que denominaba “economía de afectividad”: una geografía de los afectos , una afectividad precisa y cristalográfica. Y es precisamente esta metáfora de lo mineral lo que late crípticamente en el, ahora sí , ya último artículo en ::salonKritik:: que, como dejó dicho Brea , sólo podía ser publicado y leído después de su muerte: me refiero al ensayo "Mineralidad absoluta (el cristal se venga)" en el que bajo el dictado de Nietzsche, camufla el vértigo de una muerte inminente en la figura del “cristal”, el nivel más puro del mineral como decía el filósofo alemán para referirse al hecho que nuestro destino no era otro que el reino mineral. Con una valentía y un coraje absolutos, Brea nos hace participes de la conciencia de un tiempo último, sin regreso, de una vida en su fuga definitiva, en la que la materialidad absoluta más que la negra noche de un agujero en el centro de la materia es núcleo desde el que afloran la luz, los puntos interconectados, las chispas “sinápticas” o transmisoras que nos llevan hacia lo imprevisible: el destino final.
En realidad, y tal como apunta en otro de los textos claves de su obra, Noli me legere (2007) , Brea afirma lo retórico del lenguaje y cabalga entre la primacía benjaminiana de la alegoría como figura paradigmática del discurso artístico y la tendencia a abandonar el valor lógico-semántico del lenguaje por, desde el pensamiento de Nietzsche , acentuar su valor instrumental, en el sentido de inducir a la acción: “El lenguaje - como dejó escrito Brea y pensamos que este pensamiento sería un buen epitafio- es antes un instrumento de la voluntad de poder que un instrumento de representación del mundo.” Descansa en paz, amigo.
Enviado el 13 de Septiembre. << Volver a la página principal << |

Comentarios
En Él todo era "inducir a la acción", en la maravilla de la cita amable. Planea hoy tanta añoranza... Tal vez el recuerdo es sólo un rizoma blanco? La fragilidad del pensamiento es su valor. Mil gracias a todos vosotros también.-
comentario de: maria muñoz enviado el Septiembre 13, 2010 11:27 AM
Vaya... Siento un vacío tremendo tras su ausencia, me he agarrado a su pensamiento durante mucho tiempo. Sin buscarlo ha sido guía. Su pensamiento y acción se han amoldado a mis preguntas y deseos. Gracias por ayudarme a crecer.
comentario de: menchina ayuso enviado el Septiembre 19, 2010 12:33 PM