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Noviembre 05, 2010

Sobre La red social - Ernesto Castro

get_a_life.png A pesar de encontrarse, tanto estética como ideológicamente, más cerca de American Pie que de mis referentes cinematográficos (de culto y autor), La red social (David Fincher) sigue siendo una película entrañable. No puedo evitar identificarme con Edward, ataviado con gorro de paja y camisa hawaiana, bailando mientras se acerca lentamente a su mejor amigo en medio de una fiesta judía. No puedo evitar reírme con el ingenio gastado y pobre del peor Fincher ever –reconozcámoslo.

No puedo evitar el reclamar este espacio de chovinismo generacional hacia uno de los grandes productos de comienzos del siglo XXI: la posibilidad de interrelación humana a través del interfaz de un navegador digital. Con todas las consecuencias culturales que ello supone, como es el caso paradigmático de la reconstrucción del espacio público (puesto en jaque por la decadencia del debate político occidental) a partir de la privacidad de cada uno; más allá del discurso característico de la Prensa Rosa, dotado de un aura de exclusividad y fama que amenaza, cada día más, con asumir el monopolio del discurso público (véanse las expectativas en torno a Belen Esteban como potencial caudilla de la tercera fuerza política nacional). Las redes sociales, al subrayar la insoslayable identidad existente entre los dispositivos de subjetivización y las dinámicas de capital cultural-financiero, crean un espacio de fricción entre interioridad y exterioridad impensable hasta el momento. En este sentido, suponen una paulatina configuración de las normas de cortesía y de los procesos de reconocimiento (que no de las relaciones strictu sensu, que siguen –para bien- consumándose en persona). Una vez se ha subvertido el modelo bunkerizado de la subjetividad burguesa (El Ángel Exterminador), la hegemonía actual de la exhibición, en calidad de instrumento a favor de la ironía y la autocrítica, nos obliga a replantearnos la configuración –insisto- del espacio público desde el linkeamiento, la amistad digital y la etiqueta visual; en resumen: desde la interrelación.

Uno de los fenómenos más inesperados de internet supone la recuperación de la veracidad como moneda de cambio social. Allí donde la primera generación de teóricos percibía posibilidades infinitas de autoficción y juego identitario, a través la asunción de pseudónimos; la realidad histórica parece imponer –por el momento- la reproducción por otros medios de los mecanismos de identificación y veracidad. Así: los chats se vieron desbancados por Hotmail, a su vez se vio superado por Facebook y Tuenti. Diferentes momentos de una dialéctica que parece privilegiar una conducta mimética por parte de internet respecto de la realidad social vigente; aunque sea –como afirmara antes de todo ésto O. Wilde- para que la segunda imite a la primera. Hablo, claro está, de la construcción del acontecimiento (da party) a partir de un material audiovisual disponible para aquellos que ni siquiera participaron intencionalmente en el meollo.

Esto es todo aquello de lo que no trata La red social, por desgracia. El argumento -ad nauseam- de la película se circunscribe a los diferentes juicios contra Mark Zuckerberg por la patente de Facebook. Otras cosas que aparecen: mucha pasta en juego, dos hermanos gemelos cachas dedicados al remo, greeks y nerdys aquí y allá… Y una pregunta que se repite incesantemente de trasfondo: ¿de dónde sale tanto dinero? Todo comenzó en 2003 con 1000 dls. El proyecto pasó rápidamente a disponer de 19000$. En un determinado momento un inversor está dispuesto a invertir 500 mil. Al final, se nos informa que Facebook se encuentra a día de hoy valorada en 25 mil millones de dólares. Tras el mareo de las cifras se encuentra el fantasma de la crisis actual (que ha llegado a destruir –recordemos- un cuarto de la riqueza mundial total), originada a partir de la quiebra financiera de los .com. De nuevo la pregunta: ¿de dónde sale tanto dinero si el jefe de todo ésto no hace sino en empeñarse en evitar la existencia de publicidad en su maravillosa página? Esta es una de las múltiples preguntas sin respuesta de nuestro maravilloso sistema financiero, aka. El Burbujas.

Enviado el 05 de Noviembre. << Volver a la página principal << | delicious

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