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Diciembre 16, 2010

THE ORCHIDS/ The Lost Star - 360 grados

Originalmente en 360 grados

the_orchids.jpg Si algo nos caracteriza es la falta de prisa, nuestra sección de novedades no conoce el término urgencia, para nosotros nada pasa a ser novedad hasta que no hemos podido escuchar un nuevo trabajo con detenimiento y en repetidas ocasiones. Para otros dejamos la carrera por ser los primeros en hablar de un nuevo disco, aquí las cosas marchan a otro ritmo, el del paciente disfrute de los discos. Así pues, muchas veces podemos calificar como novedad un disco que goza de varios meses de vida, puede que no seamos los más rápidos, pero a fe que sí estamos entre los más concienzudos.

Esta reflexión en voz alta que acabas de leer surge de la escucha del último trabajo largo de uno de nuestros grupos escoceses favoritos, The Orchids. Una banda a la que ya seguimos la pista desde hace casi veinte años, sin que todo este tiempo haya hecho mella en nuestro interés por su música, gracias sobre todo al magnífico nivel de todos y cada uno de los trabajos presentados hasta la fecha por la banda. Sin embargo ni siquiera los inconmensurables The Orchids están a salvo de las modas, y ahora mismo los escoceses se encuentran inmersos en ese auge del Indie Pop que parece haberse adueñado de muchos, situando al grupo como uno de esos referentes del Pop independiente actual. No seremos nosotros los que lancemos una mala palabra contra el grupo, más todavía después de emocionarnos como adolescentes con su concierto del pasado verano en Indietracks, pero desde luego no les vamos a poner las cosas fáciles, precisamente porque el nivel alcanzado por la banda es tan alto que no nos contentaríamos con cualquier cosa. Hubiera resultado muy fácil hablar de The Lost Star, su hasta ahora último Lp, hace un mes, cuando llegó a casa, ponerlo por las nubes como han hecho otros muchos hubiera sido tomar el camino fácil, pero tan sólo una escucha es suficiente para darse cuenta de que The Lost Star no es, ni mucho menos, un trabajo fácil. Por el contrario exige del oyente una minuciosa observación para extraer conclusiones, y esto es exactamente lo que pretendemos hacer hoy por aquí.

Hace tres años nos sorprendíamos con el regreso a la actividad musical de The Orchids con el Lp Good To Be Stranger, después de casi trece años Siesta Records se encargaba de dar continuidad a Striving For The Lazy Perfection, el trabajo que supuso la despedida del grupo tras la disolución de Sarah Records, su sello de siempre. Aquella despedida dejaba una serie de incógnitas referidas al estilo de unos músicos que a lo largo de su carrera se habían caracterizado por centrarse en la composición de atemporales piezas de Pop sin atreverse a modificar radicalmente su discurso hasta ese canto del cisne de tintes electrónicos que fue Striving For The Lazy Perfection. La respuesta a ese atrevimiento tardo en llegar, pero la diosa fortuna hizo que Good To Be Stranger se revelara desde la primera escucha como otro sobresaliente trabajo de los escoceses, con la sorpresa sin explicación aparente de una vuelta, si no al estilo primerizo del grupo, sí a los planteamientos básicos de su propuesta. No nos parece atrevido decir que Good To Be Stranger ha hecho por The Orchids tanto como todos sus años en Sarah Records, ya que su primer trabajo tras la reactivación del proyecto supuesto el acercamiento definitivo de la banda a una nueva generación de seguidores.

The Lost Star
, precedido por el excelente Cd-Single She’s My Girl, parecía la respuesta adecuada a ese renovado interés por The Orchids, pero la sorpresa parece haber saltado al comprobar que James Hackett & cía no han regresado simplemente para pasarlo bien y ampliar su legado, si no que siguen disfrutando explorando nuevos (que a su vez son viejos) territorios, aunque por ello algún nuevo adepto a su música pueda quedar algo descolocado. El disco comienza con una Dominic de Guzman que no es más que un intro digno de (aquí sólo llegarán los más experimentados o con más memoria en esto del Indie Pop) Pacific, interesante ejercicio que rápidamente nos conduce a Doot Doot (Till It Happens To You), verdadero punto de partida de The Lost Star. Estamos ante un medio tiempo de sobresaliente factura en el que The Orchids se sitúan al nivel de las mejores composiciones de la nueva etapa en la que actualmente están inmersos. La voz de James Hackett suena cálida como nunca, los coros dotan al tema de un punto de elegancia extra, las guitarras discurren con plácida continuidad…en definitiva, de nuevo tenemos a un grupo funcionando a pleno ritmo. God Of Special Things trae a nuestra memoria tiempo que parecían olvidados, esto es, los de Striving For The Lazy Perfection. La seducción del sonido de aquel disco vuelve a nosotros, y aunque aquel sea el trabajo que menos rescatamos de los de Glasgow, lo cierto es que God Of Special Things con convence de principio a fin. The Ok Song pronto se cuela como una de las piezas destacadas del álbum, probablemente siendo una de las que más favoritismos suscitará, las voces femeninas se suceden, la melodía fantástica, la línea de bajo característica del grupo…estamos ante un tema que bien pudiera haberse incluido en cualquiera sus primeros discos. Lástima que casi a final de tema nos llevemos un pequeño disgusto al observar como de sopetón hay un cierre de filtro que modifica el sonido de la batería, todo esto de una manera un tanto burda que lleva a pensar en un fallo del sonido. Come Lay Down On My Bed recoje el testigo llevándonos al territorio de la balada, nada que objetar, precioso ejercicio de estilo con guitarras etéreas y una sección de cuerda aderezándolo todo. She’s My Girl es junto a The Ok Song el otro tema ya conocido del disco (ambos estuvieron presentes en el She’s My Girl Cd-Single), ya hicimos cumplida mención de la canción en su momento, como single que es busca el efecto inmediato en el oyente y lo logra.

Llegados casi al ecuador de The Lost Star afrontamos la escucha de Jane Loves Johnny con franco optimismo ante lo escuchado hasta el momento, difícilmente podríamos hablar de tema de relleno, pero Jane Loves Johnny queda en una medianía que, hablando de la banda de la que tratamos, no puede ser valorada de modo negativo. Song For A Friend vuelve a remontar el vuelo, los chicos se ponen sentimentales y casi logran hacer que una lágrima brote durante su escucha, haciéndonos recordar el motivo por el cual The Orchids nos parecieron tan emotivos en directo, sencillamente sobresaliente. Scare Young People no se prolonga mucho en el tiempo, apenas treinta segundos perfectamente prescindibles si no fuera porque sirve como marca o delimitación ante lo que se avecina, y esto es The Way That You Move, un tema perfectamente bailable que bien pudiera haberse incluido en Striving For The Lazy Perfection. No vamos a negar que preferimos otro tipo de sonido, sólo que resulta tan sencillo abandonarse al más puro hedonismo y disfrutar de The Way That You Move, que nos olvidamos de preferencias personales y abrazamos con decisión esta variación en el discurso hasta ahora expuesto en The Lost Star. The Girl and The Soldier deja hueco para lo íntimo, con una sucesión de crescendos que nunca llegan a rematar. Les Spectacles De La Foire no repite la jugada, puesto que aquí sí tropezamos con un crescendo claro que se desarrolla a lo largo de todo el tema, encontrándonos con otro de esos singles potenciales que alberga el disco. Doot (It Happened) vuelve a ser el tercer instrumental (o casi) del disco, resultándonos también prescindible, para qué decir otra cosa ante un tema que no termina de cuajar, en parte por su corta duración. Así, como quién no quiere la cosa, hemos llegado a un final titulado Back To Your House, pieza que no molesta pero tampoco aporta nada a lo ya escuchado.

The Lost Star se presenta como un digno sucesor de Good To Be Stranger, aunque quizás no llega al nivel de aquel, en cualquier caso no estamos ante una pieza menor si no frente a un disco notable de un grupo que parece empeñado en no estancarse en su trabajo. Sus cincuenta minutos de duración no son excesivos, pero restando diez minutos y un par de temas al minutaje el resultado podría haber sido aún mejor. Da igual, desde aquí volvemos a reafirmarnos en nuestra fidelidad hacia The Orchids, una de las bandas más interesantes del Indie Pop de los últimos veinte años. De escucha más que obligatoria, para hacerse con él basta acudir a la web de Pebble Records.

Enviado el 16 de Diciembre. << Volver a la página principal << | delicious

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