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Diciembre 16, 2010

Arte y literatura 1 - José Luis Molinuevo

Originalmente en Pensamiento en imágenes

lumiere00.gif Una de las razones que dieron los críticos franceses para la enésima muerte del arte es que se había disuelto ya en lo “gaseoso” de la experiencia estética. Y citaban como ejemplo las noticias (que no críticas) de las exposiciones, los textos de los catálogos sin (con) los cuales era (todavía más) ininteligible, y las numerosas obras de literatura que, con espíritu tardorromántico y llenas de buenos sentimientos, lo tomaban como pretexto. En resumen: lo esencial del arte habría desaparecido en lo insustancial de lo estético. Ello no obsta (o quizá es debido) para que el llamado “esencialismo blockbuster” de la literatura con arte obtenga hoy día buenos éxitos de crítica y de mercado.

Entre las obras que han aparecido recientemente cabe destacar dos: La luz es más antigua que el amor, de Menéndez Salmón, y La carte et le territoire, de Houellebecq. Los libros de Menéndez Salmón parecen haber sido escritos en la oscura cueva de un eremita cuya cabeza ha pasado demasiado tiempo expuesta al sol. Restos de las tremendas tentaciones de la carne que ha debido sufrir se advierten en terribles palabras que a veces se le escapan aquí, como polla y cabrón. En este libro el lector tiene subidas y caídas de tensión frecuentes, ya que se trata de una escritura en noria con momentos sublimes y depresiones cursis (p.51), propias de un barroco hispano, mestizo de expresionismo alemán, cuyo vértice apunta a Schopenhauer. La crítica y el mercado no se resisten a este cobrador del frac, cultivador de una coprofilia relacionada con el Mal y la Nada, rebosante de profundos y torturados sentimientos, siempre con el maletín de la cita oportuna. No me gusta, (y eso que nuestros acuerdos no son menores: “nuestra enfermedad, Alphonse, la heredada del siglo más terrible, es la hermenéutica”) pero reconozco que es bueno, muy bueno, en lo que hace, y una fuente inestimable de información sobre qué hay en realidad de nuevo en parte de la llamada “nueva literatura”, que tanto se publicita.

Las Escuelas de Creadores han dado con la fórmula de éxito para tiempos de crisis: sobras románticas pasadas por la turmix del acreditado método chino de escritura: guardias de 24h y el todo a 1€ de los blogs. Lo invaden todo, ocupando los nichos editoriales y de la crítica, y encima a estas alturas todavía se quejan de incomprendidos. Son unos genios, la hormiga atómica. En las conferencias de congresos llamados informales (pero con créditos académicos) ya leen de corrido aferrados a papeles, como Habermas en persona, y con parecida dificultad de entendimiento. Es lo que hay, quizá lo mejor que tenemos…

Aparentemente nada en común con el libro de Houellebecq, un Nietzsche de secano para clases medias. Si acaso ese yo unamuniano de autor, que Ortega calificaba de ornitorrinco, ahora menguado en chiguagua, y que no deja de aparecer en cualquier libro de literatura que se precie de tal, autoficción, creo que lo llaman. ¿No era personalísima la obra de los autores del de nobis ipsis silemus, Bacon y Kant, sin tener que estar refiriéndose todo el rato, en medio de mohines irónicos y graciosos, de risillas monjiles, a sí mismos? No es este el caso y, en los excesos retóricos de Salmón y la inhumana frialdad de Houellebecq, lo que se advierte detrás de la pantalla del yo es una ternura por la desdichada condición humana, capaz de las mayores indignidades pero también de la más conmovedora belleza. Pero no es mi intención el celestineo de posible afinidades sentimentales, sino más bien apuntar una sensación nacida de lecturas paralelas.

Cuando se habla con amigos del nuevo cine español hay algo que siempre sale a relucir expresado de distintas maneras. Lo que le diferencia del extranjero, salvadas las excepciones, ya no son los temas, la técnica e incluso, a pesar de que se mantiene una considerable distancia, los medios. Es, más bien, un punto de irregularidad en las películas que no se sabe muy bien de dónde proviene, si del guión, los actores o el pulso del director. Pero la diferencia se nota y la conexión decae momentáneamente. Y es inútil que clamen por las salas semivacías y las películas descargadas. (Continuará).

Enviado el 16 de Diciembre. << Volver a la página principal << | delicious

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