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Diciembre 11, 2010

IMAGINARIOS POST-MEDIALES: DE LA HEGEMONÍA A LA CONTRAHEGEMONÍA VISUAL - Raúl Santos M.

Extracto del texto “Epistemología visual e imaginarios post-mediales” (mimeo).

thebergr.jpg José Luis Brea hablaba sobre las connotaciones políticas y culturales que hay detrás de lo visual y de los actos de ver, originadas por intereses de raza, de género, de clase, de diferencia cultural, de grupos de creencia o afinidades, etc. produciendo así efectos de subjetivación y socialización que ayudan a identificarnos o a diferenciarnos dentro de los imaginarios hegemónicos, minoritarios y contrahegemónicos que circulan por el mundo a través de las imágenes (1).

Pero lo que ha estado cambiando en las últimas dos décadas son precisamente esas condiciones de circulación entre lo imaginario-individual como los sueños, lo imaginario-colectivo como el mito y la ficción literaria o artística (2), donde lo individual ha sido devorado por lo imaginario-colectivo y la ficción, corriendo el gran riesgo de que lo real sea sustituido por lo ficticio, tal y como lo vaticinó décadas atrás Jean Baudrillard al hablar de una suplantación de lo real a través de los signos para dar origen a una realidad simulada y excedida, a una cultura del simulacro.

Tales condiciones se han ampliado, magnificado y acelerado en este nuevo entorno globalizado y post-medial al situarse más allá de los medios tradicionales de comunicación con la aparición de dispositivos y nuevas tecnologías de información y comunicación (NTICs) que de manera automática se convierten en nuevos medios y canales de recepción, producción y distribución de la cultura.
Sin embargo, antes de la aparición de esas nuevas tecnologías, es el cine acompañado después por la televisión, el video y las revistas internacionales, quien empezó a construir y a consolidar un imaginario hegemónico que hasta la fecha ha alienado a gran parte del mundo.

Se trata ni más ni menos de la marca más influyente del mundo: Hollywood, que nos ha vendido el american way of life y el problema es que lo hemos comprado todos (3) gracias a sus películas, historias, personajes y estética, esta última, alimentada por un amplio merchandising que incluye potentes autos, jeans, zapatos deportivos, computadoras, gadgets y por supuesto, refrescos de cola, hamburguesas, pizzas, hot-dogs, sopas instantáneas, cereales, chocolates y un variado repertorio gastronómico y comercial de la cultura pop que sumado a los artículos suntuarios y fashionistas de sus élites, se han convertido en metáforas de la modernidad y la post-modernidad.

Basta con asomarnos a la transmedialidad de sus productos culturales para conocer el alcance de Hollywood a través de sus contenidos que propician experiencias transversales y secuenciales, superficiales o profundas según sea el caso, pero generadas en un medio y destinadas a otros más como pasa por ejemplo con los libros/cómics de una saga que al llegar al cine, se amplifican con las noticias o charlas que estas generan dentro de los nuevos o viejos medios de comunicación así como con los artículos comerciales plasmados en una infinidad de juguetes y souvernirs; caso concreto el de George Lucas que con la creación de Lucas Films en el cine, de Industrial Light & Magic en el área de efectos especiales, de Skywalker Sound en el área de sonido y de LucasArts en el área de videojuegos, no sólo ha creado diversos productos de la cultura popular global a la par de un emporio transmediático, sino que también ha propiciado el nacimiento de diversas tecnologías como los animatics, el sonido THX, el morphing de personajes y el proceso de efectos blue-screen matting, entre otras que se han convertido en referentes y estándares tecnoculturales de la industria cinematográfica mundial (4). Es un hecho que la ficción vende muy bien a través de los imaginarios hegemónicos de la industria hollywoodense, pero mientras dinamiza la economía de varios países también articula relaciones de poder, dominación, privilegio, sometimiento y control a través de una episteme escópica que condiciona culturalmente la organización del orden de visibilidades en las que nos movemos y en las que se inscriben nuestros actos de ver (5), plagados no sólo de sueños y mitos, sino también de pesadillas, héroes, anti-héroes, rituales, símbolos y valores que resquebrajan o al menos hacen tambalear o dudar de las identidades locales e individuales.

Y tal es el poder de este imperio de la ficción que incluso en el tercer mundo, específicamente en un país como México con una hibridación sociocultural compleja y con una espiral témpica bastante amplia que incluye lo premoderno, lo moderno y lo post-moderno, ha decidido cambiar extraoficialmente las intenciones políticas locales de su identidad nacional para convertirse en un país-estado norteamericano en lugar de mantenerse como un país-estado latinoamericano, hecho que fue denunciado públicamente desde la década de los noventa (6), convirtiéndolo así en una nación escindida que ante los ojos de propios y extraños, mantiene una dualidad surrealista que lo proyecta como un hermoso país, lleno de cultura, tradiciones y misticismo al mismo tiempo que lo convierte en una tierra peligrosa donde existe una cultura de la corrupción, la delincuencia se ha convertido en toda una tradición y la pobreza junto con la desigualdad, alcanzan niveles místicos, fenómeno plasmado por Olallo Rubio en el documental "¿Y tú, cuánto cuestas?” (2007).

Pero ¿qué tipo de imaginarios existen en México? ¿sólo se impone el imaginario hegemónico hollywoodense? o ¿es posible pensar en un imaginario minoritario dentro de ese contexto surrealista y tercer mundista dominado por lo imaginario-colectivo y por lo ficcional norteamericano? La respuesta proviene una vez más del séptimo arte, en este caso a través del mismo cine mexicano con la película “2033”, (2010) de Francisco Laresgoiti quien plantea una visión de cómo sería México en el futuro, no obstante que la trama de la cinta está influenciada por el trabajo de George Orwell y Aldous Huxley, el imaginario hegemónico pudo borrarse casi por completo para transformarlo en un imaginario minoritario local, trascendiendo al film de una manera transmediática, post-medial, colaborativa y participativa al lanzar varios concursos vía internet dentro de otras disciplinas como la música, el fotomontaje y la narrativa sobre ese México de la posteridad (http://www.2033.com.mx/2033_concurso). Musicalmente, las piezas ganadoras involucran una mezcla de ritmos y sonidos de varios géneros que por momentos se vuelcan hacia el post-rock al incluir elementos del rock mezclados con partes instrumentales, progresivas y algunos beats de música electrónica, mientras que a nivel visual y literario, abundaron las propuestas y miradas negativas -lo post- llenas de ira que vislumbraron a un México apocalíptico, más caótico y contaminado por encima de aquellas más positivas -lo after- (7) que con gozo y alegría imaginaron un México mejor.

Sin embargo, la imagen sólo tiene las virtudes que uno le presta, ya sea de apropiación (aceptación completa), resistencia (aceptación de una parte) o rechazo (sin ningún tipo de aceptación) y lo mismo pasa con un mensaje, con cualquier tipo de comunicación o con cualquier producto cultural, puesto que siempre hay una negociación y mediación entre emisor y receptor. De ahí que la imagen y sus imaginarios pueden seducir sin alienar o pueden quedarse estériles sin producir efecto alguno, lo que explica la resistencia y el rechazo ante algunos procesos hegemónicos como sucedió recientemente en Berlín, Alemania tras la convocatoria del gobierno local para revitalizar una de sus áreas urbanas, específicamente el aeropuerto de Tempelhof en el centro de la ciudad durante el año pasado.
Y ese fue un caso que bien podríamos catalogar dentro del área del diseño arquitectónico sustentable, totalmente opuesto a los demás proyectos entregados, ya que mientras grandes y ricas urbes de todo el mundo, sondean los límites de la arquitectura moderna y post-moderna edificando gigantescos hoteles con formas fantásticas, erigiendo altísimos rascacielos para oficinas y construyendo templos filarmónicos que parece flotar sobre el agua, Berlín quiere tener una montaña (8). Es así como nace el proyecto “The Berg”, diseñado por el arquitecto Jakob Tigges, cuya propuesta contrahegemónica propone un Berlín inspirador, unificador y atrevido gracias a una colosal montaña que no sólo ha sido promovida con diferentes productos y medios post-mediales como una página de internet, redes sociales, postales electrónicas, videos en línea, fotomontajes y planos digitales, sino que con la creación y uso de productos y medios tradicionales como carteles, billboards, fotografías y reportajes en televisión, propios de una campaña tradicional de publicidad, se ha generado una amplia expectativa que ha seducido a miles de personas dentro y fuera de la ciudad, convirtiéndolos en fieles seguidores de este proyecto, los cuales, se han ido apropiando poco a poco de algo que físicamente no existe, de un imaginario que hasta el momento se ha expandido hacia otros soportes visuales como un cuadro dentro de una cafetería, los dibujos de un niño de kindergarten, un graffiti en el metro, postales impresas que incluye a la montaña acompañada de los monumentos más importantes de Berlín y hasta un tatuaje, piezas que reconstruyen a la ciudad o circulan físicamente a través de ella, mientras que virtualmente recorren el mundo a través de un web site (http://www.the-berg.de) y de otros espacios en la red. De esta manera, en un escenario artificial, industrializado y moderno como lo es Berlín, aparece a contra corriente una postura orgánica, bucólica y pre-moderna.

Por lo que estos ejemplos ponen de manifiesto un orden micropolítico y microsocial con una multiplicidad de intereses de representación, construcción, visualidad e identidad de imaginarios contrahegemónicos así como también un orden macropolítico y macrosocial con una confrontación cultural y formaciones de dominación y subordinación dentro de imaginarios de homologación y hegemonía, lo cual, forma parte importante del campo de investigación de los estudios visuales. Es por eso que para quienes trabajamos de una manera teórica y/o práctica en la representación y producción de imágenes, debemos ser críticamente autoconscientes y autorreflexivos respecto a nuestra participación activa en la batalla de los imaginarios culturales para que el proceso de globalización y el choque con la multiplicidad de formaciones culturales se realice de una manera más democrática y con el menor grado de hegemonía posible (9). Características que hoy en día se convierten en gran parte del fundamento ético de la epistemología visual en esta era de la globalización.

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Notas

(1) BREA, José Luis, Estudios visuales. La epistemología de la visualidad en la era de la globalización, Madrid, Akal, 2009, p. 9.
(2) AUGÉ, Marc, La guerra de los sueños. Ejercicios de etno-ficción, 1998, 2da edición, Barcelona, Gedisa, p. 19.
(3)FIGUEROA REYES, Rodrigo, “La agencia de publicidad más influyente del mundo es Hollywood”, conferencia FEPI, Gran Hotel Provincial, Mar del Plata, Argentina, 24 de Septiembre de 2009.
(4) Así lo muestra el mapa “How Star Wars changed the world” creado por Michelle Devereaux, publicado en: http://www.wired.com/wired/archive/13.05/starwars.html
(5) BREA, José Luis, op. cit. p. 9, 12.
(6) Esa denuncia pública la hizo Samuel P. Huntington en su artículo “The clash of civilizations?” de 1993, publicado primero dentro de la revista norteamericana Foreign Affairs y posteriormente en España por Editorial Tecnos en 2002.
(7) Lo after y lo post es una división semántica, histórica y estética retomada por Eloy Fernández Porta en su libro “Afterpop. La literatura de la implosión mediática”, Barcelona, Anagrama, 2010, p. 28, 29.
(8) Tal afirmación está estipulada en el manifiesto “The Berg”, disponible en: http://www.the-berg.de/bilder/Manifesto/manifesto1.html#
(9) Planteamiento propuesto por Susan Buck-Morss, apoyado por José Luis Brea y de vital importancia para quienes trabajan con la visualidad: artistas, comunicólogos, diseñadores, publicistas, mercadólogos, etc.

Bibliografía
AUGÉ, Marc, La guerra de los sueños. Ejercicios de etno-ficción, 1998, 2da edición, Barcelona, Gedisa, 156 p.
BAUDRILLARD, Jean, Cultura y simulacro, 8va. edición, Barcelona, Kairós, 2007, 194 p.
BREA, José Luis, Estudios visuales. La epistemología de la visualidad en la era de la globalización, Madrid, Akal, 2009, 244 p.
FERNÁNDEZ PORTA, Eloy, Afterpop. La literatura de la implosión mediática, Barcelona, Anagrama, 2010, 302 p.
HUNGTINGTON, Samuel P., ¿Choque de civilizaciones?, Madrid, Tecnos, 2002, 90 p.
OROZCO GÓMEZ, Guillermo, Televisión y audiencias: un enfoque cualitativo, Madrid, De La Torre/UIA, 1996, 208 p.

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