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Diciembre 25, 2010

Respuesta a “Los hijos del Macba”: la escuela Barcelona - Daniel Gasol

macba.jpg Era cuestión de tiempo... Se veía venir que con la exposición en casa de Luz Broto en plan “yo me lo guiso yo me lo como” iban a haber respuestas...

Primero decir que ya era hora que alguien empezara a decir nombres, porque esto esta empezando a parecerse al típico pueblo de montaña gironí donde todos saben quién ha sido pero que nadie dice nombres. Y es que en el fondo el campo artístico de Barcelona es eso, una aldea donde hay unas jerarquías muy claras y unas extrañas relaciones inter-personales que aun no acabo de comprender muy bien porque existen...

Pero aquí hay muchas cosas de las que hablar, no sólo de la situación socio-cultural de los artistas emergentes en la ciudad, también de las transformaciones generacionales que estamos viviendo, en el arte también, que están mas cercanas a un concurso parecido a American Idol (que ya anunciaba en el artículo de este mismo espacio “Artista emergente: American Idol”) que a una realidad profesional del arte, de la hipotética gloria, a cualquier precio, a la que los artistas pretenden llegar deslumbrados por los focos del ego, de la admiración de la obra al verse colgada en un Centro Cívico, de los calcos de obra que vemos donde se pasan por alto el proceso para acabar mostrando un resultado que es una estafa, de las líneas conceptuales de Barcelona que se acercan demasiado a una risa fácil, al fenómeno de los celebrities a nivel localista, de los dogmas de conocimiento que nos ofrecen algunas piezas sin propugnarnos preguntas, del sentido que adquiere una obra desde un White Cube, de los mundos paralelos culturales que existen, desde la marginalidad hasta el campo galerístico, de la Facultad de Bellas Artes como una institución con un rigor mas que dudoso...

Podría pasarme todo el texto mencionando más problemas que coexisten con la cultura decrépita que asola el país, pero prefiero centrarme en algunas cosas básicas.

El motor que mueve la escritura de este texto parte del artículo publicado en El Cultural de La VanguardiaLos Hijos del Macba” de Teresa Sesé, donde nos acerca muy levemente a la nueva oleada de artistas contemporáneos de la capital catalana.

El artículo empieza citando una serie de nombres de la escena plástica emergente de Barcelona, dando datos puntuales sobre el currículo de algunos artistas (dónde han expuesto y qué han hecho), para seguir hablando de situaciones que Martí Manen detalla. Situaciones que hablan del premio Miquel Casablancas de San Andreu y de la endogamia que se propina desde algunos centros cívicos , así como de la sensación de que estos artistas se sientan los reyes del mambo en la ciudad...lo de siempre: los reyes del instituto y los don "nadie" del mundo.

¿La conclusión de todo esto? Prefiero ser rey en mi casa que nadie en casa de otro.

En realidad, el fondo de todo esto no es una cuestión meramente profesional. Se trata mas de estudiar los engranajes sociales que mueven el triunfo de algunas producciones. Y claro está, que hablar de esto no lo considero del todo adecuado, ya que parece que es mas cercano a la prensa rosa que al campo artístico en sí, pero debido a que cuando hablamos del campo del arte hablamos de artistas y exposiciones visibles, hemos de comprender porque han llegado a serlo, ya que estamos hablando de su obra, y por tanto estamos trazando una línea de cultura contemporánea que se basa en estructuras que poco tienen que ver con la calidad de un buen trabajo. Pero eso forma parte de uno de los problemas que tenemos el público: la admiración. No obstante, eso lo trataremos mas detalladamente unas líneas mas abajo.

Vamos a dividir el texto en cuatro secciones que narran de forma cronológica, las dificultades en las que se encuentra el estado de la creación emergente, que es el arte del futuro en España.

La situación cultural: la producción artística

El primer punto empieza con la siguiente pregunta: ¿Cuándo un artista decide ser artista?. Esta cuestión empieza desde la decisión de estudiar arte de una forma mas profesional. Los primeros años de facultad son considerados, por parte de los estudiantes, como una auto-afirmación de la propia decisión. Los que soportan la presión y ven claro el campo, siguen mas allá, teniendo claras algunas restricciones, como las cuestiones laborales o económicas. Quiero pensar que sencillamente aman lo que hacen o que creen que no saben hacer nada mejor, como es mi caso... Otros dejan atrás esa ilusión que existía mediante el gusto de la propia producción de un trabajo mas cercano a una manualidad, que a un mundo estrictamente artístico. Y digo esto porque sabemos que todos procedemos del mismo modelo pedagógico obsoleto: creemos que el mundo del arte es otra cosa totalmente distinta a lo que existe. Si ya desde nuestra educación escolar la asignatura de visual y plástica se convierte en la hora libre de los estudiantes y los profesores ¿que esperábamos? ¿unos buenos artistas para el futuro? El problema empieza siempre desde la raíz...

¿Qué pasa entonces con esos artistas que descubren que quieren seguir adelante? La gran mayoría tienden a adaptarse a un modelo desarrollado desde la facultad, a lo que hemos llamado toda la vida “escuela”, aunque ahora esta escuela parece ser mas internacional.

En Barcelona, nuestras influencias se basan en guías que parten desde el arte conceptual hasta el arte relacional, creándose un híbrido que formula piezas en estados documentativos mezclados con un carácter localista basado en la idea de lo idiota y de la existencia de la estupidez en un mundo cruel.
De todas formas, no sólo la facultad tiene esa potestad de educar a los profesionales del arte, desarrollando así artistas salidos de un molde o artistas de marca.

También hay que hablar de los fenómenos sociales que lindan entre la cultura visual (lo que nos han enseñado los media), la política cultural (la gestión de los centros de exhibición públicos) y la cultura de club (el amiguismo y lo popular para trazar relaciones inter-personales).

Nuestra generación ha crecido con tres ideas muy claras: una, es que hemos de luchar contra la adversidad a lo Cenicienta con sus hermanastras y su madrastra para poder ser un precioso cisne que florecerá (se entremezclan el cuento de la Cenicienta y del Patito feo). Otra, es que podemos llegar a triunfar en nuestra profesión si trabajamos duro. No obstante considero que se nos facilitan demasiado las cosas para aprender que es trabajar duro, y a la vista esta en situaciones como las de un colegio, donde se regalan notas y se hacen mil y un exámenes de recuperación.

La tercera es que debemos aprender a hablar sin palabras, mediante la imagen que proyectamos. Este fenómeno queda mas que asumido desde la infancia, y se culmina en la adolescencia que parece eternizarse, con hechos como el vestir y la actitud, donde un punk viste punk y se comporta punk, como un actor realizando una representación en plena calle. Esta idea la hemos aprendido con la cuestión publicitaria con la que hemos crecido, no solo vemos la publicidad, sino que nuestras generaciones empiezan a entenderla y a trasladarla a su proyección personal mediante imágenes.

En realidad estas tres ideas forman parte del mismo concepto de postmodernidad: superar la adversidad y los baches de nuestra pesada existencia.

Si unimos estas tres ideas asentadas en la cultura contemporánea y las observamos desde el prisma del arte, obtenemos como resultado un artista de marca que lucha contra las adversidades, basándose en la idea del artista romántico que triunfará en un futuro, pero que debe adaptarse para existir como artista deslumbrado por los focos de la gloria. No obstante, me gustaría puntualizar sobre el concepto de adaptación del artista para existir como tal. El hecho de adaptarse no es consciente, sino involuntario en muchas ocasiones. Y cuando hablamos de adaptación hablamos del apego o el gusto como acto reflejo hacia una obra que vemos en una exposición.

Para ejemplificar esta idea pongamos por caso que vemos en el salón de una casa y en una exposición la misma alfombra con una imagen de un ciervo cazado por unos perros. Si la vemos en una casa se trata de algo de mal gusto. Viéndola en un museo puede tratarse de una obra contemporánea que no entendamos y que no sepamos si nos están tomando el pelo o es que no somos lo suficientemente listos para comprenderla. Normalmente elegimos la segunda opción. Es una vez mas el cuento de siempre, el del traje del Emperador...

En realidad, en este punto, estamos hablamos de la influencia y del sentido que toman los objetos mediante los contextos, pero aquí no lo comprenderemos desde el objeto, sino desde el espectador. Que sentido toma la alfombra en la sala de casa o en la sala del Macba para el público.
En el campo del arte contemporáneo creo que mas que existir la descontextualización de los objetos, existe la contextualización de las obras...

Pero volviendo al ámbito del proceso de formación conceptual de como un artista contemporáneo llega a creerse artista contemporáneo, tenemos por una parte un artista que ha asumido cuestiones publicitarias y de adaptación al medio para sobrevivir como artista que existe en un lugar expositivo. Pero ¿cómo llega un artista a poder existir como tal usando estas herramientas? Mediante el mundo de las convocatorias.

En Barcelona el modelo de convocatoria se ha asentado muy bien. La convocatoria pública se basa en la libre participación democrática de varias personas que han deseado presentarse para ser seleccionadas. Las convocatorias públicas para artes visuales tienen diferentes formatos. En ocasiones son presentadas con una temática a seguir por los participantes. A veces, sencillamente se solicita presentar un dossier con obra del artista y statement para ser seleccionada por un jurado que ajustará las piezas a un proceso curatorial.

El funcionamiento parece sencillo a la par que justo. Se participa, se selecciona y se expone. No obstante, hay algunas fisuras en este entramado hipotéticamente democrático.
Recordando el punto anterior en el que hablamos sobre como hemos aprendido a publicitarnos, participar en una convocatoria pública significa presentarse a uno mismo, y paralelamente a saber que tipología de obra presentamos, debemos presentarla bien. De ahí viene el presentar un dossier limpio, claro y bonito, porque sabemos que entra por los ojos.

Se acaban de presentar tres datos muy claros sobre la conciencia de participación: el saber que presenta, donde se presenta y de que forma lo presenta. Esto configura una línea discursiva y conceptual sobre la producción enseñada, que en ocasiones es el calco que mencionábamos al principio: necesito exponer para ser artista (quiero serlo) se que funciona (me gusta la obra que veo porque esta exhibida), y presento lo que se que puede gustar para esta convocatoria (dossier blanco limpio con obra entre documentativa y relacional). Todos los artistas saben que presentar un bodegón en óleo a un concurso de arte contemporáneo sin que sea tomado como un provocación, es una estupidez. Somos conscientes de que es lo que presentamos en las convocatorias, así como el jurado que va a seleccionarnos.

Esta disposición es la que el artista parece que sigue al presentarse a una convocatoria pública. Cabe decir que en todo momento, estamos hablando de una tipología de convocatoria o participación popular cercana a los centros cívicos mas conocidos de la ciudad condal (San Andreu, Can Felipa, Sala d’art Jove y últimamente Barcelona Producció), ya que hay otros formatos de convocatoria un tanto alejados a estos (portafolios obligados a entregarse sin nombre, sin currículum, con un límite de obra y sin límite de edad...), que no se rigen por el mismo patrón, como por ejemplo las convocatorias públicas de algunas galerías de la ciudad.

No obstante quedan un par de cuestiones más en el tintero.

Barcelona, y España en general, tienen una lista de convocatorias culturales casi interminables. No voy a decir si tienen retribuciones económicas o no, si el Centro vale la pena o no...en ese tipo de cosas no voy a meterme. Sólo quiero centrarme en el siguiente enunciado: ¿Si hay tantas convocatorias de artes visuales públicas y privadas a las que un artista emergente puede acceder, ¿por qué siempre hay participación en las mismas? ¿que es lo que hace que un tipo de convocatoria sea más conocida que otra? Es una cuestión social, meramente social y popular.

Los tres centros que hemos mencionado antes se llevan la palma en la cantidad de participantes y en la cantidad de visitantes el día de la inauguración. ¿Qué ha pasado? ¿Es una estrategia del centro? Más bien es que “los hijos del Macba” y su séquito han plantado la bandera territorial y algunos los han seguido...Como si se tratara de un Instituto, los cool mandan, algunos siguen y otros se vuelven nerds...
Lo peor de todo esto es que estos hijos del Macba creo que no saben ni que ha pasado esto, o si saben que ha pasado, creen que ha estado de forma involuntaria. También es una cuestión de actitud y ética que una persona que se dedique al arte no se le suba la fama a la cabeza...

La otra cuestión que hay en el tintero, trata sobre la convocatoria como mecanismo que esta estableciéndose y estandarizándose en las galerías de arte y centros privados de la ciudad. Hace bastante tiempo que los centros públicos usan este formato de selección, pero una galería de arte no acostumbra a usar este formato para encontrar artistas que pasen a formar parte de su cartera. Normalmente alguien de dentro exploraba entre los artistas y los invitaba a exponer, o los propios artistas iban a las galerías a dar su portafolio. Esto ya no es así.

Si lo pensamos bien, el formato de la convocatoria pública es una forma económica, sencilla y eficaz de marketing, reduciendo el trabajo de los galeristas. Ya no hay nadie que tenga que buscar por talleres y facultades a artistas. Ahora los creadores se acercan directamente a la galería mediante una convocatoria que se populariza entre los artistas emergentes.

Se obtiene publicidad de la galería gratis, se da la idea de que el galerista apoya a los jóvenes talentos y además el espacio se ahorra el trabajo de investigación e indagación de talentos..

Después de haber puntualizado estas dos situaciones que son colindantes al los temas que tratamos, no sin ser menos importantes, debemos seguir con el recorrido del dossier después de que se entregue para su selección. Hasta ahora hemos hablado del artista y de la manera construir su obra. Pero ahora debemos entender porque el artista y su obra se confirman como tales. Esto sucede en la selección del dossier para la convocatoria pública.

El Centro Cívico: el promotor de una línea de modernidad efímera

En este segundo punto vamos a intentar dilucidar la selección del artista, y porque este se ha confirmado como tal acto seguido de su selección.

Después que el portafolio ha sido entregado al centro (a la convocatoria que sabemos que jurado tiene y como es, un dossier con un buen diseño, ordenado, limpio, con las obras que sabemos que han de haber y que nos gustan por la erótica del white cube ), ha de pasar por la selección del jurado.
El jurado normalmente consta de personas especializadas en arte visual que juzgan que es arte bueno para el centro y que no lo es. La afirmación esta hecha demasiado a la ligera. Quiero decir que el jurado no siempre tiene en sus manos en 100% de la decisión...

A menudo el centro traza una línea de actuación con la que las obras deben hacer alusión a temas de los que ha de hablarse durante la temporada expositiva. Con esto me refiero que pocas veces un centro público tiene la absoluta libertad para actuar o seleccionar algunos artistas. Después cabe decir que algunos portafolios no cumplen un mínimo de profesionalidad, ya que la convocatoria pública es precisamente eso, pública, y puede participar todo el mundo...no debe ser sencillo seleccionar a mas de 100 personas en tan poco tiempo...

Lo que me gustaría plantear en este punto es la capacidad del jurado para seleccionar obras o producciones y sobretodo, de nuestra respuesta hacia ellos. El jurado, a veces, es visto por el público como una especie de Dios todopoderoso que señala mediante su dedo mágico quienes han sido buenos y quienes no lo ha sido. Quienes han sido buenos Irán al cielo, quienes no lo han sido deberán esperar otro año para acceder al espacio expositivo.

¿Cómo se toma un artista el no ser seleccionado? ¿con una pataleta? ¿con una revisión de su obra? ¿o con una depresión?. Se lo tome como se lo tome cada uno, la cuestión principal es que se ha decidido que un artista no merece estar seleccionado por la calidad de su trabajo, o eso debemos pensar, porque el tema no es tan sencillo.

En teoría el jurado es un grupo de personas que entienden lo suficiente de arte como para poder valorarlo, y pensamos que el jurado mira cuidadosamente los portafolios cuando en ocasiones no es así. Además, que el formato convocatoria con el que vemos solo un dossier me parece pobre. Creo que debería hacerse una selección y después entrevistar a los seleccionados, pero eso ya es una cuestión personal...Aquí ya hemos desmitificado el jurado, debemos pensar que a veces no tienen razón. Además siempre he pensado que un jurado ha de ser formado en su mayoría por artistas, y que cada participante debería tener la oportunidad de hablar en primera persona sobre su trabajo...pero creo que eso es una utopía.

La forma en la que los artistas emergentes de Barcelona veían al jurado cambió desde hace unos años. Mery Cuesta realizó un proyecto llamado “Rock the jury” que consistía en retransmitir en directo, la selección de los artistas para las becas de un centro de producción de Barcelona llamado Hangar. La retrasmisión desveló unos aspectos que hasta entonces teníamos mitificados: el jurado se leía por encima los portafolios, a la vez que algunos ya eran seleccionados solo porque una persona del jurado ya conocía al artista, y algunos aparecían y desaparecían constantemente de la habitación. La selección no fue más que un pasar el rato para el jurado mientras muchos artistas se jugaban una beca en el extranjero.

En ese instante todos los oyentes supimos lo equivocados que estábamos en creer a un jurado, y se demostró por la repercusión que tuvo, que no fue pequeña...

Pero aun así seguimos mitificando en cierta forma al jurado, la generación de artistas emergentes que escuchamos esa retransmisión y los que vinieron a posteriori... Supongo que tenemos por costumbre el idealizar a personajes... supongo que ya formará parte de nuestra cultura contemporánea...

Por otra parte, y siendo sincero, si hablo así del jurado es porque creo que debe haber algo de rencor en el no haber sido seleccionado ninguna del par o tres de veces que me he presentado en la categoría de artista. Por otra parte ¿pensaría que ha habido un buen trabajo si me hubieran seleccionado?. Siendo sincero conmigo mismo, y crítico, creo que en ocasiones se lo merecían mucho más otros que yo... quizás esa forma de ser crítico es la que me ha llevado a esto.

Continuando con el proceso de la selección, y de cómo un artista llegó a serlo de la misma manera que su obra, la confirmación de del ser artista se realiza en cuanto este es homologado como tal mediante la voz de una institución. SIila institución habla, la institución verifica y normaliza. Sucede lo mismo con un acto que es situado dentro de la legalidad. Si se legaliza el matrimonio homosexual se acepta y se normaliza. Si se expone la obra de un seleccionado, éste se convierte en artista y se asume como tal.

Después de que se haya legalizado la situación de la obra del productor y éste como tal, debemos enmarcar la obra del artista dentro de un discurso con el que la obra reafirme el sentido que tiene. El encargado de este trabajo es el curador, que realiza a menudo una estupenda labor en dinamizar una exposición mediante las obras como ejemplificaciones del discurso que se propone. Aunque ¿que pasa con la obra? ¿solo sirve de ejemplo? ¿es que la obra no es lo suficientemente contundente como para hablar por si misma?

El proceso curatorial al que se someten muchas obras es como la cirugía estética, sigue siendo la misma obra, pero tiene otro aspecto.

¿Porque los artistas se quejan de los procesos curatoriales pero siguen acatándolos?

Porque en la cultura artística emergente de Barcelona hay una jerarquía muy clara: Jurado, curadores y artistas. Somos conscientes de ello, pero nadie quiere decir nada, supongo que por miedo a perder la oportunidad de exhibir, y por tanto, de ser un artista local reconocido, o por tener demasiada confianza en la opinión del centro y de sus responsables...eso depende de cada uno. Y siguiendo con el tema del jurado, ¿hemos de entender que este hace un proceso de pito pito gorgorito?...bueno quizás he exagerado un poco...será de lo quemado que estoy o del rencor que creo tener.

En realidad, el jurado forma parte de una generación anterior a los artistas que se presentan a estas convocatorias que estamos mencionando constantemente. El gusto del jurado por obras de artistas emergentes son lo que traza la línea del arte visible y actual, porque son ellos los que lo hacen visible. Es como un pez que se muerde la cola: el jurado permite exhibir, se exhibe, se ve, se interioriza por parte del público, gusta, se asume, y se hace un calco para presentar a una convocatoria para reafirmar mi obra y yo mismo como artista.

Entonces ¿dónde esta la definición del arte contemporáneo de Barcelona? ¿en el jurado? ¿cuáles son los discursos que el jurado acepta como validos?

Volviendo al artículo del que parte todo este texto, “Los hijos del Macba”, hay un punto en el que menciona la endogamia de estos hijos en ser los artistas que exponen, el jurado, los críticos, los comisarios y hasta la señora de la limpieza si hace falta...Por tanto, no se si tiene mucho sentido hablar de generaciones seleccionadoras que trazan líneas culturales, porque en algunas ocasiones la propia generación que traza la línea es la que la propone. ¿No estaré haciendo un mundo de todo esto cuando en realidad es mas sencillo? ¿se trata tan sólo de amigos o de profesionales? ¿Son estos hijos el resultado de la mala educación plástica o lo es este texto?

Otra pregunta al aire ¿es normal que una persona que no llegue a los treinta años ya haya sido artista, curador, jurado, crítico?. No lo digo para que se responda que no, ni tampoco que si, solo realizo la pregunta sin ninguna intención... de verdad.

Volviendo al discurso que trazan los seleccionadores, que son los discursos visibles, ¿a que tipo de discurso se le permite hablar? ¿cuales son los discursos que existen en las piezas de artistas emergentes de Barcelona? ¿a que se refieren? ¿de que nos quieren hablar?

El arte contemporáneo habla desde varias esferas, con varios mecanismos, instrumentos y variedad de experiencias. No obstante, centrándonos en una localidad como Barcelona, entendemos que hay una tipología dominante de creación, y un discurso concreto que cambia poco entre obra y obra y artista y artista.

La formulación del discurso barcelonés parte desde el humor, el cinismo y lo ácido para hablar de los engranajes culturales y de la formula del artista para propugnar una reflexión entorno a la cuestión del sujeto postmoderno que se toma a risa las cosas por no llorar. Este concepto se realiza mediante la documentación, en muchas ocasiones, performáticas, y con la acumulación objetual de papeles para intentar crear una especie de oficina que intente ordenar el mundo desde lo imposible y lo inútil.

Algunos pensarán que el arte emergente de Barcelona es muchísimo más que eso, y así es, esto sólo es un resumen muy escueto sobre la producción dominante de la creación emergente.

Mecanismos del discurso: líneas para una argumentación creíble

¿Cómo llegamos a creernos el discurso cultural? Y sobretodo ¿porque nos lo creemos?
Estas cuestiones forman parte de nuestro razonamiento del campo artístico, a la vez que la idea de propugnar afirmaciones con piezas, en vez de ofrecernos preguntas.
La lectura que realizamos de las obras que vemos en un centro tienen unas connotaciones concretas. Como si de una verificación se tratara, la institución nos dice que lo que hay allí es arte, aunque a menudo no entendamos nada de lo que hay o hagamos una mala lectura de ellas. Probablemente las cuestiones políticas definen la obra que ha de exhibirse, o la categoría de la misma.
La escuela Barcelona (vamos a definirla así), configura un discurso postmoderno basado en Vattimo, donde el sujeto es un actor en un escenario plural y desconcertante en el que los medios de comunicación juegan un papel importante que conforman el personaje como un yo basado en un espejo al que es devuelta su imagen.

Por esa razón, somos conscientes de nuestro papel como actores en el mundo artístico, en el que nos entregamos completamente para realizar una función con público que a la par de juzgar nuestra obra, la valora por el hecho de estar ubicados encima de una tarima-escenario a la que llamamos institución.
Y como hemos dicho anteriormente, este público espectador, desea subir a esa tarima-escenario jerarquizadora, porque comprende que es el camino a seguir para profesionalizarse.
En esta generación de individuos (hablamos de generación porque actúan y viven de la misma forma, viendo el mundo desde las mismas experiencias culturales que forman un imaginario colectivo), se establecen unas linealidades sobre el entendimiento de la producción artística. Ha de configurarse de una manera concreta y ha de hablar de unas cosas determinadas. No entendemos como arte contemporáneo un óleo de una marina pintada por un puro placer estético, ha de ir mas allá, ha de tener un concepto y sobretodo ha de estar valorado y homologado por una institución cultural.
De esta manera, se conforma una conducta creativa basada casi en una imitación inconsciente. Y hablo de imitación no por un de calco de formatos, sino por una copia de configuración, que entre otras cosas es casi de la única forma que comprendemos de que algo puede llegar a ser arte. Es como entender que para sobrevivir hemos de alimentarnos, para hacer arte hemos de hacer ciertas cosas.

Sin embargo, esta descripción sobre la formación de una producción artística no solo podemos aplicarla al modelo de la escuela Barcelona, sino a otros segmentos localistas del arte contemporáneo.
Pero centrándonos en la ciudad de la que hablamos, la formación de las obras y el entendimiento de las mismas se hace creíble desde el momento en que vemos que la legitimación por parte de la institución se hace visible mediante una exposición, charla, conferencia, seminario o publicación de un libro o catálogo. Por tanto, el papel del jurado del que hablábamos, antes tiene sentido porque habla desde una validación política en la que le es confiada una sentencia que establece una línea cultural determinada. Todo enlaza.

¿Se ha hecho el público consciente de esta situación? Por supuesto, pero sólo una parte.

El público está formado por visitantes cercanos al mundo cultural. Hay algunos que son artistas, críticos, gestores, estudiantes que empiezan a meter la pata en el mundo de las inauguraciones. El público, generalmente, asiste el día de la apertura como un acto social de publicitarse. Se ha de estar en todas partes para que se sepa que existes, y más que en todas partes, ha de saberse dónde va uno. Porque inauguraciones en Barcelona hay muchas, muchísimas, pero solo unas pocas merecen la pena ir si eres un artista contemporáneo emergente. Hay aperturas de exposiciones en el convent de Sant Agustí, pero la gente prefiere ir a las de Barcelona Producció. ¿es una cuestión de la calidad de lo exhibido?, no, es una cuestión social, y sobretodo porque queremos entrar a formar parte de ese entramado de personajes que nos envuelven. La confirmación de este fenómeno es que las obras pasan a un segundo plano, como dijo David G. Torres: las obras son la decoración de la fiesta. (1)

Entonces ¿cuales son las líneas de argumentación que nos creemos? Si hay espacios mas populares que otros, ¿que configura el discurso de la escuela Barcelona? ¿la jerarquía entre centros?

Como decíamos antes, en la ciudad existen escenarios contemporáneos que contienen varios personajes. Estos personajes se acercan a este escenario porque la política cultural de ese centro les interesa, pero creo que ha sido mas una mezcla entre esta afirmación y la autogestión de los propios actores lo que ha echo posible el éxito del centro. Por tanto, tenemos una especie de oligarquía creada entre los centros y los visitantes. ¿Porque sucede esto? Porque los centros públicos se entienden como una empresa que necesita consumidores para existir. De la misma forma que el Centro cívico de la Barceloneta (con buenos equipamientos) pero con una participación en su convocatoria casi nula, y por tanto con un programa en arte contemporáneo bastante precario...¿Porque sucede eso? ¿porque la convocatoria del centro cívico de san Andreu tiene muchísimos mas participantes que el centro cívico de la Barceloneta teniendo los mismos equipamientos? La respuesta ya esta dada...

¿A qué se debe el triunfo entre algunos centros y los participantes? Me parece que esto va como cuando se pone un bar de moda, como ese dicho que decía mi abuela... ¿dónde va Clemente? donde va la gente...

¿Entonces el arte emergente solo se trata de algo pasajero? ¿o va a ser el arte futuro de nuestro país? ¿estos artistas de nueva oleada, jóvenes, van a ser los que representen la cultura artística española o van a ser como los triunfitos de OT de los que nadie se acuerda? o ¿es este el formato de la política que viene? Dado que somos becarios hasta que nos retiran el carné joven, que ser licenciado ya no se considera nada, que teniendo 27 años aun se sigue viviendo de subvenciones alternadas con trabajos en un bar y que nuestra situación empeora me da a mi que por aquí va la cosa... Pero no estamos para hablar de la estafa que hemos sufrido al pensar que si te esfuerzas tendrás tu merecido, pero acabas enfadándote con el mundo porque quieres tu recompensa hasta darte cuenta que ese porvenir con el que soñabas siempre estará por venir...

Direcciones: ¿hacia donde vamos?

¿Hacia donde se dirige el arte contemporáneo desde la perspectiva de la creación emergente?
Intentemos responder la pregunta desde varios prismas: la tipología de producción, la noción de artistas, y la política institucional.

-La tipología de producción.
Hemos descrito cual es la fenomenología (la esencia de las cosas) de la producción contemporánea de la escuela de Barcelona, en su vertiente formal y conceptual. Vamos a volver a aclarar que esta descripción, personal, habla en su mayoría del arte emergente mas visible y popular.
Si estamos desarrollando una concepción de la producción artística basada en la aceptación de la obra de arte desde el white cube, en el que confiamos, y que legitima la obra desde la institución, y es esta la que verifica la obra y la que traza la línea del arte contemporáneo que es seleccionado por un jurado, nos dirigimos hacia un estado donde el arte es homologado por un juicio de especializados que hablan a través de un centro. Se establece entonces una copia de los modelos que infravalora la obra y pone por delante nuestra seguridad en la entidad artística. Creamos así una forma de colectividad basada en un orden jerárquico donde el arte no es leído como tal, sino que lo es porque otros nos lo dicen (¿es por eso que los críticos han dejado de tener importancia?).

-La noción de artistas.
La confianza que depositan los artistas emergentes en la institución, son los que validan el discurso cultural y los que recrean las producciones-calco. A parte de eso, la capacidad del artista postmoderno por usar el marketing, que se ha interiorizado como buen sujeto contemporáneo. No obstante cabe decir que algunos sectores de artistas de Barcelona se están dando cuenta de la situación y ponen en cuestión varias situaciones que se entrevén en la gestión cultural de la ciudad. Cabe decir que la figura del artista emergente de Barcelona, a lo Andy Warhol, ha sobrepasado el valor profesional para enfocar su carrera en una especie de celebrity local.

-La política institucional.
La gestión cultural barcelonesa ha llevado a enfocar la exposición como el cum laude de la carrera de un artista, dejando de lado la idea de exposición como un intercambio de conocimiento. Y como dice el artículo en cuestión del que parte este texto, ganar un premio local no es el summum de la carrera de un artista, como tampoco es mérito generar una endogamia entre los centros de la ciudad. Sin embargo, el interés que algunos galeristas y directores de centros han despertado por algunas producciones de artistas emergentes desde exposiciones autogestionadas, resulta interesante a la vez que intrigante. Hay galeristas que ni siquiera conocen centros de producción como Hangar o Can Xalant, y en cambio se enteran de una exposición en casa de una artista emergente... ¿amigos?... ni idea....

Para finalizar, me gustaría decir que no hay más que desee que alguien me critique, me destroce este discurso, lo tire por el suelo...quizás así empezaría a ser un poco mas benévolo, empezaría a comprender mejor de qué va esto del arte emergente y de cómo funcionan este tipo de esferas que empiezan a tomar poder en la ciudad, si es que hay algo que entender.

Notas

(1) David G. Torres: ¿Una fiesta es una exposición? si lo es ¿es posible ver algo en una fiesta? si no lo es ¿las obras sirven de decoración a la fiesta? ¿Cuáles son las razones de fondo para exponer un vídeo un mes o unas horas? www.a-desk.org/blog/

*(Antes de seguir quiero que conste que no se plantea este texto como una pataleta, una riña o una disputa hacia nadie en concreto. No quiero convertir esto en una pelea de Instituto del tu has dicho que yo y me han dicho que has dicho. Estamos aquí para hablar de procesos de gestión, no para juzgar a nadie. Estoy dando una opinión personal sobre situaciones que veo que suceden en el panorama cultural de la Barcelona emergente. Encuentro absurdo poner este enunciado pero creo que dada la situación se requiere...no es mi intención traspasar la línea de la grosería...)

Enviado el 25 de Diciembre. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Buenas,
voy a repetir aquí lo que he recién escrito en a-desk a propósito de un post de Aleix Molet ("hijos de"..), y que creo que, pese a lo sintético,revela un mismo sentimiento que aquí vienes explicando:
Hablando el otro día con un amigo, llegué a la conclusión de que en Bcn se está dando forma a una forma de hacer. También recuerdo que hablamos de cuando los vanguardistas se hacían las fotos de "grupo". Lo que me recuerda al trabajo de una artista que vi en "Modernologies" del MACBA, que me gustó mucho, sobre la revisión de fotos de artistas también en grupo, en los cuales se citaban sus nombres en un gráfico sintético de la foto -la típica cartela de museo con fin pedagógico- donde había un hiato, una falta de información respecto a las mujeres que aparecían en las fotos, de las cuales no se sabía el nombre. Sé que esa ya es otra historia, pero si alguien lo recuerda, agradecería que me refrescara su nombre.
Bueno, creo que existen ciertos cultos canónicos que se repiten en este juego de opacidad y transparencia que es el arte -como el culto a lo inmaterial- de una forma algo lejana a aquella premisa del - es +, puesto que la naturaleza desmaterializada de las obras actuales parece nacer de un acto que queda lejos del concepto generosidad. Así, dicho rápido, no es de extrañar que cueste encontrar otros modelos de receptor/público -en su dorso, el mismo artista- que no estén basados en el alarde de la capacidad retórica, en el juego de la lucha dialéctica que más bien ha devenido un reality show en las inauguraciones o en las cenas de después, que casi tienen más peso, -no sé si debido al empacho de verborrea- y por lo tanto, poder encontrar obras que apelen a los demás sentidos -que tanto se echa en falta, cuando vas de tour por estos centros tan citados pero no siempre concurridos.
En mi opinión, no es lo mismo hacer apología al detalle, a "l'esquifidesa", a lo débil, lo frágil, que a lo mínimo! Así no es de extrañar que todos acabemos exhaustos, construyendo el sentido de algo que a penas se mantiene.


“It was fabulous: an art opening with no art.”

Se trata de una frase de Warhol, en referencia a la inauguración de una exposición en el Institute of Contemporary Art de Philadelphia en 1965. Me parece que la cita, de hace cincuenta y cinco años, basta para manifestar lo antigua, sobada y aburrida que se ha vuelto la cuestión de la vida social del artista.

Debo decir que me ha resultado muy difícil leer este texto, y comprenderlo. La cantidad de faltas ortográficas y gramaticales que tiene lo hacen indescifrable. Quizá sea eso lo que me impide juzgarlo bien, pero diría que se queda en la superficie de la mayoría de cuestiones que plantea, se pierde en cuestiones básicas - como si un dossier debe ser claro, limpio y atrayente -, intruduce aleatoriamente y con poco rigor conceptos como la "cultura de club" o la "erótica del white cube", y sólo muy de refilón se relaciona con el famoso artículo de "Los hijos del MACBA".

"¿No estaré haciendo un mundo de todo esto cuando en realidad todo es mas sencillo? ¿se trata tan solo de amigos o de profesionales? ¿Son estos hijos el resultado de la mala educación plástica o lo es este texto?"

Creo que estas preguntas debe uno planteárselas antes de escribir un texto, o al menos antes de publicarlo.

Y, en serio, el corrector del OpenOffice no es suficiente.


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