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Diciembre 25, 2010

Sociedad Estatal de Demoliciones Culturales - Fernando Castro Flórez

demolition_view.jpg No tengo en este momento ninguna intención de lanzarme a una especulación estética o a consideraciones abstractas y sesudas. Únicamente quiero, en este contexto caníbal, llamar la atención sobre el fenómeno altamente preocupante del desmantelamiento cultural en España. Algo va mal y no hace falta leer a Tony Judt para cobrar conciencia de ello. La mezcla de la catástrofe financiera global con la impotencia de los políticos para plantear soluciones que no sean el definitivo desmantelamiento del así llamado “estado del bienestar” están propiciando una estrategia de acoso y derribo a todo aquello que se considera “superfluo”. Con la excusa de que “estamos en momentos difíciles” se han realizado recortes increíbles en los de suyo mínimos presupuestos dedicados a educación y cultura. Es lógico que gobernantes extraordinariamente incultos e incluso catalogables en el límite mínimo de la alfabetización consideren que no es prioritario realizar exposiciones de arte contemporáneo, promover la danza actual o financiar investigaciones universitarias en temas que no sean “de utilidad general”.

Es sobradamente conocido el desprecio y la ignorancia manifiesta de la clase política española que solamente ha utilizado a los “culturetas” de turno cuando ha necesitado hacerse una foto propagandística. Ni siquiera el mítico “club de la ceja” podrá, a estas alturas, estar satisfecho con la gestión del naufragio. Hay multitud de datos que me atrevo a calificar de macabros, signos de que, como suele decirse, el grifo se ha cerrado. En realidad, nunca salió del pozo otra cosa que un par de cubos. Como apuntara Adorno hace más de cinco décadas, el poder hace gestos ceremoniales impresionantes para entregar los presupuestos de la cultura como si fuera auténticamente limosna. España vivió, desde los años noventa, un fenómeno delirante y vertiginoso de inauguración compulsiva de museos, auditorios y centros de arte, los equivalentes de los pantanos franquistas aunque sancionados por el “espíritu democrático”. Poco importó que la clave del asunto no fuera otra que la precipitación, el oportunismo electoral y que, en el fondo, no hubiera apenas proyectos y tampoco ninguna voluntad de mantener los establecimientos más que como “pirámides” vacías. Basta recordar el fenómeno paradigmático del Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo que puso en marcha Rodríguez Ibarra justo antes de unas elecciones autonómicas que fueron las primeras en las que casi pierde la mayoría absoluta.

A partir de ese traspiés la cárcel convertida en Museo, en un guiño inconscientemente foucaultiano, quedó a la deriva, sin apenas presupuesto, entregada a la precariedad más patética. ¿Cómo se puede estar más una década en ese plan?¿Es lógico que los ciudadanos tengan que ver como las instituciones culturales que se han financiado con sus impuestos no sean otra cosa que un lugar en el que la vida es “vegetativa”, donde únicamente hay presupuesto para mantener inercialmente a los que trabajan ahí? Hemos recibido noticias de que, por ejemplo, el Museo Barjola de Gijón no tendrá ni un euro, así como lo digo, de presupuesto para el año 2011. Mientras los prohombres asturianos se gastan millones de euros en el Centro proyectado por Niemayer en Avilés (un espacio dedicado a los premios Príncipe de Asturias que no sabe que misión cumplirá salvo la de ser parte de la pirotécnica habitual de la “sociedad del espectáculo) y se mantiene el dislate de Laboral (una historia absolutamente descontextualizada que estaba destinada a no aportar otra cosa que “glamour” y pseudo-contemporaneidad), resulta que hay que enterrar el proyecto de exposiciones que se hacían, modestamente pero con rigor, en el Barjola. Bastaría haber sido un poco sensatos y haber “recortado”, si tal cosa es inevitable, a los macro-centros megalómanos mencionados, para evitar lo que es, con todas las letras, un atentado artístico-cultural. El CGAC y el IVAM han visto como sus respectivos presupuestos quedan en “chocolate del loro” y, por tanto, ni podrán mantener una mínima estrategia de colección ni plantear proyectos ambiciosos a la altura, por lo menos, de su historia reciente. No necesito seguir con una lista cartográfica de la angustiosa situación en que se ha puesto a los museos en España, ni tampoco detenerme a mostrar como eso mismo sucede en la danza, el teatro, la música y, lo que es peor, la enseñanza universitaria. ¿Era necesario masacrar a la cultura para “salvar la economía del país?¿Se puede apostar por algo mejor en el futuro inmediato cercenando los proyectos creativos, enterrando la frágil economía de la cultura, convirtiendo la gestión en miseria para todos?¿Por qué se ha realizado todo ese hiper-burocratizado proceso de “adaptación” a Bolonia sin invertir ni un euro, convirtiendo la educación superior en un redil penoso para una juventud avocada al más siniestro de los horizontes? Tiene razón Loretta Napoleoni cuando analiza lo que denomina la “Economía canalla” como la nueva realidad del capitalismo. Resumiendo el asunto podemos indicar que en los últimos años el único afán ha sido el de maximizar los beneficios de una serie de grupos financieros de gran poder mientras el poder político ha tomado la drástica decisión de abandonar todas las obligaciones de protección social. Estamos, no quiero ser apocalíptico pero tampoco un ingenuo entontecido, retrocediendo a una época de “esclavización”. Hoy, en un programa de alaridos administrados donde se “juzga” cualquier cosa, he escuchado a una “empresaria” que había decidido pagar únicamente el 40% del salario a sus trabajadores; un espectador ha recriminado a la demandante porque, según él, en “esta situación tan grave” lo que hay que hacer es arrimar el hombro y “además hay miles de personas que están dispuestas a trabajar aunque sea cobrando menos que lo que vosotros recibís”. Tiene cojones la cosa: resulta que hemos interiorizado la ilegalidad de la época de forma tal que estamos dispuestos a aceptar de buen grado la injusticia e incluso amar la cadenas. ¿Cuál, me planteo ahora, es la razón para que en una situación tan abismal como la que vive la cultura española no se estén escuchando apenas voces críticas?¿Por qué los directores, apoltronados en sus despachos, legitimados por la cantinela de “las buenas prácticas”, no hacen otra cosa que silbar en el vacío?¿Qué apatía colectiva ha llevado a que los artistas, los curadores, los críticos de arte, los gestores, los galeristas y todos aquellos (muchísimos aunque bastantes de ellos poco visibles) implicados en el arte de nuestro tiempo, “recortadora” que quien calla otorga. Silencio cómplice o miedo para-funcionarial, conciencia desencantada o impotencia crítica. Lo que tengo claro es que de nada sirve seguir callados, aceptando la demolición de la cultura o incluso poner de cara de póquer ante la previsible privatización de la educación en todos los niveles. No pretendo hacer una proclama anarquista pero habría sido más lógico que cerraran definitivamente todos esos museos y centros que con tanta ansiedad descerebrada inauguraron en vez de mantener la puerta abierta para que el público asista a un entierro alegórico. Hay signos de rigor mortis cultural. La partitocracia corrupta exige que nos apretemos el cinturón y que aceptemos la pérdida de derechos laborales históricos. Tendremos que jubilarnos mucho más tarde y, tampoco necesito jugar el papel de agorero, puede ser saludable que nadie cobre pensión ni paro, no sea que los bancos pierdan los beneficios que reclaman como fieles guardianes del (des)orden global. La canallada del turbo-capitalismo nos ha afectado a todos, como una locura (a la griega) que llegó sin que nadie la esperara. Teníamos bastante con el totemismo del ladrillo y el cuento de la lechera de las hipotecas podridas. La cultura no era otra cosa que un barniz espeso o una crema pastelera, un sitio en el que dar abrazos, sonreír estúpidamente y dar un discurso inaugural de lo más plúmbeo. Ahora hay que “tomar medidas ejemplares” aunque eso suponga entrar en el estado catatónico. Lo peor de todo, insisto, es que en este proceso de acoso y derribo los damnificados, que somos todos, nos jodemos y nos callamos.

* * *

Post scriptum

Noticia de última hora:

"El consejo de ministros, antes de empapuzarse con mazapán, ha aprobado la concesión de dos millones de euros más para la cúpula de Barceló. Los famosos brotes verdes son para los amiguetes. La ley del embudo o ¿Crisis what crisis?"

Enviado el 25 de Diciembre. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Me gusta tu frase, tan certera: "gobernantes extraordinariamente incultos e incluso catalogables en el límite mínimo de la alfabetización" -cuántos tenemos por aquí, inimaginables: abrieron el Museo Patio Herreriano, casi al tiempo que el MUSAC, y ahora le dejan sin presupuesto, tras años de política errática:
http://www.nortecastilla.es/v/20101224/cultura/cerrar-mediodia-evitar-muestras-20101224.html#opina

Y siguen con su política cultural de despilfarro y errática, para mayor gloria de nuestros gobernantes.

Algo, por ejemplo, habría que decir de la responsabilidad de las galerías (sector privado) en Castilla y León, que durante más de una década, en la bonanza económica, no han conseguido crear ni las bases de un coleccionismo privado ni siquiera de nivel humilde.

Y así nos va: sin lugar donde exponer, los artistas seguimos trabajando, pensando y creando, mientras nos reímos de tanta vanagloria del pasado. Pero mientras creamos y pensamos, estamos haciendo un presente y un futuro, aunque sea invisible, aunque sea ceniza.


La situación es, en efecto, altamente preocupante. Gravísima. Pero no creo que se pueda hablar, en general, de un silencio cómplice por parte de los profesionales. Por ejemplo:
Las asociaciones de artistas no sólo se han quejado sino que han propuesto soluciones (más o menos realistas) con su "Plan de rescate de las artes visuales": http://www.uaav.org/wordpress/contacto/plan-de-rescate-2009-10/enmiendas-presupuestos-2010
En mayo, ADACE aprovechó el día de los museos para alertar sobre los recortes: http://www.adace.es/noticias_show.asp?id=25 y, en el reportaje sobre el tema que publiqué en El Cultural, en septiembre de 2010, muchos directores hablaron muy claramente: http://www.elcultural.es/version_papel/ARTE/27858/Acoso_y_derribo_al_museo.
Lo mismo hicieron numerosos críticos y comisarios en el reportaje que hice para Exit en noviembre (perdón por personalizar, pero es lo que tengo más a mano).
Varias asociaciones hemos protestado públicamente por el cierre de Iniciarte y el deterioro general del contexto para el arte en Andalucía: http://porelarte.es/
Los profesionales valencianos se han opuesto a la liquidación de la Sala Parpalló con comunicados y una concentración.
Es verdad que todo esto, y otras reclamaciones que se han hecho o no públicas, ha servido de poco. Yo sí abogaría por una semana de cierre de museos, centros de arte y hasta galerías para llamar la atención sobre la precariedad en la que estamos sumidos. Que tenga que cerrar la biblioteca del Patio Herreriano...


No puedo estar más de acuerdo con Fernando Castro. No solo con la descripción del panorama. También con el silencio cobarde de los damnificados. No se puede esperar grandes revoluciones culturales de este sector del arte si cuando tratan de hundirlo, de la forma más humillante posible, no tiene voz ni para describir su patética situación. El arte en Expaña es un arte para exiliados, Ya lo ha dicho el director nuevo de ARCO. A los artistas españoles interesantes hay que buscarlos fuera del país. A mí esto me parecía una afirmación despreciable. Pero visto lo visto va a ser el único sitio donde se pueda ver arte español realmente, fuera de este cateto país, cuya cultura más básica es despreciar su propia cultura por sistema.


Como en un chiste de El Roto, cada cierto tiempo, alguien pregunta al artista pobre eso de…cómo llevas lo de la crisis...y entonces responde: no, si yo llevo tantos años (25) en crisis económica, a salto de mata, sobreviviendo malamente, parasitando, trapicheando, haciendo trabajos chungos….. por amor al arte.
Con las vacas gordas al igual que con las vacas flacas. San Bolaño reconfórtanos.


...pero hay que admitir que el modelo fracasó, un arte patrio basado en arco y en la puesta a punto de la modernidad que marginó todas las opciones intelectualmente interesantes, que prometía un tejido económicamente rentable resultó ser el timo de la estampita, ni coleccionistas, ni artistas... sólo estampitas para los museos públicos... así ni arte serio ni comercial... una escena más de la picaresca hispánica (la cúpula Barceló y el rechazo de Sierra, dos caras de la misma moneda)


Fernando para no variar resulta ser una de las pocas voces críticas de ahora y hace ya tiempo naturales y obvias. La práctica artística e institucional es tan pringosa, aburrida y poco profesional, tan inaccesible a menos que quieras pringarte tú también y tan hortera y vanal... en resumen tan frívola. Todo esto es lo que sobresale, que pena que no deje ver trabajos interesantes que se hallan en segundos y terceros planos o que sencillamente no están interesados en participar en el festival espectacular, pero que en cierta forma soporta y gesta una manera de proceder con respecto al arte de forma sana y constructiva, me refiero a todas aquellas personas y entidades que se ocupan de la didáctica del arte, como los departamentos de educación de los distintos centros de arte, bibliotecas y aquellas personas que se dedican a enseñar arte a jóvenes generaciones en lugares tan poco acreditados como son los Institutos de Enseñanza Secundaria.


Estimada Elena Vozmediano,
no he leído esos artículos que has publicado pero te agradezco que pongas los links porque los he consultado ahora. No tengo ninguna intención de atacar al "sector" que no es, ni mucho menos, el responsable de los recortes. Lo que me preocupa es que, por ejemplo en el caso del Barjola de Gijón, se produzca en medio del silencio total. Afortunadamente el cierre (espero que no suceda) de La Parpalló ha puesto en pie de guerra a la gente en Valencia. En cualquier caso, sigo pensando que muchos de los que callan (sea desde los museos o desde la Universidad, desde la crítica en los periódicos o desde la práctica curatorial) deberían tomar la palabra porque la situación, en eso estamos de acuerdo, es sencillamente crítica. Fernando Castro Flórez.


Pues yo Fernando sí pensaba que estabas haciendo una crítica al “sector”. No creo que el gobierno sea el único responsable de lo que ocurre. Pienso que el “sector” es mucho más culpable, por activa y por pasiva. De la pasiva creía que estábamos hablando ahora. La activa requiere de un debate bien profundo.


Que significativo ha sido levantarme hoy, leer este texto y luego encender el T.V. y tratar de ver el noticiero de CNN+ y encontrarme con una pantalla en loop que me advierte que allí ahora estará "GRAN HERMANO 24 HORAS". El desmantelamiento de la cultura no es solo una estrategia del estado, pareciese una misión de la propia "cultura cotidiana". Es como vivir en un mundo donde han ganado "los malos"
Habrá que seguir haciendo "la resistencia"...


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