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Enero 26, 2011

La física lleva ya un buen tiempo «unificada»

Originalmente en mesetas.net

redes_neuro.jpg Rehacer los fundamentos en física va a ser algo muy sencillo, y que suponemos estará pronto en todos lados: en «escuelas», etc. Aunque quizá, para que puedan estar así de sencillamente explicados, irse poco a poco explicándose sencillamente como empezamos a intentar aquí, tendría que desaparecer o «recomponerse» mucho —o todo— de lo que vemos hoy en nuestra actual concepción sobre «la escuela» —y en general en toda la «civilización». Siguiendo lo que nos cuenta Haramein, en realidad simplemente se van a deshacer nuestra actual división entre «cosas del Espíritu» y cosas de «la Tecnología y la Ciencia»; es así de simple, pero eso lo intentaremos «resumir» o animar a verlo más adelante, en las conferencias de Haramein y otros.

La física va a cambiar en su discurso más fundamental —absurdo— al igual que lo mismo va a suceder en medicina, etc. (que se comprende en la actualidad también como una absurda y dramática aberración).

Este cambio nos va a permitir una liberación de los tipos de «energía», ya que de entrada quizá ya no vamos a hablar de «energía», en realidad. Y también quizá un salto en tecnología, salto como véis ya sobradamente imaginado en la «ciencia ficción», y, seguramente, por Tesla, hace ya más de un siglo.

Y obviamente hay que hacer todo lo posible para que esto no permita algún tipo de dominio brutal de una parte de la humanidad sobre otra, aunque mucha gente pensará quizá que esto sería lo que con mayor facilidad podría suceder.

Todo esto tan «simple», y que nos va a permitir hacer «resúmenes» e incipientes «investigaciones» también sencillas, se lo debemos en parte y hasta ahora a esas cosas también muy sencillas que nos cuentan:

- Tom Bearden, de una forma que entronca con «lo clásico», pero que es revolucionaria. Y también nos cuenta, aunque de una forma menos clásica, muy «sana» y revolucionaria,
- Nassim Haramein.

«Nuestra» civilización, buscando, en la «física», de forma obsesiva, «la partícula», se queda sin el movimiento, esto es, sin el cambio, sin la dinámica ordenadora (que es en realidad la «energía» vista de forma más global, más real), etc. Y «esto» solo lo «recuperamos» después, parcialmente, de forma desvirtuada, castrada.

Hemos proyectado (o digamos que en parte nos han hecho proyectar) durante todo este tiempo, toda esa «mitología barata» del mundo material donde nos encontramos (partículas).

La mitología de «la materia» nos viene quizá en parte de una versión castrada de «lo alquímico» (muy en general: de las llamadas «enseñanzas esotéricas»), cosa esta que quizá tendremos tiempo de comprobar mejor —si no se ve claro a qué nos podríamos estar refeririendo con esto. «Una versión castrada de lo alquímico»: eso sería lo que heredaríamos, entre otras cosas, de por ejemplo de un Newton estudiando tal cosa, donde por ejemplo, y como se muestra mismamente en las conferencias de Haramein: en la Cábala hay un símbolo para la singularidad.

La visión, la comprensión, actual, acerca de «componentes fundamentales» de la materia es un engaño a nivel de fundamentos, pues todo se da en una dinámica que tiene la «potencia» de conectar o crear «dimensiones», de crear diferentes resoluciones de «ordenamiento», de interrelación entre «vacío» —con su geometría de equilibrio— y «radiación» o «parte radiativa» del Universo (entre contracción y expansión, que son dependientes, pues, como sabemos, el vacío está completamente «lleno»).

Pero para empezar, en una versión quizá más ingenieril (y por ello quizá más directamente empleable en algunos «diseños de ingeniería»), todo esto se puede desmontar viendo las sugerencias de Tom Bearden. Ahí se sugiere en un primer momento que el movimiento / cambio es «estructural», pues los potenciales, que son lo real tenían una estructura —y lo que todo el rato hemos llamado «fuerzas» nos aleja del camino, forzándonos a añadir artificialmente cada vez más y más «fuerzas» o «partículas».

Se va a dejar de hablar de fuerzas. Hemos aumentado artificial e innecesariamente la cantidad de «fuerzas» y de «partículas». Y esto se debe, como siempre, a la típica «evolución» de los «saberes» y de «las situaciones», que nunca salen indemnes respecto a las inercias del Poder: es una situación inercial rocambolesca, relativa en parte al proceder de una «escolástica» ambiente, debida a una denigrante y triste supuración de eruditismo inservible y mecánico.

Lo fundamental es qué hace que se compongan (que surjan y se mantengan «desde» el vacío) esos supuestos entes fundamentales: las «partículas».

Ese material de composición, como tanto se comenta de hecho en algunas teorías, es intercambio de "partículas virtuales", aunque lo que verdaderamente nos va a permitir solucionar todo esto va a ser el poder ver la complementariedad entre los movimientos/cambios ya comentados: vacío-contracción / "materia"-radiación. De todas maneras sigamos por este camino: todos esos «conceptos», carga, masa, y demás, dependen de cómo se realiza ese intercambio/interacción.

Y lo bueno viene ahora:

para empezar a hablar claro de esto no hace falta ninguna superteoría de super-cuerdas, pues esto va a ser «para todos los públicos», y, además, muchos elementos ya serían en parte «cosas viejas», encriptadas, codificadas, ya se encontrarían de alguna manera dentro de partes de la cultura de «las civilizaciones». Así que no hace falta nada de eso, ya que de entrada por el momento la cuestión es muy fácil de describir para el universo en general, tal y como «lo vemos» (aunque…, ¿quién ve ahí?) —aunque esto vaya a ser solo una especie de primera versión, «prospectiva», una herramienta de prospección que me está siendo muy útil, ya que luego tendremos que recuperar mejor la dinámica que ya hemos comentado (contracción-información frente a expansión-radiación), y quizá «detalles» del «ordenamiento» y «comunicación» entre las «escalas», y quizá introduciendo algunas «matemáticas», etc.

Empecemos.
Ha de tenerse en cuenta algo que ya hemos dicho: el vacío está rebosando de, como lo queráis llamar: energía, materia…, o, vamos a decir: «virtualidad», en general. Y ello lo podemos ver por el hecho de que en general habría una doble dinámica interdependiente, contractivo/expansiva, en muchas escalas, haciendo respirar al Universo como un todo en todas ellas.

Bien, pues resulta que…: ¡solo hay pares, parejas! De entrada esto nos va a funcionar para resolver casi todo, y lo podemos ver si queréis como aplicación de aquella sencilla y «profunda» ley de Newton, la de acción-reacción.

Admitid entonces que para empezar solo tengamos la pareja siguiente:

- el «fotón» y su
- respectivo par, el «antifotón».

Queden ahí, de entrada, como meros «nombres».

Ahora, en una primera visualización simple, digamos qué es lo que supondría este par. Son —en primera versión, insisto— «ondas» (torbellinos), complementarias; una digamos que va hacia «delante» en el tiempo, por así decirlo, y otra hacia «atrás». En realidad son el vacío manifestándose en uno de sus primeros modos, diríamos, quizá, son «olas constituyentes».

Es lógico que tal cosa, por una parte y si lo pensáis —tal cosa, es decir, dicha recién comentada simetría (pareja fotón/antifotón)— sea algo que nos «dé» el «espacio». Nos da «tiempo» para la diferenciación dándonos así el espacio. Pero no nos liemos, seguid leyendo, alegremente.

Este par lo vamos a llamar, precisamente, «gravitón».

Hemos puesto entre comillas «ondas» ya que obviamente tenemos que abandonar la visión bidimensional de las ondas, y ver más bien torbellinos, vórtices…, que salen/entran en singularidades. Estas singularidades son sitios transductores entre «información/contracción» en general, y «radiación/expansión en general», como lo es por ejemplo también una célula (en cierto modo se ampliarán ambos «conceptos»: el de «información» y el de «radiación»).

Además, veamos ya lo siguiente: parece que nos engañamos cuando a las ondas electromagnéticas las entendemos como «transversales». No, la «luz», vista globalmente, sería como el sonido, longitudinal (en realidad todo es vórtice), y por tanto la sonoluminiscencia parece simplemente la transducción del «movimiento», cambio, longitudinal, entre dos «medios», «diferentes». Lo único que era transversal en las ondas electromagnéticas, nos cuenta Bearden, era el movimiento de los «electrones» en los aparatos de medida. Y ahora veréis qué son los electrones en esta primera versión.

Bien, pues la unificación entre electromagnetismo y gravedad es así de sencilla, y solo la típica estupidez escolástica prolongada durante años y años de seguidismo, borreguismo, etc., ha podido crear en nosotros este campo de oscurantismo que vemos actualmente desplegarse, y que viene en parte de haber castrado «lo alquímico», en un Espíritu científico que en realidad corresponde solamente al Espíritu de la «parte radiativo-expansivo-destructiva» del Universo. Este Universo es en parte un cúmulo de singularidades de singularidades de singularidades… al infinito (cosa, «concepto» este, que parece que estaba ya en la Cábala)…, de singularidades «intercomunicantes».

Si os dáis cuenta, el par: «(anti)fotones», es indicio de un cierto «espacio puro», y «viajarían» a la velocidad de las interacciones «normales», clásicas: velocidad «de la luz», hacia delante y hacia «atrás». Son una determinada revelación (morfogénesis) de la virtualidad total del vacío, de la «materia oscura». El hecho de que esta «revelación» sea transductora de la geometría del vacío, es lo que en nuestro Universo crearía, «montando», diversas resoluciones de «energía» (vista como ordenamiento).

El resto de cosas en el Universo van a ser modos «detenidos», retenidos, mantenidos, enrolados en círculos virtuosos de formación, de estas primeras «morfogénesis» (gracias a la dinámica contractiva-expansiva de la que tenemos que hablar para reconfigurar verdaderamente todo esto).

Esto es, el resto de «cosas» (las «usuales») son modos estabilizados —en esta primera versión— de la interacción fotón/antifotón.

Veamos qué es lo que hace la estrella de la pareja, el que llevó los pantalones hasta ahora, el que tanto nos ha obsesionado: el fotón.

A este fotón, y a su gran amiga, la olvidada pareja antifotónica, hay que comprenderlos de entrada como vórtices, como torbellinos en el «vacío», que, recordemos, es algo completamente lleno, es el primer «potencial» a «cuantizar», potencial que supone un equilibrio extremo, y que a todos en parte nos une en nuestras vías de polarización, que montamos sobre las vías de polarización universales. Todos partimos de singularidades que comunican entre diferentes órdenes de energía, «montados» sobre ellas, y singularidades que como dijimos también comunican entre sí, se encajan entre sí.

El fotón interacciona con lo que llamamos «electrón». El electrón ES esa interacción, y veréis por tanto cómo se va a deshacer el concepto de «atribuir una carga», ese mal uso del verbo 'ser', dirigido a la atribución a «partículas».

La pareja del fotón, el antifotón, se va a separar del anterior, y seguirá su camino (pese a que hayamos dicho que se puede pensar como yendo «hacia atrás en el tiempo», mantener esto como mera «prospección») hacia el «núcleo» del átomo.

¿Hemos dicho 'núcleo'?

Sí, el núcleo —digamos en esta primera versión— está compuesto de «nucleones» (¡olvidaos de los protones, pues nos olvidamos de «la carga»!), vale, pero ¿qué es esta redundancia?

Son interacciones gravitatorias, son gravitones «sin deshacer», es otra forma de «viajar» el vacío, donde predomina más la versión antifotónica (no por nada muchos de los gravitones descompuestos por la corteza electrónica irían a parar, en su forma antifotónica, en el núcleo, dando lo que vimos antes).

Así que no es necesario introducir aquí la llamada «fuerza de interacción fuerte» —otra fuerza artificial y acríticamente añadida en nuestra tradición.

Esos nucleones podrían ser digamos que intercambios directos de fotón-antifotón, digamos, y «sin polarizar»; esto es, y para empezar por algún lado: son gravitones sin separar en la pareja que vimos que los constituye; es en realidad dinámica contractiva, animada por la parte radiativa que consta de la separación que estamos viendo al alcanzar un electrón, pues acabábamos de ver a nuestro amigo, el fotón, separarse del antifotón (y por eso decimos que aquí dentro estará todo «sin separar»):

los nucleones son ese «movimiento», detenido ahí, son esa forma de desvirtualizar el inmenso mar virtual repleto que llamábamos vacío, pero también con los mismos pares, esos que llamamos: (anti)fotón.

¿Por qué entonces los «nucleones» se diferencian en protones y neutrones?

No es algo intrínseco; solo se debe a que tal antifotón, ese que habíamos dejado antes entrando, en dirección al núcleo, tras dejar que su compañero fotónico «interaccione con el electrón» (esto es, haga un electrón)…, ese antifotón, es lo que crea una especie de fuerza de retroceso, lo que crea ese tipo de «gravedad» que es la contraparte del electromagnetismo, y que, en realidad, vemos que en este nivel de análisis, es quien mantiene aquí las cosas «separadas» —en esta interacción, constituyente, gravitónica, con los átomos y moléculas ya diferenciados… y que hace a su vez el protón.

Así que vemos qué es lo que crea el «electromagnetismo»:
tras esa separación del antifotón, éste, al «golpear» el núcleo, crea tantos «protones» como «electrones» fueron creados por el fotón; esto es, es para algo que dicho par, el (anti)fotón, siempre es un par; esto es, la esencia, esto es, el «qué es», la «carga», nos viene dado o derivado de la naturaleza desdoblada en los gravitones.

Como vemos, así de fácil se unifican todas las «fuerzas». No hay fuerzas, no hay partículas, obviamente.

Solo existe vacío (que como dijimos está bien «lleno») y sus modos de vibración/ordenamiento «exitosos» (el concepto de entropía es como ver el mundo al revés, en realidad, obviando su origen, con un sesgo completamente privilegiante de «lo radiativo», no de lo creativo). Tales modos resultan de la dinámica más amplia y generalizada de la contracción y la expansión, que son relativas entre sí. La energía es ordenamiento-ahí. Nuestra actual concepción de energía/entropía es una mayúscula estupidez, ya dijimos. Si se sigue aprendiendo tal cosa es por «utilidad» en una civilización partida, rota, y por mantener un nivel casi cero de pensamiento, pues seguramente las aplicaciones de una buena y sencilla teoría son infinitamente superiores a lo que ahora tenemos como «tecnología».

Así que son los antifotones quienes crean los «protones». Los protones son esa interacción (no busquéis por defecto nunca de entrada las «bolitas redondas»), y dependen, como hemos dicho, de la creación que llevan a cabo a su vez los fotones en su separarse en la corteza de su pareja. El protón es virtualmente un nucleón, esto es, una interacción gravitónica, pero que al verse afectada por el «golpe» que viene de otra forma de interacción gravitónica (el desdoble que hemos visto), se diferencia del modo en que hemos aprendido, contabilizado, etc., en esta primera versión sin geometría ni matemáticas en general.

¿Y qué hay de la «gravedad en general»?

Si todo es un agujero negro, habrá un rango de gravitones que no sea separado/discernido en su doble naturaleza por la corteza electrónica, como hemos visto. Esto daría tanto la conexión de los nucleones dentro del núcleo, una interacción gravitónica particular encapsulada digamos que «en otra escala» (posibilitando también la comunicación entre escalas ya que se da esa diferenciación, ese encapsulado de singularidades), así como quizá también la «conexión» que existe entre todos los nucleones del universo, en su génesis.

En tanto que «curvatura» de espacio-tiempo, la gravedad se entiende fácilmente quizá si vemos a los gravitones como «viajando», «enteros»…, o más bien constituyendo los «hilos» del Universo, sin separarse en sus dos componentes, y ligando directamente entre sí estos sistemas gravitatorios que son los núcleos. Somos núcleos de núcleos de núcleos al infinito, ligados por lo mismo (el vacío revelado de entrada como gravitones), y bajo ello está la «luz», con sus diferenciaciones. Y decimos «bajo» porque, para Haramein, estamos por cierto dentro de un agujero negro. La luz es lo «bajo» de entre lo «bajo» :). Hay, pues, tantísima sabiduría físico-teorética en las tradiciones místicas y filosófico-místicas…, es sencillamente grandioso, pues ahora nos explicamos mejor las conexiones entre lo llamado «mundo espiritual» y parte del mundo científico —también muchos científicos a lo largo de la historia renegaron del pensamiento normalizado regado con la estupidez utilitarista ambiente.

Como véis aquí, la química, la mecánica, biología, son —para empezar en esta versión— pensables dentro de este esquema, pero debemos realizar un gran esfuerzo para pensar en los diversos tipos de aventuras que viven los gravitones, esto es, el vacío en sus modos, combinaciones, etc.…, pues todo está enganchado ahí, al vacío, con la estructura que quizá tenga. Si seguimos trabajando con esto podremos alumbrar entonces vías aclaradoras para pensar unificadamente por ejemplo «radiación» y «biología».

Podemos empezar a imaginar la explicación de la astrología
(que siempre se usó y se supo que «era cierta», por más que nos haya engañado nuestro omnipresente "sujeto moderno")

«Astrología» quiere decir, por ejemplo, que las alineaciones que forman los planetas están muy precisa y fuertemente correlacionadas con eventos "aquí", etc. (ver Richard Tarnas). Somos singularidad de singularidades, estamos en realidad «encajados».

Con este experimento tan alucinante de la separación sencilla del gravitón entre fotón/antifotón, sugerido por aquel físico, Bearden, y que hay que tomar tal cual, sin pensar en los nombres, como par de vibraciones asociadas, par de torbellinos básicos "en"/"del" "vacío" que está "lleno" (esto es, en perfecto equilibrio), y que siempre van juntos, sin buscar muchos más "tecnicismos"…, con este "experimento"…, digo, se puede empezar a ver plausible físicamente hasta la relación posible con la astrología, astrología que es una correlación constatada —aunque ahora muy denostada y a veces muy disonante, pero que ha sido utilizada por alguna gente, y seguramente es bastante útil en "economía" y "gobierno" (que es lo mismo)—, una correlación constatada, decíamos, durante miles de años, entre la psique humana (ese nuestro especial "ser consciente") y las demás enormes singularidades "fuertes" cercanas, las del sol y los planetas, en sus alineamientos respecto a la formación de nuestras singularidades como "agujeros negros" al salir de la madre en el "nacimiento".

Probemos a continuar así el experimento:

pensemos el mundo al inicio, cuando se nace, al principio digamos que "está oscuro".

Vale que, ampliando un poco, podríamos decir: para el sentido del "tacto", esto es, ampliando para "el cuerpo" en general, no está "oscuro" (estará por ejemplo "blando"), pero generalicemos llamándolo "oscuro":

hablar así, de "oscuro", hace que esto sea un poco tramposo, ya que tendemos quizá a derivar el pensamiento sobre esta nuestra relación que nos conforma, con los gravitones, solo dentro de los fenómenos de la luz visible (en realidad siempre estamos "separando" el "yin" antifotónico del "yang" fotónico, pero nos vale para empezar).

Entonces nunca hay "luz" antes de aparecer los cuerpos, porque éstos irradian, o éstos son blandos y se endurecen, etc. (hablando muy en general, como se ve, para empezar a usar este experimento mental, mucho más real que el que tenemos por defecto, el de las cargas negativas de los electrones, ya hechas, completas, ya individuadas, dando vueltas por ahí).

Los cuerpos son los que crean esa separación, siempre, en los gravitones (creando fotones que recordemos no solo están en el espectro visible (esto es motivo de muchas confusiones, pensadlo detenidamente)).

El sol, la luz, tal como lo entendemos mediante el «sentido común», no existen; son una relación particular, que ha aprendido a realizar por ejemplo la vida sobre la tierra durante millones de años; una relación concreta, específica, dentro de esa separación del "gravitón".

Así que la relación es antes, claro está.

Todo es relación y "todo está unido" (todo se diferencia desde su unión anterior, teniéndola en cuenta, tomando de ahí su ser), cuando lo vemos. ¿Por qué? Porque somos agentes en tal separación o discernimiento.

Estaríamos directamente conectados con el vacío en forma de gravitones, y somos siempre un surgir desde ahí.

Desde el primer momento estamos separando fotones de su pareja antifotónica, y eso es lo que "nos da calor", pues estamos hechos para relacionarnos con el sol, pues como cualquier animal ¡o cualquier materia!: somos, metafóricamente hablando, sus «hijos». La materia en general, que obviamente incluye a los aparatos de medida, también «hace» lo mismo, es una tal separación.

Así, separando fotones lo que hacemos es radiar. Pero es una creación. Radiamos gracias a que somos agentes de una separación. Tras mucho tiempo luego aprendemos a decir, con nuestro «sujeto moderno»: «mira, es el sol quien radia». Pero eso es mentira; si miramos la génesis de las cosas, es decir, la realidad, todo eso es mentira:

SOMOS una relación con el sol, y todo eso que tan de «sentido común» nos parece (que «vienen fotones» a chocar con nosotros), son «abstracciones».
Todo es separador, y el vacío tiene su papel (ahí es donde toca conectar con la geometría del vacío, etc.).

Así que toda la luz es en realidad «radiación», creativa, de la materia, sí, pero por ser en realidad tal acto separador.

Y entonces es la intención/consciencia, la mirada, será esa increíble "abstracción" especial, que está en nosotros los animales, en el poder radiar/separar desde muy dentro —diríamos quizá— de la singularidad…, es eso lo que podríamos empezar a pensar entonces junto al problema de lo astrológico, a ver qué pasa, pues esto nos une a lo que quizá es el poder de las estrellas: dirigir la radiación desde muy dentro.

Podemos pensar por qué la «consciencia» o «conciencia» podría ser algo bastante especial a la hora de pensar que lo animal puede estar influido de forma tan «abstracta» como realmente ocurre en esas conformaciones geométricas entre las grandes singularidades que nos acompañan en este torbellino que viaja por el universo dando vueltas alrededor de la singularidad matriz, el sol; la mirada puede llegar a ser una cosa especial dentro de esta generalizada «intención radiativa» que vemos a nuestro alrededor, en su movimiento de separar fotones de antifotones.

Entendemos falsamente que la radiación viene del sol; y no.
Estaríamos más unidos a él de lo que pensamos, estaríamos en el mismo movimiento de expansión contracción a unos niveles que ni imaginamos. En realidad estaríamos EN el sol.

Radiamos nosotros porque separamos nosotros, el sol es lo que permite nuestra individuación como vida sobre la tierra al haber aprendido a separar de acuerdo a sus movimientos y su ser, su gran singularidad y el resto; todo es en realidad un concierto.
El poder pensar así es duro pero es más sencillo y unificador, nuestra visión del sentido común viene de las «abtracciones sociales» —y veo que esto puede ser clave para destruir el núcleo del sujeto moderno y unirlo con todo «lo espiritual».

Separamos el par fotón/antifotón, uno nos da la radiación, «creando» la estructura en la «corteza electrónica», y el otro nos da el contraefecto, el golpe, a la vez gravitatorio y de «carga positiva». Una expansión-contracción que está ritmada por el sol, ya que estamos en él, y por las demás singularidades (estamos en ellas también), en lo que desde siempre se vio más bien algo así como «música de los astros».

Es por eso que la astrología «existe» desde siempre y que desde siempre fue «cierta», como siempre lo han sabido —usándola— todos los «sabios» en la humanidad hasta hoy (aunque hoy quizá solo sean algunos banqueros y compañía quienes siguen haciéndolo). Aún queda por comprender todo, pero algo así estaría seguramente en la «base».

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Como vemos, nos queda mucho por hablar sobre la unificación, mucho por explicar(nos) y por entender, más cosas, sobre cómo en teoría quedan unidos todos los ANTIGUOS tipos de «física», estúpidamente acumulados y separados por el Espíritu científico centrado en la parte «expansivo/radiativa» del Universo:
«cuántica», «electromagnetismo», «gravedad»… Pero ya solo con esto yo al menos siento que hemos «progresado» muchísimo.

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Sección de enlaces y «encajes» a mirar «por entretenimiento»…, pues ¿cuál es el papel de dibujar matemáticamente la «unificación» de todos los «hechos» encontrados —hechos que dependen de una interpretación/concepción «fuerzas-partículas»?
Su papel es quizá poder «facilitar» el saltar a cambios radicales en las concepciones (como la necesaria eliminación lo de las «fuerzas» y nuestra concepción de la «energía»).
Podéis ver los bonitos dibujos en forma de copo de nieve (parecido a lo que Haramein creemos que descubrió, bien simple), y demás, que les salen a surferos de la física clásica, en el pdf enlazado en este enlace:
- An Exceptionally Simple Theory of Everything

Enviado el 26 de Enero. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Menos mal que empiezan a poner órden.


Buen trabajo.


Este salon (comedor) cada dÍa es más interesante,
secillamente genial, magnífico texto, aunque demasiado breve. Me gustaría conocer la bibliografía del autor para poder leer más de él.


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