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Enero 01, 2011

AHORCADO Y DESCOLGADO* - Octavio Zaya

La política y “Lo político” en la edición 29 de la Bienal de São Paulo 25 de Sep.-10 de Diciembre.
Este texto fue publicado previamente en su versión original en inglés por Agenda/e-flux

nuno_ramo.jpg ¿Cómo continúas y qué haces después de “El vacío”, la así apodada edición 28 de la Bienal de São Paulo (2008)? Su Director Artístico, Ivo Mesquita, comisario internacionalmente conocido y de mucha experiencia, dejó completamente vacío el enorme segundo piso del edificio que diseñó Oscar Niemeyer para referirse a las intrincadas políticas burocráticas del evento y de las bienales en general. Su presupuesto también había sido reducido, de los 12 millones de dólares de la bienal previa (la 27) a tan sólo 3.5 millones, y dejó una deuda de cerca de 2 millones. Seleccionó sólo unos 40 artistas para transmitir una declaración curatorial radical, mientras intentaba situar a la Bienal 28 “en contacto vivo” con el arte del mundo.

Por el contrario, la edición 29 de este año, que decía estar anclada en la noción de que “es imposible separar el arte de la política”, no solo se ha beneficiado del compromiso y la determinación del nuevo presidente de la Fundación (elegido el año pasado) --el muy respetado asesor ejecutivo Heitor Martins, que encabezó el espectacular giro producido en las finanzas de la Bienal--, así como de un nuevo Consejo de la Bienal, vinculado directamente con el arte. Esta edición tenía también a su disposición un saludable y generoso presupuesto de 17.5 millones de dólares, y encima 159 artistas.

En julio del 2009, Moacir dos Anjos fue designado Comisario Jefe de la edición 29 de la Bienal de Sao Paulo. Director del Museo de Arte Moderno de Recife (Brasil) entre 2001 y 2006, co-comisario de la participación de Brasil como país invitado en Arco’08 en Madrid, y especialista en Nelson Leirner, Cildo Meireles, y Rosângela Rennó, dos Anjos reveló inmediatamente su intención de “reafirmar la importancia de la Bienal de Sao Paulo” después de su seria crisis institucional, y de reivindicar lo que el denominara el “experimentalismo” de las bienales como principio fundamental de su plataforma, y concibió un proyecto ambicioso, inspirado en la importante obra del poeta brasileño Jorge de Lima, Invenção de Orfeu (1952), de la cual dos Anjos tomó el título de la edición 29: "Há sempre um copo de mar para um homem navegar” (Siempre hay un vaso de mar para un hombre navegar).

Hacia mediados de noviembre de 2009, al mismo tiempo que dos Anjos revelaba la composición del equipo internacional de comisarios que le iban a ayudar a desarrollar su proyecto, se anunció que estaba a punto de compartir la dirección de la Bienal con Agnaldo Farias, más conocido por su trabajo e implicación en las dos peores bienales de la historia de Sao Paulo, las que dirigieran Nelson Aguilar (1996) y Alfons Hug (2002). Cuando la Bienal se abrió al público el 25 de Septiembre, la prensa brasileña que cubría la Bienal focalizó su atención en Farias, obviando a menudo a dos Anjos, quien prácticamente había desaparecido del ojo público. Farias se había convertido el Comisario Jefe de facto de la edición 29 de la Bienal.

No puedo decir qué pasó entre esas dos fechas. Lo más probable es que se quede en un asunto de especulación y disputa entre los secretos que siempre rodean a los eventos de este tipo. La historia es muy reveladora, sin embargo, no solo para entender las dinámicas que puedieron haber condenado esta prometedora edición sino también de la miopía de aquellos que estaban en la posición de prevenirlas. Porque esta bienal no sólo tenía un equipo espectacular de comisarios —Rina Carvajal, Sarat Maharaj, Chus Martínez, Yuko Hasegawa, and Fernando Alvim (que aun asi acabaron peleándose entre ellos debido a la carencia de una dirección adecuada) — sino que también tenía el apoyo y entusiasmo de toda una comunidad artística, un público dispuesto a pasar las páginas del olvido y la irrelevancia, los medios para llegar allí y una multitud de artistas con obras impresionantes para hacerlo realidad.

El resultado, por el contrario, era más que aburrido, por decir poco. Olviden la dimensión utópica que dos Anjos visionara en los versos de Jorge de Lima, en cuya Invención de Orfeo canta al “poder de navegar incluso sin barcos, / incluso sin olas y arena”. Olviden la experimentación y olviden los riesgos. Pero por favor no se equivoquen: cuando Rina Carvajal anunció en noviembre del 2009 que la Bienal iba a asumir las relaciones entre arte y política, estoy seguro de que no podría haber previsto la dispersión y deslocalización de los artistas y sus obras – obras que, en su contexto, podrían haber ofrecido una oportunidad convincente, tal vez revisionista, para entender las complejas ideas e influencias que han precedido lo que hoy pasa como “arte político”. Y casi estoy convencido de que las contribuciones de Chus Martínez, por el contrario, habrían apuntado claramente en la dirección de esas rutas y aperturas que artistas con tanto talento como Jonathas de Andrade, Tobias Putrih, Mário Garcia Torres, Tamar Guimarães or Antonio Vega Macotela tan sólo pudieron llegar a insinuar, a modo individual, en esta confusión generalizada.

En verdad, había suficiente como para tener “una Bienal extraordinaria”, como la que Carvajal había soñado, pero no lo suficiente para darle sentido, un propósito, una dirección, o una idea clara de cómo relacionar artistas, obras, tiempos y lugares. Por tener, la Bienal 29 de SP realmente lo tenía todo: desde maravillosos terreiros/lugares de reunión con variedad de funciones hasta esculturas monumentalmente horteras muy del estilo de una feria de arte; desde manifiestos políticos a documentales sociales; desde trivialidades oportunistas hasta acertijos filosóficos; desde la porno miseria hasta el graffiti; desde el entretenimiento antropológico hasta la psico-poesía: desde los espectáculos de luces hasta la pedagogía poética, etc... Todo nivelado como en una feria de arte, sin propósito ni sentido, enmarcado vagamente entre la revelación de Flávio de Carvalho (Todas las ideas aquí expuestas, todas las conclusiones a las que se ha llegado, son intentos de alcanzar una supuesta verdad… un fenómeno ilusorio imperceptible a simple vista) y el aprieto de Anri Sala via The Clash (¿Me quedo o me voy?).

Hubo también “escándalos políticos”, algunos mas entretenidos que otros. El que provocó la obra de Roberto Jacobi, una suerte de oficina electoral dirigida por una Brigada Argentina a favor de Dilma Rousseff, la candidata del Partido Obrero a la presidencia Brasileña, amenazó con ser explotado hasta el final de la Bienal. De acuerdo con la Fundación de la Bienal, un informe de la Fiscalía Electoral General consideró que la obra era una “ofensa electoral”, que infringía la ley que prohíbe “la transmisión de propaganda de cualquier naturaleza” en lugares gobernados por autoridades públicas. Agnaldo Farias declaró a la prensa: “No podemos impugnar al tribunal porque corremos incluso el riesgo de ir a la cárcel. Si hubiéramos sabido de antemano que la obra trataba de Dilma, hubiéramos advertido al artista, porque habríamos sabido que habría problemas”. En consecuencia, la obra fue cubierta, literalmente censurada dentro de la exposición (El argumento de que el comisario no conocía la naturaleza de la obra no hay por donde justificarlo porque la misma obra estaba perfectamente reproducida en el catálogo de la Bienal y en su website, que supuestamente el comisario debería comocer).

El aparente hecho paradójico de que esta situación se produjera en el contexto de una exposición que insistía en las relaciones entre arte y política en todos sus comunicados de prensa, y a través de buena parte de las obras expuestas, corroboraba lo que Jacoby quería conseguir en primer lugar: “forzar al establishment artístico a involucrarse en una discusión acerca del hecho verificable de que hoy en día, en un espacio geopolítico como Latinoamérica, hay más experimentación, más creatividad y –en última instancia- más esperanza en el espacio de la política – desde las instituciones a los movimientos sociales- que en el sistema artístico contemporáneo”.

Independientemente de lo que pudiera pensarse sobre la obra de Jacobi, resultaba impresentable que un comisario decidiera censurar una obra protegiéndose detrás de la supuesta decisión de un tribunal que expresaba la posibilidad de que a la obra de Jacoby podría exigírsele acatar una ley electoral. Lo menos que un artista puede esperar de un comisario de arte es la absoluta e inequívoca defensa del espacio artístico como un “territorio de libertad plena”, como lo calificara el editor Marcos Augusto Gonçalves. Pero, en lugar de evaluar y responder por la obra políticamente confrontadora de Jacoby con criterio artístico y estético, Farias permitió que fuese juzgada por una ley electoral a la que suscribió su autoridad y su exposición, confundiendo así la política y “lo político”; esto es, olvidando peligrosamente cualquier distinción entre lo que aborda la obra de Jacoby ( la política) y ese otro territorio de encuentro entre la política y la policía (lo político), donde los derechos y las libertades se enfrentan al ordendel control establecido.

En resumen, bajo la conservadora y reaccionaria dirección de Farias, la edición 29 de la Bienal de SP, dispersa y a la deriva, fue una oportunidad perdida a la que le faltaba mucho sentido o muchas agallas. Como si jugara al juego de atreverse a tirarse con una soga al cuello desde una distancia lo suficientemente alta como para que la caída lo ahorcara, el fracaso de Farias estaba cantado. Y así, la complejidad y la poesía que propuso dos Anjos se convirtió, por ponerlo de un modo simple, en un asunto de la policía. Estoy casi seguro de que esto era precisamente lo que los tres buitres vivos de la escultura gigante y brutalista de Nuno Ramos estaban anticipando.


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*Traducción de David García Casado

Enviado el 01 de Enero. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Espléndido Octavio!!
Qué pena que siempre pase lo mismo, siempre hay un cobarde, un arribista, un burgués, ese miedo a perder el privilegio...realmente ese señor se quedo más que retratado. Pero no retrata también el contexto del Arte en Mayúsculas?? Hay muy pocos curadores auténticos e inspirados de verdad!! Pobre dos Anjos!! Desde luego lo auténtico salió perdiendo...habrá posibilidad de revancha? Ojalá, la Esperanza es lo último que se pierde!!
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