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Marzo 07, 2011

Cine a contracorriente. Un recorrido por el otro cine latinoamericano - Enrique Aguilar

Originalmente en Blogs & Docs

traum.jpg Imágenes que rehacen la Historia

Paso a paso. Primero el territorio español y ahora Latinoamérica. El proyecto de rescate del cine experimental ha traspasado las fronteras españolas y ha llegado finalmente al continente americano. En 2009 el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) se aliaba con la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior de España (SEACEX). De esa colaboración nació el programa de cine experimental que rescataba 50 años de ese (otro) cine hecho en el Estado Español. El programa Del éxtasis al arrebato supuso un antes y un después en la difusión de la imagen experimental más allá de los circuitos ya conocidos por la mayoría de cinéfilos, recorrió diversos centros culturales de todo el mundo y, en formato digital, Cameo se sumó a la propuesta con la edición del DVD-catálogo Del éxtasis al arrebato. Un recorrido por el cine experimental español.

Ahora, el CCCB y la SEACEX dan un nuevo paso en esta recuperación de la memoria cinematográfica. Y lo hacen con otro programa itinerante de proyecciones que nuevamente cuenta con la intervención de Cameo. El DVD Cine a contracorriente. Un recorrido por el otro cine latinoamericano es una selección de la ingente programación con que cuenta el ciclo. Escuchando al comisario del proyecto, Antoni Pinent, durante las jornadas celebradas en el CCCB el pasado mes de octubre, el ciclo nos ofrece una programación que ha llevado más de un año de trabajo y que, a su vez, ha dado paso a un diálogo intercontinental vehiculado a través del cine experimental. Recuperación de la memoria cinematográfica, sí, pero no sólo desde el punto de vista institucional, ese que se parapeta tras el discurso oficial de la cultura. Aquí se pone en juego algo más.

Cine a contracorriente supone un reto tremendo, casi inabarcable, prometeico si se me permite. El objetivo no es tan sólo el de conservar el cine experimental latinoamericano sino el de dar imagen, nunca mejor dicho, a las realidades de un continente prácticamente olvidado tras el cine hegemónico. Más que recuperar la memoria para embalsamarla luego, se nos plantea un desafío hermenéutico ante la historia del cine latinoamericano y mundial. De lo que se trata es de regenerar esa memoria restaurando los agujeros en la imaginería experimental iberoamericana, activarla en todo caso para que genere nuevas imágenes, nuevos contenidos a través del diálogo. En este sentido, el DVD no hace más que evidenciar esta finalidad recogiendo 19 films que recorren 80 años de producción cinematográfica, de 1933 a 2008. Y lo hace, no nos engañemos, con la plena conciencia de que no puede abarcarlo todo. Por esta razón es interesante el proyecto, la idea de fondo, el ciclo itinerante que resulta y, por supuesto, el DVD que lo corona.

Haciendo de la necesidad virtud, el criterio de selección de las piezas reúne una variedad de formatos que van del vídeo al celuloide, pasando por el formato amateur, en súper 8, y el profesional, en 16mm y 35mm. Programación que deliberadamente pasa de puntillas por las cinematografías que, en su momento, contaron con producción propia y, además, consolidada en el mercado nacional. El cine experimental de Argentina, Brasil y México está presente, desde luego, pero en su justa medida para darle espacio a obras de otras latitudes. Bolivia, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela han conseguido con este criterio de selección un espacio importante para situar en el circuito internacional sus propias imágenes. Baste recordar que no estamos hablando de cine convencional para que esa pequeña ventana de visibilidad adquiera de pronto un valor incalculable.

La organización de los films es cronológica y eso nos ofrece una pequeña muestra de la evolución de las temáticas y géneros. Desde sus primeros años de independencia, las repúblicas latinoamericanas han sido siempre terreno fértil para la adaptación de las vanguardias del viejo continente. Lo que el romanticismo fue para la literatura en el siglo XIX lo fue el surrealismo para el cine en la primera mitad del siglo XX. Y eso queda reflejado en las dos primeras piezas, Traum (Horacio Coppola y Walter Auerbach, 1933) y Esta pared no es medianera (Fernando de Szyszlo, 1952). Son producciones que vienen de Argentina y Perú, respectivamente, pero resiguen la estela del cine surrealista de los años 20 con los sueños y la pulsión libidinal de sus personajes impregnando cada fotograma.

Y tras la vanguardia se viene la revolución social. Así lo predicen, lo reclaman y la incitan dos de los mejores filmes incluidos en el DVD, Now! (Santiago Álvarez, 1965) y Revolución (Jorge Sanjinés, 1963). Dudo mucho que encontremos en formato digital un diálogo tan directo entre la reivindicación de los derechos civiles de la comunidad negra, en el trabajo del cubano Santiago Álvarez, y la denuncia estremecedora y revulsiva de la pobreza que realiza el boliviano Jorge Sanjinés en el segundo film. Remarcable acierto de la programación, hay que decirlo, al incluir estos trabajos en la selección del ciclo de proyecciones y en este DVD.

Pero los lazos entre cinematografías se extienden más allá de las décadas y la forma. Como sucede en el juego sensorial que nos plantean dos trabajos separados exactamente por 30 años y que vienen de Argentina y de Colombia. Ofrenda (Claudio Caldini, 1978) y Ojo de pez (Gabriel Enrique Vargas, 2008) nos invitan a una sinestesia constante, a un trasvase de la experiencia de nuestros sentidos que, en el caso del primero, convierte la imagen en música gracias a una cascada de margaritas y el sonido de un arpa. Inducción acelerada que nada tenía que ver con la forma, con la cadencia sosegada del zumbido de una abeja, que hipnotiza al espectador en el trabajo de Gabriel Enrique Vargas.

Vanguardia, militancia y lirismo. Tres registros que se expanden con la apropiación de material que hacen Gallery Dogs (Diego Lama, 2005, Perú), Documental (Alexander Apóstol, 2005, Venezuela) y Opus (José Ángel Toirac, 2005, Cuba). O con la propuesta de animación de Juquilita (Elena Pardo, 2004, México), lo implacable del documental autorreflexivo en Ihla das Flores (Jorge Furtado, 1989, Brasil) y Agarrando pueblo (Los vampiros de la miseria) (Luis Ospina y Carlos Mayolo, 1978, Colombia). Y sí, capítulo aparte para una joya que tiempo después tomaría cuerpo en el formato largometraje, la soberbia reinterpretación de lo cotidiano que Paz Encina propone en su corto Hamaca paraguaya (2000, Paraguay). Nos situamos ante todo un espectro de cine experimental latinoamericano que ha encontrado aquí una excelente plataforma de visibilidad al alcance de nuestras pantallas y que no podemos dejar pasar desapercibido.

Cine a contracorriente recorre todo este arco voltaico proponiéndonos, en definitiva, rellenar las lagunas cinematográficas que padece la tumultuosa historia iberoamericana. Con una cuidada edición, que incluye un libreto con textos sobre los filmes a cargo de los comisarios asesores, Angélica Cuevas, Rubén Guzmán y Marta Lucía Vélez, el DVD supone la tarea nada simple de historiar a través de imágenes poniendo en relación el trabajo de autores antes aislados. Ante la rigidez de la historia oficial, se ha de reivindicar entonces semejante propuesta por volver la mirada y recuperar un pasado (y un presente) que creíamos no sólo perdido sino, incluso, inexistente. Re-escribir la Historia, rehacerla, no es nada fácil. Cine a contracorriente supone un nuevo y destacable paso en este esfuerzo.

Enviado el 07 de Marzo. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Tengo mis dudas sobre lo del 'paso a paso', pues más bien parece que la empresa funciona a cañonazos, recuperando 80 años de todo un continente en un DVD, como si eso fuera posible. Por otro lado, creo que deberíamos preguntarnos quién y desde dónde escribe esas historias y por qué y para quién son oficiales o inexistentes. Desde luego, si considerábamos perdidas las películas de Álvarez, Ospina o Sanjinés, mal vamos. Otra cosa es la visibilidad comercial e institucional (no sólo para los cineastas recopilados, claro está) que estas operaciones consigan. Quizá deberíamos empezar por ahí y, entonces sí, paso a paso, trabajar sobre las historias de esos territorios tan diversos y complejos.


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