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Mayo 07, 2011

Pasar revista a las revistas - Andrés Castaño

Originalmente en Abc cultural

vitri1.jpg Nos encontramos en una era de exaltación de la web 2.0, de los smart phones, de las aplicaciones inteligentes y los libros electrónicos. Vivimos y nos alimentamos del consumo inmediato y perecedero de la información a un ritmo frenético, casi insostenible, y donde existen una multiplicidad de prescriptores. ¿Dónde queda la reflexión para el arte contemporáneo? ¿En la web? ¿En los entornos underground? ¿En los escenarios privados o en los públicos? El formato de papel tiende a ceder espacio, el periódico digital se sitúa frente a frente al diario de papel. Y la revista digital, o webzine, frente a la tradicional. Este es también el caso de las publicaciones especializadas en arte. Según la Asociación de Revistas Culturales de España, existen tan solo catorce publicaciones sobre arte, entre las cuales pocas se dedican a lo contemporáneo, las vanguardias o el arte en una reflexión crítica.

El programa manda

Una tendencia que han iniciado varios museos desde 2010 ha consistido en publicar su propia revista con contenidos críticos sobre el arte, relacionados con su programación. Estas les sirven como escenario para poner sobre la mesa las cuestiones que más les preocupan y ejercer una reflexión sobre la creación. En muchos casos, sustituyen a la edición de catálogos; en otros, a la tradicional agenda, como en el MACBA, o boletín informativo de actividades. Algunas, como la publicación del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), del Museo Reina Sofía (MNCARS) y del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), son gratuitas en soporte digital, mediante descarga del pdf en sus webs. Coexiste así el papel con la versión electrónica en muchos casos.

Nos responden a una serie de cuestiones María Luisa Blanco, directora de Carta, la revista de pensamiento y debate del Museo Reina Sofía; Chus Martínez, responsable de Índex, publicación de investigación artística, pensamiento y educación del MACBA, estrenada en el otoño de 2010, con un amplio equipo editorial a sus espaldas; Juan Antonio Álvarez Reyes, director del CAAC y de la publicación De 11 a 21, lanzada el pasado mes de noviembre; y el colectivo formado por Agustín Pérez Rubio, María Inés Rodríguez y Octavio Zaya, directores de Radar, Revista de Arte y Pensamiento del MUSAC.

Las influencias de estas publicaciones han sido varias, desde instituciones como el Palais de Tokyo de París (como le ocurre a la del CAAC), hasta la tradición intelectual de las revistas de pensamiento o publicaciones como Avalanche o Studio International (MNCARS), pasando por The Fox (MACBA).

Más y mejor

Casi todas las revistas consultadas coinciden en que su objetivo es dar a conocer el centro promotor, desde la programación hasta la ordenación de la colección, y aportar información complementaria. «El Museo es una institución pública interesada en la difusión de la cultura, no en el negocio que esta pueda generar. Si además lo hay, estupendo, pero no es la prioridad. Carta pretende ser un instrumento de debate para la comprensión y difusión del arte contemporáneo. Lo que se quiere primar es la novedad del enfoque y la vigencia del debate de ideas», admite Blanco. Según Álvarez Reyes, «en ningún momento la revista del CAAC quiere hacer competencia alguna a las revistas privadas existentes». Algo que queda claro, como señala Chus Martínez, es que «la escritura sobre y desde el arte es muy importante». O como indican Pérez Rubio, Rodríguez y Zaya, «la crítica de arte es un campo fundamental en la creación contemporánea; es necesaria la palabra y el discurso que la genera para poder avanzar en las construcciones culturales». Chus Martínez reconoce que «la idea es que la lectura proporcione una dimensión distinta a la visita al museo, y también una curiosidad que debe generar aún más interés por otros productos editoriales similares». Los responsables consultados coinciden en que las publicaciones on-line sobre arte «amplían las posibilidades de lectura, y eso siempre es positivo» (Blanco), pero matizan que la importancia no está en el formato, sino en el contenido. «El texto es una herramienta, un agente activo y un espacio imprescindible», apunta Chus Martínez. «Además, el debate en las revistas on line, así como en las redes sociales, es fundamental y necesario, ya que es dinámico, abierto y goza de la inmediatez y rapidez que implica internet», comentan los responsables del MUSAC.

Marcada línea editorial

Por otra parte, la línea editorial de las revistas está marcada por las instituciones que las promueven, pero el objetivo es el mismo: «Ampliar su mirada sobre el arte contemporáneo». «RADAR se concibe como entidad propia e independiente, una más entre los departamentos del museo y las acciones que este propone; como una nueva herramienta teórica y de reflexión sobre temas y cuestiones pasadas, presentes o futuras que nos interesan, nos preocupan o nos llaman la atención, y como puerta abierta al diálogo y a la creación», según Pérez Rubio.

En este punto surge también la cuestión de la fiabilidad y la seriedad de este tipo de textos. «Una institución "de peso" no puede sino interesarse por investigar y analizar la producción de arte contemporáneo. Esa es una de sus misiones. Lo contrario es lo anómalo», señala Martínez. «El análisis del arte necesita investigación, rigor y ética. Espero que nosotros podamos aportar algo en esa línea», apunta Álvarez Reyes. Por su parte, el colectivo del MUSAC piensa que «el análisis del arte, su crítica, debe ser independiente. RADAR no pretende reemplazar los espacios que existen para el debate, ni hacer su propia crítica: es un espacio de pensamiento».

Existe un punto en común de los cuatro museos consultados, y es considerar que su misión, desde sus salas y las páginas de sus revistas, es dar voz y apoyo a creadores y colectivos antes no representados en las instituciones. Según Martínez, «los museos que se precian escuchan esas voces, aunque tampoco sería idóneo que el museo se apropiase del discurso underground, porque todo estaría en un mismo nivel y funcionaría con una misma lógica. Cuantos más mundos, mejor». Desde el MUSAC se piensa que «un museo del siglo XXI debe estar abierto a todas las expectativas, permitiendo la creación de espacios flexibles que den visibilidad a otros colectivos que son importantes en el campo del arte y de la sociedad». El futuro, pues, aún está por escribir.

Enviado el 07 de Mayo. << Volver a la página principal << | delicious

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