« Pasar revista a las revistas - Andrés Castaño | >> Portada << | Neuroética práctica - Cristian Palazzi »

Mayo 08, 2011

Una imagen: ¡Mi imperio por -el ocultamiento de- una imagen! – María Virginia Jaua

operacion_geronimo.jpg Tendréis que ser benévolos pues se trata una vez más de lo que no hay. De lo que se nos escatima, precisamente de aquello que todo el mundo reclama –automáticamente y sin detenerse mucho a reflexionar por y para qué- y que esta vez por distintas razones –que haremos todo lo posible por traer y hacer visibles en este pequeño texto– no puede haber: la imagen del supliciado.

Esa imagen mórbida del cadáver del llamado “peor” enemigo de Occidente, del terrorista que marcó para siempre la historia del mundo en tiempo real, con la apocalíptica imagen de la caída de las torres gemelas: Osama Bin Laden. La que se reclama es precisamente el anverso de aquella –la respuesta, la "resolución del acontencimiento"– la imagen que represente el resultado de una operación llevada a cabo y dirigida secretamente en directo: la de su captura y ejecución.

Esa imagen es la que se reclama desde los más recónditos rincones de nuestras mentes ávidas, sin que importe demasiado el grado de –perdón por el pleonasmo– degradación (ya nos han acostumbrado a ello y como el dependiente necesitamos la dosis) y que además, se exige en primera instancia como prueba fehaciente de un asesinato presentado al mundo paradójicamente como show encubierto: “Hoy Osama Bin Laden ha muerto” se anunció, con las mismas palabras ambiguas con las que el protagonista de El extranjero anuncia el fallecimiento de su madre. Y con ese tiempo verbal, un tanto suspendido, se activa la primera reacción del apóstol incrédulo: ver para creer.

Sobre todo porque hubo un grupo de personas que sí vio "esa imagen" en tiempo real, en vivo y directo; y es precisamente a ellos, sentados frente a lo que suponemos una pantalla a quienes sí podemos ver reaccionar frente a los hechos, sentados como en una suerte de "última cena": con el rostro serio, con una enorme tensión, algún brillo en los ojos de satisfacción contenida, e incluso con el gesto dibujado en el rostro del que “se resiste a ver” el horror con los ojos bien abiertos y un placer encubierto. Es precisamente esta imagen creada por reflejo, la que nos presentan como prueba de lo que nos quieren convencer, esta vez por un camino contrario al de la aletheia (según el uso de Heidegger), es decir, por la vía de la ocultación, que curiosamente es el mismo del velo.

Hay también en esta imagen “de los que sí ven lo que no quieren que nosotros veamos” un voyeur juego de espejos. Nosotros desde nuestra pantalla miramos a quienes miran a su vez otra pantalla: la pulsión de la mirada de aquél horror puesta en cascada, mientras el objeto se escapa, como doble fantasma: la de una imagen fantasmática que además no está, y que por lo tanto no existe. Aunque quizás por esa lógica, a la que las imágenes del arte nos ha acostumbrado, su existir en la negación se confirma.

Resulta esta vez una lógica mucho más perversa, por medio de la cual aquello que se conoce como episteme escópica, es decir, la estructura abstracta que determina el campo de lo cognoscible en el territorio visible, invierte su estructura, para devenir su versión negativa: aquella estructura abstracta que determina el campo de lo cognoscible en el territorio de lo “invisible”, aquello que no vamos, que no podemos, para decirlo claramente y sin ambajes, aquello que se nos prohibe ver.

Se pide a gritos una imagen que “de fe”. Los medios se encargan de manifestar y difundir la demanda: quizás ellos son los primeros interesados pues todos sabemos lo que puede valer para ellos una imagen, y sobre todo esa imagen. “Una imagen vale más que mil palabras” y ellos lo saben mejor que nadie, es el oro con el que se consolidan sus transacciones, la energía vital de ese complejo sistema de la información y su producción simbólica.

Pero, regresemos a la idea central, de que no hay tal imagen. El presidente de los Estados Unidos, quizás en un acto casi tan contundente como la autorización de la operación misma, “prohibe las imágenes”. Da una razón que en primera instancia parece razonablemente consciente: lo hace con el fin de evitar la furia y la indignación de los musulmanes, para proteger a su pueblo y al de las naciones aliadas de las represalias. Sin embargo, una vez más todo hace pensar lo contrario, parecería que Obama la reserva para evitar que el terrorista supliciado encarne a un nuevo mártir, a un nuevo hijo del hombre.

Recordemos también el origen de las imágenes en su relación con los ritos mortuorios, a los que solo las clases patricias de Roma tenían acceso y privilegio. El presidente de los Estados Unidos –y su equipo de asesores– parecen estar muy consciente del poder de las imágenes y aunque la cultura musulmana no tiene una relación con la producción icónica como la tenemos en occidente no va a correr el riesgo de dar la imagen como sí da la muerte sobre la que otra secta de alucinados entregados al profeta se sostenga y haga más fuerte. Algunos se lo agradecemos: nuestros ojos no pueden soportar ya más horror.

Mientras que, simples espectadores de una complejísima trama política en la que se urden sofisticados juegos (que pronto estarán disponibles en versiones 3-D para consola) en los que se produce “la Historia”, nosotros apenas logramos asomarnos a los umbrales de lo visible, puesto que sólo se trata de un ejercicio de lectura, como podría ser la de un poema –hecho imagen cinematográfica– del cual en este momento quisiera invocar la fuerza metafórica -como una plegaria- no sólo ante la amenaza de los dogmas de fe, sino ante lo que en términos de la verdad podría ser la muerte que subyace en esa imagen "casi" religiosa que se nos presenta:

Que se cumpla lo previsto. Que ellos den crédito y se rían de sus pasiones. Lo que ellos llaman pasiones realmente no es una energía anímica, sino un roce entre el alma y el mundo exterior. Lo principal es que crean en sí. Y estén desamparados, como niños, porque la debilidad es grande, y la fuerza fútil. Cuando el hombre nace, su cuerpo es débil y ligero, cuando muere es fornido y duro. Cuando un árbol crece es tierno y mimbreño, pero cuando su tronco está seco y rígido, se está muriendo. La dureza y la fuerza son satélites de la muerte. La flexibilidad y la debilidad expresan la lozanía de la existencia. Por eso, lo que se ha endurecido no vence.


Enviado el 08 de Mayo. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Es verdad. Ellos nos dejan ver cómo ven lo que no nos dejan ver: es toda una síntesis de la relación desigual que nos une con las esferas de poder.

Has dado en el blanco, Virginia. Salve.


Enrique,

Sí, como bien apuntas es bastante curioso todo el dispositivo de re-velado, en este caso -entre otras cosas- de esa relación desigual.

Gracias por tu comentario.

Un gusto saludarte,
María Virginia


¿Miramos un remake -más en negativo que en positivo- del Barroco?
¿Miramos -miran- Las Meninas? Para mal, no son, no somos Velázquez.


En "Comunicación y simulacro", Jesús Baca Martín apunta lo que nos dificulta distinguir la frontera entre lo real y lo ficticio, lo tangible y lo aparente, lo que es y lo que parece, del "museo" televisivo (en este caso de la imagen, museo-prensa) Citando a Baudrillard, Baca Martín expresa que "disimular es fingir no tener lo que se tiene, mientras que simular es fingir que se tiene lo que no se tiene". Fantástica imagen de simulación!


Todos los portátiles están apagados y sobre uno hay una hoja con una imagen pixelada... La foto de este artículo es muy reveladora del comportamiento de estas élites, ellos ven, como si de sacerdotes se tratase, lo que para el resto de los mortales está vetado. Pienso en la Kaaba, en el Arca de la Alianza que si se abría y se miraba directamente te aniquilaba y en todo ese tipo de supersticiones. Hay algo muy judeocristiano en esa imagen.

Me ha gustado la reflexión, un saludo.


Muy buena reflexión Maria Virginia, interesante cómo unos ortodoxos judíos se pulieron a la maría magdalena de la santa cena: http://www.guardian.co.uk/world/2011/may/10/jewish-paper-apologises-hillary-clinton

También, cómo el paroxismo del control al que la elite estadounidense se aplica con fervor ...dejándonos/haciéndonos "ver-los como ven"... en realidad la única vez en que dejarse ver viendo era vital para su estrategia de lo falso. Ahora esa imagen se convierte en el cadáver exquisito de un muñeco de Bin Laden, a ser posible de mazapan, para un simulacro de festin canival al que todos hemos sido invitados a la fuerza como no....


Agradezco vuestros comentarios.

A Carlos: hay algo muy judeo-cristiano en todas las imágenes, precisamente. Sobre todo cuando estas tienen la intención de convencer: de hacer creyentes.

A Esther: gracias por compartir ese hallazgo. No alcanzo a desentrañar el porqué han podido extirpar a las dos mujeres presentes en esa imagen. Pero también es digno de análisis.


Maria Virginia,
lo que los judíos ortodoxos quieren (y de hecho toda la cultura judeo cristiana musulmana) está edificada en lo que la imagen manipulada de esa foto en el periódico significa: borrar a la mujer del mapa: sea con burka, sea en otra habitación de la casa con pelo rapado y peluca, sea creando un relato creacionista en donde la mujer es "solo la costillita de su Adán.." un simple apéndice necesario para parirles los hijos y que está al servicion del "hombre". El único ser semejante a Dios, que fue tentado por ella -la muy idiota y pérfida- y a la que desde entonces se la somete al control del macho porque sola no sabe ni puede ser una persona normal y pensante.

En resumen un escándalo de religiones! Y nadie dice ni mú! toda nuestra cultura sigue así...y seguro que en USA a muchos les hubiera encantando borrar a la Clinton del mapa tooo!
xxx


mmmm... creo que reducirlo a una simple misoginia es demasiado simplista -por supuesto que hay misoginia eso no lo discuto-, pero me parece un tema más complejo. El relato oficial, la costilla de Adán, el hombre es la imagen de Dios, etc, es una cortina de humo. Cuando la cultura judeocristina (metamos al Islam también) ocultan una imagen, es sencillamente porque esa imagen -de existir- pone en crisis su estructura de poder. En el Islam y el judaísmo está prohibida la representación de Dios porque esta representación es imposible y cualquier intento demostraría que Dios no existe. La autoridad nunca debe hacerse explícita, en el momento que se explicita se vuelve ridícula, una parodia de si misma. En el caso de la mujer, su representación pone de manifiesto que el hombre varón no es la imagen de Dios, que existe otro individuo dotado de la misma inteligencia y capacidad, más que un discurso misógino, es una cuestión de mantener una parcela de poder, una autoridad que en el fondo saben que es simbólica y frágil.

Tema interesante para reflexionar.
Saludos.


Carlos muy buena reflexión, entonces podemos decir que la misoginia es una forma y un código a través del cual, borrando o ridiculizando o demonizando (eva era amiga del demonio sierpe) se ejerce lo que tu señalas, la desposesión del poder de eclipsar al Hombre/macho/ por su Hembra, más interesante aun que podamos decir que la cultura Iconclasta teme representar al hombre (no Dios) y a la mujer (si Diosa!)
Saludos


a propósito del comentario de Esther Planas sobre los judíos ortodoxos para los que la mujer es o ha de ser "solo la costillita de su Adán.." un simple apéndice necesario para parirles los hijos y que está al servicion del "hombre".

1) no existen "los" judíos ortodoxos, sino unos judíos ortodoxos que no piensan lo mismo que otros judíos ortodoxos y en cualquier caso, no representan sino a ellos mismos, pues los judíos (sean ortodoxos, liberales, reformados...) no tienen papá que uniforme su pensamiento o sus actos

2) la costilla de Adán es una mala traducción griega luego cristiana. Una traducción más exacta (la de M.A. Ouaknin, por ejemplo) podría ser "... creó a la mujer del lado de Adán, una fuerza contra él"

3) la mujer, según el talmud, no tiene por obligación "parirles los hijos". tener un/una hijo/a es una obligación del hombre (situación dialéctica, pues)

4) tampoco servirle sexualmente; puede si quiere dar placer pero la obligación de dar placer es una obligación del hombre. Leer estas palabras a los 7 u 8 años crea un misterio que para muchos no se disipa (en mi caso) ni a los 70.

Pierre Elie Mamou


Publicar un comentario.

[ Netiquette: Protocolo de publicación de comentarios ]

(Si no dejó aquí ningún comentario anteriormente, quizás necesite aprobación por parte del administrador del sitio, antes de que el comentario aparezca. Hasta entonces, no se mostrará en la entrada. Gracias por su paciencia).

Copia las dos palabras de la imagen en la casilla correspondiente: