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Julio 25, 2011

Amy Winehouse Forever (¿!) –Susan Campos Fonseca

Originalmente en Mousikelogos

amy_w_cancer.jpg "Las drogas se llevaron su don, su alma y su luz mucho antes de llevarse su vida". Josh Groban, cantautor estadounidense.

Escribo para exorcizarme de una muerte, la de Amy Winehouse. Las crónicas de su muerte anunciada inundan la prensa, pero el Back to Black tiene poseída mi cabeza. El sonido que emanaba de su cuerpo mutilado continúa destilando esa ansiosa y tatuada melancolía. Su imagen de “Pin-up” me arrolló como esas “Muchachas” de Toño Comuñas, terrible revelación. Por eso ante ellas, voluptuosas y místicas, debo confesar el duelo que guardo por la figura seca de Amy, por su rostro que fue demacrándose ante las cámaras, por las llagas que borraron su sonrisa y el logos oscuro de su voz.

Quizás debería escribir un artículo riguroso, analizando el fenómeno que significó para la Industria y las posibles lecturas críticas de su producción en soul, jazz, R&B, rock & roll, y ska. Podría dedicarme al estudio de su personal branding, de la imagen que de ella se consumía en los medios y la máscara del tocado exagerado que empaquetaba su voz. Podría escribir acerca de los hábitos de consumo que influyeron en su éxito comercial, incluso en lo queer de sus prácticas como compositora y cantante. Pero la “coleccionista” ganó la batalla a la “científica”.

No obstante, resultan insultantes los titulares que ahora la suman a la lista de mitos muertos, en este caso, al llamado “club de los 27”. Quien sabe si durará tanto su memoria. Hoy por hoy todo se consume tan rápido que dudo que quienes consumieron su imagen la recuerden no en años, sino en meses e incluso semanas. Ya había empezado a difuminarse su figura ante nuevos productos que buscaban repetir su éxito. Si somos críticos, su voz remite a toda una tradición, el suyo puede considerarse un “revival” iconoclasta de estéticas y memorias performativas reunidas en un estilo de postguerra.
Por eso me imagino un retrato suyo bajo la mirada de Comuñas: su rostro reanimado bajo una estrella invertida de cinco puntas, su voz gimiendo deliciosamente bajo una jauría de diablillos susurrándole “bochorno” al oído. Me gustaría recordarla así, rodeada por deliciosos monstruillos y calaveras alegres, su tremenda cabellera flamante como un fuego oscuro. Amy retratada por Comuñas, silenciosa, observándonos en el breve instante de “Love is a Losing Game”.

Es posible que sus discos se conviertan de nuevo en récords de ventas en estos días. Los que se enriquecían lo seguirán haciendo, ya rentabilizaran su “pérdida”, incluso, siendo cruel, hasta les habrá venido bien, considerando el estado en que Amy se encontraba. Y el público, animal colectivo, consumirá desmedido sus discos como una eucaristía, para olvidarla plácidamente bajo la siesta.

Enviado el 25 de Julio. << Volver a la página principal << | delicious

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