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Noviembre 14, 2011

Capitalismo de ansiedad (2): lenguaje, deseo, placer - Peio Aguirre

Originalmente en Crítica y metacomentario

dc6.jpg En Period (2000), última novela del denominado “ciclo George Miles”, Dennis Cooper continuaba con la exploración de sus obsesiones de violencia, drogas y sexo ahora introduciendo ritos satánicos, bandas de rock góticas y jóvenes indolentes a la vez demasiado atraídos e incautos en un oscuro submundo donde el canal de comunicación comunitario es una webforo.[1] Cooper consigue capturar fielmente mediante un lenguaje entrecortado y sugerido la forma elusiva de comunicación no verbal típica de jóvenes y adolescentes absortos en la fuerza centrífuga de algún subculto musical. “Lenguaje no verbal”, o la dinámica en espiral del deseo: maneras de definir una semiótica del ocultamiento y la ambigüidad como expresión. Esta clase de lenguaje encubre más que revela, lanzando mensajes cifrados a aquellos miembros del foro que comparten el código. Lo que Cooper consigue es algo tan difícil como representar un lenguaje asentado en la resistencia a la oralidad, dar forma a lo informe del balbuceo o la resistencia recurrente del adolescente a responder argumentalmente, esto es, discursiva y oralmente ya sea a los mandatos de la ley o a otras exigencias de lo simbólico. Y sin embargo una poesía rock se desprende de esta forma. Esta dificultad para el lenguaje, para el razonamiento, se ve compensada (no solo en Period sino en el conjunto del universo subcultural juvenil) por una mayor fijación en el establecimiento de otros códigos corporales y estilísticos.

Esta condición del lenguaje se engarza como síntoma de un mundo dominado por la visualidad. El crítico musical Mark Fisher ha definido las patologías de los desórdenes de la hiperactividad juvenil dentro del capitalismo en relación a lo compulsivo de la cultura de consumo.[2] Lo que médicamente se llama dislexia deviene ahora en postlexia; la capacidad para procesar la densidad de imagen del capital es infinitamente superior a la necesidad de leer. El lenguaje eléctrico del chat, el SMS y la habilidad para reconocer eslóganes e imágenes es asombrosa. Esa densidad está compuesta de imagen y texto o, más bien, de imagen que se lee como texto y viceversa. Esta saturación del capital viajando por las redes de comunicación globales representa una densa oferta de consumo para los jóvenes. La vieja serie televisiva de ciencia ficción Perdidos en el espacio bien podría servir como ejemplo de este “estar perdidos en el capital”, de no saber lo que se quiere, no saber lo que se busca. Por otra parte, el arte, o cualquier forma de creación puede ser un territorio donde no saber lo que se quiere puede convertirse en un fértil punto de partida y de exploración interior y exterior. Esto en el arte tiene una lectura directa, pues ¿hasta qué punto el artista debe comprender las implicaciones de sus hallazgos? ¿Debe explicar y justificar lo que hace? Lo que caracteriza al adolescente actual no es la incapacidad para obtener placer tanto como la incapacidad para hacer cualquier cosa que no sea perseguir ese placer. Es otro de los rasgos del capitalismo de ansiedad en el que nos encontramos. Fisher ha capturado esta paradoja neo-liberal de la felicidad en su retrato de sus estudiantes a los que una vez enseñó en un colegio: “Many of the teenage students I encountered seemed to be in a state of what I would call depressive hedonia. Depression is usually characterized as a state of anhedonia, but the condition I’m referring to is constituted not by an inability to get pleasure so much as by an inability to do anything else except pursue pleasure. There is a sense that ‘something is missing’—but no appreciation that this mysterious, missing enjoyment can only be accessed beyond the pleasure principle”.[3]
Esta persecución del placer suplanta a la anterior búsqueda de la felicidad o promese de bonheur que había sido (lo pongo en pasado) el ideal de generaciones enteras crecidas a la par del propio desarrollo del capitalismo de consumo. Una vez hemos llegado a un punto de no retorno, conviene preguntarnos si es todavía la felicidad, o quizás el placer, lo que se esconde al final del camino en nuestro realismo capitalista.

Notas

[1] Dennis Cooper, Period, Londres, Serpent Tail, 2000. El llamado “ciclo George Miles” incluye las novelas Closer (1989), Frisk (1991), Try (1994) y Guide (1997). Existen traducciones al castellano de Contacto, Cacheo y Tentativa (Anagrama) y también de Guía (Acuarela Libros).
[2] Mark Fisher, Capitalist Realism; Is There No Alternative?, Londres, Zero Books, 2009.
[3] Ibid., pp. 21-2

Enviado el 14 de Noviembre. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Peio, corto (se queda uno con ganas de más!) pero fantástica la reflexión y las referencias!
La verdad es que Dennis Cooper "borda" la puesta en escena de ese tipo, chico perdido en el espacio etc..
Imagino que Baudelaire y su Spleen y Benjamin y su noción del vacío y el tiempo en loop exorcizado a base de cambio de vestido, color, forma y tejido etc., especialmente en la mujer de los ojos "iluminados de Boutiques" (Baudelaire) son la semilla del Diablo Capitalista en su estado embrionario de hace ya más de un siglo...
Ahora los niños mutantes son hipper dandies, cyber flanneurs, bulímicos, anorexicos, consumidores y vomitadores de un Capital disfrazado de Gadgets, Labels, Playstations, I Phone, ITunes and the whole Carnival!
Será interesante estudiar cerebros y auras infrared en un par de décadas... scanners y demás..
quizás formas de Logo aparezcan en naranja silueta contra fondo dark blue gris cerebral
saludos
E


gracias esther, un lujo tenerte como lectora. Dennis es mucho Dennis. Lo cierto es que la actual gadgetomania, Ipod (oedipod...), twitter y facebook ofrecen un panorama inigualable para esos personajes cooperianos, tan hermosos como indolentes y sobre todo, incautos.

Él mismo un blogero, nos recuerda que la poesía adolescente de Rimbaud y los demás, se encarna hoy en día en el fragmento hipercodificado y en una suerte de poesía que emana de ese capitalismo de ansiedad. Prometo más sobre eso.


Super Peio!
Conozco bastante a Dennis C!!
Fue uno de los primeros en los blogs y tengo textos muy interesantes de esa época! Él me encanta, y su forma de escribir es genial... el contenido...ya ves. Totalmente en sincro con esta PsychoCiber Era!!

Espero próxima entrega!

ps: le pase a Dennis tu link


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