« La maleta mexicana - Santiago Rubín de Celís | >> Portada << | Ocho segundos de Nicanor Parra - Roberto Bolaño »

Diciembre 04, 2011

Un pequeño ejercicio de crítica dialógica / CMX-04 de Santiago Sierra – María Virginia Jaua

tomorrow-the-world.jpgSe trataría esta vez de hacer un ejercicio para el que cada vez se tiene menos vocación. No sólo los actos de lectura son cada vez más infrecuentes, no digamos ya, aquellos en los que se toma el trabajo de “leer” con atención y en los que se busca desentreñar los elementos significativos del discurso, situarlo en el contexto de su contemporaneidad, comparar con otras producciones, vamos lo que en resumen se debería hacer a la hora de “abordar” una obra, un producto cultural.

Sin embargo, no parecen ser buenos tiempos para la crítica (ojo señores del consejo… estáis roncando), pero lo más grave de esto es que en consecuencia tampoco lo serán para las producciones, pues sabemos que –a pesar de la lógica ecónomica del sistema arte que funciona igual que cualquier producto dentro del régimen de las especulaciones capitalistas- las obras –y aquí me refiero a todas las producciones culturales- tienen su existir real en función de que sean “leídas” o No y dependerá de que tan “bien” leídas sean el que a su vez se hagan “productivas”.

Resulta un tanto desalentador ver cuántas exposiciones se montan y se desmontan sin que nadie haga la menor alusión, cuantos libros se editan, etc; pero también resulta sorprendente que la mayoría de las veces -dentro de eso que arriesgadamente podemos llamar “comunidad artística on and off line”- lo que prevalece es una actitud de mudez,en la que las producciones quedan como un monólogo rodeado de un mutismo y una “indiferencia”; no sólo no se acompaña las producciones con una lectura, sino que cuando alguien ofrece la suya a la discusión, al diálogo compartido se hace un silencio sospechoso… o, peor, se busca descalificar la crítica con insultos, la mayoría de las veces encubiertos en el pseudónimo. Rara vez, se interviene de manera directa, pública, respetuosa y de manera implicada en una opinión con la que podemos estar de acuerdo y enriquecer o con la que no estamos de acuerdo y tenemos oportunidad de argumentar por qué.

Es por ello, que no querría dejar pasar esta oportunidad de hacer un ejercicio de “crítica dialógica” dentro de esta esfera pública, con la opinión y el trabajo de un colega y un amigo al que respeto mucho, pero con el que –en algunos puntos, en esta ocasión- no estoy de acuerdo, y no puedo estar. Y al que sin embargo publicamos aquí salonkritik en nuestro pasado domingo festín caníbal.

Digamos que el texto de Luis Francisco Pérez sobre la última producción de Santiago Sierra en la galería Helga de Alvear, intenta con acierto una “falsa” genealogía sobre todo “formal” con respecto a los primeros trabajos de artistas conceptuales como Hans Haacke, sin embargo se queda un poco ambigua con respecto al análisis del discurso, o con aquello que precisamente la obra quiere “traer” a nuestro real.

Es cierto que hay algo inquietante en la pieza de Sierra. No me detendré a describirla puesto que esto él ya lo ha hecho muy bien, pero diré que resulta aún más perturbador ver esas salas tapizadas de fotocopias con ese código ya desencriptado y estúpidamente “googeable”: CMX-04, mientras la gente bebe una copa de vino y piensa a dónde se irá a cenar.

Bien esto no tiene nada que ver con la pieza en sí misma, o sí. Pues el medio, también sería el mensaje. Pero volvamos a la pieza, y dejemos que sea ella la que “hable”, si es que tiene algo que decir.

Ella, la pieza, está compuesta esta vez por unas cuantas fotocopiadoras que expulsan de si cientos de folios con una información inútil, con la que a su vez -ya lo sabemos- se han tapizado las paredes de la galería.

Habrá (lo sé) quienes en este momento, arqueen las cejas, se “indignen”, se molesten o tuerzan el gesto. Pero es cierto, no hay allí ninguna “información valiosa” ni tampoco ningún “ruido secreto”, ningún enigma, nada que venga a anunciarnos una promesa; lo que hay ahí en todo caso, sería la misma estrategia falsaria, hipócrita y oportunista que tan caro le ha costado a Julian Assange su supuesta “revelación” de una información tan vaciada de significado como las propias letras que componen la pieza de Santiago Sierra.

Quizás, coincido con Luis Francisco Pérez en que Sierra es “inteligente” y juega siempre dentro de unos precarios y delgadísimos límites entre “la denuncia”, “la apología” o la "burla" dentro de los que pareciera o quisiera ser un artista “amoral”. Pero vamos a ver un poco más detenidamente qué es un artista “amoral”, si acaso eso existe.

El principal escollo en el que la obra de Sierra se estrella es el de la propia “conciencia” social en la que se produce, tanto la buena como la mala. Y esto es algo de lo que el artista no puede no ser conciente. Así como Julian Assange en algún momento se creyó el paladín de la información en Occidente, y en unos pocos segundos toda la intelectualidad de izquierdas se rindió ante él, al igual que los más poderosos medios de comunicación, Sierra busca sorprendernos con una información que ya a estas alturas no vale nada, o quizás, démosle el beneficio de la duda, lo sabe y por eso nos la presenta de esa manera “degradada” por la fotocopia.

Al ver las fotocopiadoras no pude evitar pensar en la absurda política cultural por medio de la que se quiere justificar lo injustificable: la restricción de la reproducción y distribución del conocimiento y sus derivas mafiosas. Y esto, perdonen ustedes, es una pequeña disgresión: me habría gustado que Sierra le hiciera un pequeño guiño a la SGAE y a la ministra González Sinde, quien tan generosa quiso darle al "artista" madrileño el tan comentado Premio y que se quedó frío como el triste plato de callos de Pessoa.

Pero volvamos a la pieza, si no fuera por su caracter de "deshecho" qué sentido tendría repetir a lo Jack Torrence un código que supuestamente encubriría una operación antiterrorista fallida, puesto que el ataque sí ocurrió y hubo víctimas mortales. Digamos que la “valentía” de Sierra o su “propuesta” artística es sugerir que la operación antiterrorista es el ataque terrorista. ¡Cuidado!, hacerlo de esa manera “velada” tomándose unas copas en el bar de al lado, pretendiendo vender esa pieza a un “coleccionista” de “arte” podría parecer un acto desquiciado o una tomadura de pelo.

Y es que a estas alturas para hacer ese tipo de arte hay que ser mucho más osado, mucho más potente. O quizás no, quizás hay que ser un desquiciado, un verdadero loco, uno de esos “iluminados” (más allá del bien y del mal) que Buñuel rescató de Pérez Galdós, pues de lo contrario se correría el riesgo de no alcanzar ninguno de los objetivos del arte, ni ético ni estético en una obra que se autoinvalida dentro de su propio contexto y de la propia lógica en la que se presenta.

Pero Sierra, no está desequilibrado y en ese sentido la “amoralidad” del artista no es sino una impostura, una simple manera que tiene de colocarse en un lugar "a salvo" desde donde hacer visible la falla del sistema, pero que no siempre le funciona o no siempre le ha funcionado; salvo que encuentre una manera -esa sí- “inteligente” de "utilizar" los propios poderes a los que él también está sujeto y en los que debe admitir que también participa. Lo que en el pabellón de Venecia fue un acierto, porque el artista supo hacer uso de los mecanismos desde dentro, aquí y en otras obras como el No, global tour fracasan precisamente por esa “contradicción política” en la que está excluido un verdadero ejercicio crítico de sí mismo y de la sociedad en la que le guste o no forma parte.

Quizás, para regresar al diálogo siempre abierto con mi amigo Luis Francisco y terminar este pequeño ejercicio, diría que quizás ahí reside la aporía: en la lógica desquiciada en la que está atrapada el arte y el artista, pero también nuestra sociedad, cada uno de nosotros: en la posible imposibilidad de hacernos poseedores de un pensamiento verdaderamente libre.

*

Enviado el 04 de Diciembre. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Querida María Virginia,

¿cómo no estar de acuerdo con la pertinente denuncia que proyectas en el texto, y las desquiciadas estrategias urdidas por Sierra para hacer "visible" algo que, al igual que la carta del cuento de Poe, se encuentra a la vista de quien quiera tomarse la molestia "ver"? Pero también sería deseable que vieras en la ambigua (muy cierta tu apreciación) defensa que hago de la pieza como un intento (teórico, dialógico) de "rescatarla" de su falsa investigación política para intentar traerla a lo que tú defines (con no menos ambiguedad) como "nuestro real". Entiendo por "nuestro real" un universo de conciencia, un territorio de perpetuo cuestionamiento de "las palabras y las cosas". Ahora bien, ¿hasta qué punto estamos en condiciones de exigir a la realización estética contemporánea que nos salve de nuestro atribulado presente si no es por medio de estrategias como la de Sierra, aún fallidas e ingenuas? ¿Entre CMX 04 y el más absoluto desierto crítico no es más aprovechable y oportuno quedarse con el falso escándalo que nos ofrece Sierra, pues al menos nos ofrece la posibilidad de una sana confrontación teórica? El viernes pasado tú misma me comentabas, degustando platillos indios en Lavapiés, que "naturalmente que el arte está muerto, pues no tiene nada que ofrecer a la sociedad, pero que ese mismo "muerto" resucita con la misma práctica artística, para volver a morir una vez más, y así hasta el infinito, o el cansancio, o el aburrimiento. Lúcidas palabras las tuyas que como puedes comprobar no cayeron en el olvido. Para acabar: la pieza de Sierra es tan falsa e ingenua como necesaria, pues sin ella el "desierto de lo real" sería aún más yermo e invivible. Pidamos al arte que nos ayude a entendernos a nosotros mismos, y eso es muchísimo, y dejemos la solución de las debacles y derivas históricas a la activación de nuestra conciencia crítica en tanto que "Sujetos de Historia", es decir, sujetos a un infinito e inacabable desorden existencial. Nosotros, al igual que el arte, también morimos y resucitamos cada día: con nuestros actos y nuestras elecciones. Te envío un beso de domingo por la mañana.


Bueno esto es parte de lo interesante del arte. Que haya varias lecturas y que estas de preferencia no se escapen de lo que el artista planea.
Primero el título no lo mencionan completamente, “CMX 04. No, Global Tour” y en el arte conceptual es importante, pensemos en "la fuente" de Duchamp. Entonces veamos, fotocopiadoras que reproducen las letras CMX 04, que remite a algo que estaba secreto y se hace público. Cosa que el sospechosismo intelectual ya debía haber imaginado. Entonces una obra de arte que produce sin cesar una referencia a lo develado sin develarse completamente. Y el título “CMX 04. No, Global Tour” donde después del CMX 04 da una negativa y dice Global Tour, entonces parece negar lo que produce, una referencia casi panfletaria. Pero dice Global Tour, de hacer una revisión de lo que se sospecha sanamente en una totalidad global. que la obra se niega, reducida a un cuarto que su insistencia repele, e invita a ver y sospechar. Habría que ver que dice Santiago de su obra.


Querido Luis Francisco,

No puedo sino estar agradecida en primer lugar por tu primera lectura de la pieza de Sierra y ahora por tu generoso comentario a mi propia reflexión.

Sin embargo, el asunto en la obra no es el mecanismo de “hacer visible” lo visible o lo sabido. No hay tal investigación política ni falsa ni verdadera, a lo mucho un gesto de provocación y si bien la obra requiere una lectura, o muchas –pues de eso se trata el ejercicio- no creo que necesite ninguna defensa.

Por otra parte, quisiera hacer énfasis, aunque parezca innecesario, en que no me considero en condiciones de exigir ningún tipo de salvación al arte (se debe abandonar esta religión ya de una vez y para siempre): al contrario si me atreviera a pedirle algo sería su inmolación (una verdadera) pero esto pertenece a un territorio aporístico o a lo imposible, que es lo mismo ;-). Precisamente de ese sentido salvífico es del que pretendo librarme como crítica. No le pido ni le rezo a ningún santo. Mucho menos a uno que cotiza en la bolsa de la especulación capitalista del arte que tanto se afana en descalificar.

Dudo mucho que la pieza de Sierra sea "tan ingenua como necesaria", sin embargo en algo estoy de acuerdo contigo, ofrece la oportunidad de una confrontación respetuosa, de una apuesta por el debate de las ideas, y en ese sentido le estoy muy agradecida al artista, pues gracias a esa indefendible ambiguedad de su trabajo, he podido llevar a cabo el ejercicio de discusión que hace tiempo quiero hacer y que espero continuar.

Un beso grande

María Virginia

------------------------

Estimado Arturo,

Gracias por tu comentario. Creo que hay una equivocación. Una pieza de Sierra es "CMX-04" y "No, global tour", es otro de sus trabajos recientes.

Un saludo,

María Virginia


Todo puede dar cierto juego dialéctico, sin embargo considerar este trabajo como una posible provocación me parece excesivo.

El decir que esta obra es así de incongruente porque es como la realidad misma, considero que es un argumento débil ya que a lo que se puede aspirar con la ficción es a dotar de sentido a una realidad que no tiene.

En definitiva, trabajos que se fundan en lo socio-político se merecen más talento, no se puede ir en Audi tirando panfletos revolucionarios. Vamos a aterrizar, el circuito artístico y ciertos artistas se utilizan mutuamente. Decir que seguir las estrategias de marqueting de ambos es debatir sobre arte me parece una ingenuidad.



Querida María Virginia,
la reflexión que realizas sobre la crítica y la mutes me parece muy acertada... yo sumaría las arduas investigaciones doctorales que, publicadas online o en libro, por más rigurosas que sean, permanecen sumergidas en las comunidades académicas sin llegar a proyectar nada... en realidad creo que mucha gente está trabajando, pero los varemos "que cuentan" se basan SOLO en el "mainstream". Lo que tiene "visibilidad" en realidad carece en muchos casos de "credibilidad" para quien, por supuesto, sabe "leer" y "ver" entrelíneas, en consecuencia, una vez más, todo es "simulacro" (previo payment, of course)... y muchas de esas personas que continúa trabajando siguen siendo voces en el desierto, por más que fuera del "mainstream" se trate de dar noticia sobre ellas... quizás por ello la indiferencia, aunque no la justifica.
Un abrazo,
Susan


Querida Susan,

Gracias por tu comentario y por traer tus inquietudes.

Entiendo lo que dices y estoy de acuerdo. Es lamentable que muchos trabajos académicos con calidad y rigor se queden en una suerte de "limbo". Creo que este problema de desvinculación entre la el mundo de la acedemia y el mundo "real" debe ser planteado y resuelto en la esfera académica. También allí mucha gente desde hace años está cómodamente apoltronada y conforme con esa situación.

Habrá que encontrar esos puntos que conecten los mundos y los hagan productivos.

Un abrazo,

mv


Triste destino. El viaje de Sierra parece haber ido desde el minimalismo político a la crítica decorativa.


Creo que es un tema apasionante el que tratas María. El arte mira ahora el futuro con incertidumbre. No se ve con claridad la línea que seguirá y vivimos en un continuo experimento, quizás sea esa su línea definitiva. Lo cierto es que no veo posible un arte “inmaterial” pero por otro lado creo que hay un debate sobre la renovación de la plástica, la corporeidad de las ideas. El arte tiene que formar parte de su mundo, dando forma a las ideas. Y quizás en este momento de inseguridad corremos el riesgo de querer darle idea a las formas. Los sentidos y todos los motores de la sensibilidad dejan de hacer su labor y sólo con la razón no crearemos monstruos que den verdadero miedo; serán monstruos difusos, de los que necesitan explicaciones para asustar, para realizar pequeños sustitos, muecas extrañas…


Publicar un comentario.

[ Netiquette: Protocolo de publicación de comentarios ]

(Si no dejó aquí ningún comentario anteriormente, quizás necesite aprobación por parte del administrador del sitio, antes de que el comentario aparezca. Hasta entonces, no se mostrará en la entrada. Gracias por su paciencia).

Copia las dos palabras de la imagen en la casilla correspondiente: