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Diciembre 15, 2011

Poems by the way: una reflexión y un poema - DGD y DGC

Les ofrecemos entrega doble de dos colaboradores de Salonkritik. Primero una reflexión poética sobre la poesía de Daniel González Dueñas y a continuación un poema de David García Casado. ¡Espero que les guste!

4229282872_39be144705.jpg Aquí la reflexión:

Qué bello título el de un poemario de William Morris: Poems by the way. Una primera traducción sería “Poemas por el camino” o, acaso mejor, “en el camino”. Pero en el fondo de ese título juega la expresión inglesa by the way, que significa “a propósito” o “por cierto”, y que aquí cobra el sentido de poemas despertados o generados por ciertas imprevistas conjunciones de circunstancias (casi diríase conciertos inesperados). El camino se hace al andar, sin duda, pero también, y de la misma forma, las imágenes se hacen al mirar (se hacen para ser miradas): las circunstancias se reacomodan para que el poeta las cante.

Un texto budista, la Visuddhimagga, hace este fortísimo y estremecedor resumen de la doctrina entera de Buda en cuatro versos:

El sufrimiento solo existe, ninguno que sufra; el hecho existe, pero no quien lo haga; Nirvana existe, pero nadie que lo busque; el Sendero existe, pero nadie que lo recorra.

No obstante, dice el poeta, el sendero consiste precisamente en que nadie lo recorre. O, mejor dicho, en que Nadie lo recorre. El “Alguien” se define por hacerse un lugar y habitarlo; en cambio, cuando recorre los caminos se vuelve necesariamente Nadie.

El Sendero existe, pero sólo Nadie lo recorre. El Poeta se vuelve Nadie para cantar a propósito y por cierto. (Kerouac lo supo muy bien: en el camino “nadie, nadie sabe lo que le va a pasar a nadie”)

El camino no es el que va de circunstancia en circunstancia y de cuando en cuando se topa con un concierto inesperado y excepcional, sino el que va de milagro en milagro, de excepción en excepción, provocando con su sed la lluvia y con su extravío el sendero.

* * *

Y aquí, el poema:

Somos arrojados al porvenir como dados sin número.

Blancos lados, blanca cifra, blanca suerte.

Sin suerte o con suerte, con mano o sin mano

Golpeados o posados.

Respirando

En un fieltro de palabras

Suavísimo algodón pegado en la herida

Más profunda

El azar, por una vez abolido, responde
A nuestro instinto
Cuando reconocemos la silueta
Que nos corresponde.

Blancos lados, blanca cifra, blanca suerte
Que se decide
Contra el negro estrellado del suelo de este tren
Condenado a un recorrido repetido hasta el infinito
en su línea,
El sucio suelo, que de tan mate, llega a brillar
Y nos ilumina.


Enviado el 15 de Diciembre. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

maravilloso poema...y maravillosa reflexión!
gracias.


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