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Octubre 18, 2012

ECOS DEL MEDIOEVO - Ernesto Castro Córdoba

Detalle-JdB.jpg Los paralelismos entre nuestro tiempo y la Edad Media han sido subrayados hasta la saciedad. En 1972, Umberto Eco publica Hacia una nueva Edad Media y sienta cátedra como de costumbre; en esta ocasión, mediante un ejercicio de comparación histórica. Tomando como punto de partida algunos estereotipos sobre el periodo comprendido entre los siglos V y XV, el semiólogo italiano elabora una semejanza estructural con las sociedades avanzadas de posguerra, cargada de indicaciones sugerentes y de intuiciones reveladoras: mil años de Medioevo ofrecen material para analogías de todo pelaje. Con todo, la decadencia del sistema político internacional sostenido sobre la hegemonía imperialista de Estados Unidos (crisis de la pax americana), la conversión de las metrópolis en campos de batalla entre nuevas tribus de bárbaros invasores (vietnamización del territorio), el deterioro de las condiciones materiales que sostienen el nivel de vida de las clases populares (deterioro ecológico), son factores sociales, in crecendo durante las últimas décadas, que refuerzan la fertilidad intuitiva de la comparativa. «En las pequeñas villas suburbiales —sentencia con maestría Eco—, el ejecutivo medio de pelo cortado a cepillo personifica todavía al romano de antigua virtud, pero su hijo ya va con pelos de indio, poncho de mexicano, toca el sitar asiático, lee textos budistas o libelos leninistas, y (como sucedía en el Bajo Imperio) a menudo logra poner de acuerdo a Hesse, el zodíaco, la alquimia, el pensamiento de Maao, la marihuana y la técnica de guerrilla urbana».

Si nuestro tiempo es una Nueva Edad Media, la editorial Feral House, comandada por Adam Parfrey, es su orden mendicante predilecta. Fundada en Estados Unidos el año en 1989, el año de la Caída del Muro de Berlín, este sello encarna todas las virtudes anárquicas y bizarras que caracterizaron, según el modelo de la experimentación hastiada, nuestra particular cultura fin-de-siècle. Un renovado milenarismo que, como bien saben los periodistas de actualidad y los medievalistas convencidos —incluido Fernando Arrabal—, expresa las inquietudes de una sociedad en transformación, como la estadounidense, tan inclinada a la paranoia. En sus gestos, los elegidos de Parfrey son fieles devotos de las profecías callejeras, como demuestra un vistazo a su catálogo reciente: la última expresión de la pulcritud paródica de alta cultura en redes sociales (Hitler Hipster, de Carr & Kumar); una nueva edición del ensayo central del anarcoprimitivismo desde los años ’90 (Future Primitive Revisited, de Zerzan); una trascripción exhaustiva de las películas protagonizadas por el pionero del porno gonzo (Pure Filth, de Sotos & Gills). En resumidas cuentas, una genuina melé de títulos, a cada cual más bizarro y sugerente, que invocan una forma de escribir teoría crítica de la sociedad, desde la profundidad y desde los márgenes, teniendo en cuenta la dicción barriobajera de sus protagonistas. Esta falta de respeto hacia las normas de la contención académica no solo convierte a la editorial en una referencia del ensayismo independiente, sino que también reviste a sus publicaciones de una autenticidad documental que resulta difícil de superar.

Con la reciente edición en castellano de The New Apocalypse Culture, la madrileña Editorial Valdemar, que ya publicó The Apocalypse Culture, suscribe y continúa esta tradición. Por desgracia, entre la versión original en inglés y la traducción al castellano, tuvimos que esperar una década en cada ocasión. Este amplio margen temporal nos permite, no obstante, juzgar la fortuna crítica de los escritos recopilados en ambas antologías.

Por extraño que parezca, estos textos de batalla, efímeros por definición y por casualidad paradigmáticos, anticipan muchos lugares de la agenda política de Estados Unidos en las últimas dos décadas, tanto en política interior como en política exterior. ¿Armas de destrucción masiva? En un pasaje de «Guerra bacteriológica» Lane Wayne Harris —detenido en 1998 por posesión de una pequeña cantidad de ántrax, junto con un artefacto médico carísimo llamado Rife que, según dicen, aniquila toda forma de bacteria— tiene una conversación con una microbióloga iraquí, sospechosa de haber metido de contrabando frascos de peste en los Estados Unidos, utilizando su vagina como escondrijo oculto terrorista. «Hace unas horas —sostiene la muchacha— un grupo de fanáticos puso una bomba en el World Trade Center. Estoy segura de que esto no lo hizo Iraq. Cuando llegue la venganza [por la Guerra del Golfo] estoy segura de que exigiremos al menos una vida americana por cada vida de mi país que habéis exterminado. No nos conformaríamos con un estúpido edificio». ¿Matanzas à la Columbine? En las «FAQ de JOE» se entrevista a un misántropo con inclinaciones homicidas no realizadas y con importantes traumas familiares, todo ello barnizado de un discurso circular sobre la autenticidad del asesinato y sobre la desigualdad entre los hombres, que podemos sintetizar en su definición, presuntamente libertaria y vagamente nietzscheana, de Realidad Verdadera: «La Realidad Verdadera es el entendimiento singular de una persona individual de su propia vida, basado EXCLUSIVAMENTE en la suma total de sus experiencias vitales en manos de la Sociedad que la ha creado, desde el momento de su nacimiento en adelante, SIN todas las mentiras sociales, la hipocresía y el lavado de cerebro al que la Sociedad les ha sometido». ¿El escándalo de Monica Lewinsky? En «Las esclavas sexuales del tío Ronnie» descubrimos la figura de Cathy O’Brien, que publicó en 1995 unas memorias tituladas Trance Formation of America, donde aseguraba haber sido esclavizada sexualmente por la presidencia de los Estados Unidos mediante control mental remoto, narrando hasta el último detalle de las perversiones y de las obsesiones que caracterizan el modo de follar de la última docena de presidentes, empezando con la bandera de barras y estrellas ensartada por John Ford en su ojete, y terminando con el apartado de «Las rayas de coca de Clinton».

En resumidas cuentas, este volumen constituye un registro de las tendencias culturales más estremecedoras del cambio de siglo, articulado en un desarrollo argumental orgánico, que evoluciona sin solución de continuidad desde las perturbaciones de personalidad hasta la sexualidad bizarra.


Enviado el 18 de Octubre. << Volver a la página principal << | delicious

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