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Febrero 17, 2013

El futuro de la música local* - Morton Feldman

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Bueno, como ustedes recordarán, Orfeo fue un poeta popular. Como Frank Sinatra. Está vestido de manera moderna, camina por las calles de París y una mujer lo detiene para pedirle un autógrafo. Él se dirige a un café donde se reúnen las vanguardias y le pide a un pintor entrado en años que lo oriente, que le diga qué es lo le está faltando. ¿Por qué los demás artistas lo ignoran cuando entra? ¿Qué es lo que está mal en su obra? El viejo le alcanza un libro y le dice que eso es lo que está de moda. Toma el libro y lo único que encuentra son páginas vacías. Le devuelve el libro al viejo, que lo mira y le dice: "¡Sorpréndenos!"

IX

Hay una maravillosa anécdota sobre Duchamp y un alumno de arte en San Francisco, hace ya muchos años. Duchamp asiste a esta escuela de arte y se detiene ante una especie de pintor macho, duro, de San Francisco. Duchamp mira la pintura y le pregunta al muchacho: "¿Qué estás haciendo?". El pintor le responde: "No tengo ni idea de qué demonios estoy haciendo". Duchamp lo palmea en la espalda y le dice: "¡Sigue así!"

X

Esa es otra de las razones por las que trabajo en el piano. Me desacelera. Es como a lo que se refiere Hemingway cuando habla de la diferencia entre usar o no usar una máquina de escribir. ¿Ustedes saben cómo escribía Hemingway? Es muy interesante por el hecho de que escribió sobre Michigan, y su padre, y sus patos, y escribió mucho a partir de algo que tomó de Gertrude Stein, quien a su vez lo había visto en Cézanne. Se inspiró en la noción de Gertrude Stein respecto de lo que le había ocurrido a la literatura inglesa. Esencialmente, Stein trató de volver a Geoffrey Chaucer. Ella dijo: "En el comienzo estaba la palabra. Luego se juntaron dos palabras, luego se armó una oración, luego un párrafo, y [más tarde] se olvidaron de la palabra". "Summer is cumen in" -es excelente, "Summer is cumen in"- la sensación fonética del mundo. Entonces Hemingway se sentaba en un café y escribía en negro y letras mayúsculas "BACK HOME IN MICHIGAN", y luego miraba una palabra a la vez, iba de una a otra para después formar la oración, en lugar de simplemente escribir una versión aburrida de "back home in...". Algo muy, muy importante, el sonido de una palabra en relación con otra palabra, simplemente sentarse ahí como un idiota a escribir esas cosas, y de repente despertar un día y ser Hemingway.

Lo que estoy tratando de decir es ¿cómo sabemos qué es lo que hay que quitar? No me gusta trazar distinciones entre Europa y América, pero en este caso creo que hay una diferencia, y una de las grandes. Alguien como Hemingway, por ejemplo: él era un "quitador"; mientras que mi amigo, cuya literatura me gusta mucho, Günter Grass, al contrario es un "agregador". Una tragedia tras otra. Verán Günter Grass no aprendió nada de Hemingway. Se trata de eso mismo, nosotros sabemos quitar. Tenemos un instinto especial para sustraer cosas, quizás, incluso, sea un instinto comercial. Quizás sea como escribir una publicidad al estilo Madison Avenue.

XXV

[...]Creo que el arte es un fenómeno fantástico. Su relación con la sociedad, lo que un individuo podría hacer -o dos, tres, cuatro, cinco-, la capacidad que uno podría tener, digamos en una sociedad libre. Yo sí creo que el Kunst refleja la sociedad, y que en una sociedad controlada no se puede tener un Kunst libre. Pero, sin embargo, el arte está separado, del mismo modo en que la química se separa de otras cuestiones físicas, separado, pero relacionado. ¡Tenemos problemas! Cuando uno produce arte es como si no tuviera tiempo para pensar en la sociedad, es como estar con un krank, con una persona enferma, se está reparando algo. No tenemos el tiempo necesario para pensar qué es esta otra persona. Estamos cuidando algo. No se trata de filosofía; la orquesta, los músicos, quiero decir, uno no tiene tiempo, las manos están ocupadas. Hablar de la sociedad es como estar tomando un helado y que te pidan la hora. Ustedes entienden la broma, cada vez que vemos a alguien con un helado y le preguntamos si nos puede decir qué hora es.


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* Fragmentos de Pensamientos Verticales de Morton Feldman, Caja Negra Editora, Buenos Aires, 2012.

Enviado el 17 de Febrero. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Interesantes reflexiones. Yo propondría una pregunta ante todas estas reflexiones: donde están los críticos e historiadores del arte serios y valientes que hablan sobre las corrientes artísticas que reflejan el sentir de su sociedad?... será que no resulta interesante hablar de ello... y dejar que se adelanten otros de otros países, atribuyéndose un mérito falso.


Hola,

Gracias por tu comentario. Especialmente por tu pregunta. No pretendo contestarla ahora, pues requiere de tiempo y de espacio. Pero sí te diré "algo" que yo pienso. Así como el arte es reflejo de su época, la crítica también lo es. No hay una división real entre crítica y arte. O no debería. No hay enfermos, hay enfermedad. Por eso la pregunta que haces regresa al ámbito artístico. No hay arte sin crítica, pero tampoco hay crítica sin arte. Es decir: sin problemas.

Un saludo!

María Virginia


"No hay enfermos, hay enfermedad." Sí, pero me pregunto, ¿no hay enfermos sin enfermedad? Buen domingo krítiko María Virginia. c.


Querido Carlos,

Gracias por tu lectura y por tu comentario

Enfermos sin enfermedad, claro no puede haberlos, o quizás sí. Lo que intento es un guiño duchampiano. Un juego más allá del texto. Cuando Duchamp afirma que no hay "Arte" sino artistas. De alguna manera, estoy refutándole aquella provocación. Para ello utilizo la imagen del enfermo, que en realidad plantea como problema ético la cuestión del arte y del artista en nuestra sociedad, claro que Duchamp quizás esbozaría una sonrisa!


Gracias por contestar. Creí que también hacías un guiño a aquel otro axioma que Claude Bernard lanzó a finales del XIX: “No hay enfermedades sino enfermos”. Duchampiano el médico a su manera, ¿no te parece? Sí, Duchamp tal vez sonreiría...


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