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Abril 21, 2013

Giro “decolonial” y Estética: algunas consideraciones - Susan Campos Fonseca

dwnld_img.jpg En su “Decolonial Aisthesis and Other Options Related to Aesthetics”[1], Walter Mignolo propone una diferencia conceptual entre Estética y Aisthesis que puede resultar problemática, no solo por la raíz griega común a ambos términos[2], sino por su utilización diferencial en lengua castellana e inglesa, sumando el término alemán de Ästhetik que remite a aísthesis (“Wahrnehmung”, “Empfindung”)[3]. La propuesta parece ir dirigida a una experiencia otra, que busca, en consecuencia, encontrar en el valor diferencial conceptual una manera de decir otra, contraponiendo Estética y Aisthesis, y proponiendo Aisthesis como opción decolonial de Estética.

Sin embargo, ambos casos remiten a la historia conceptual y su carga constructiva, inclusiva en la “expectación de otredad”. La diversidad contingente es un valor a considerar en la medida de una “desobediencia” que parte del uso del lenguaje común (ambos términos remiten a un saber compartido), pero aquí, está en función de la pregunta por un ocultamiento: la herida colonial[4].

Mignolo apunta: “the etymology of “art” in Latin is similar to that of “poiesis”.”[5] Esta referencia al término “poiesis” parece ser utilizada en función de un crear/imaginar una comunidad en tanto otra. La equivalencia entre poiesis y aisthesis en tanto posibilidad de pensar una episteme estética otra, frente a un determinismo “universalista”, es una herramienta conceptual válida. El problema se plantea cuando dicha equivalencia se sostiene en la “etnicidad” como valor (introduciendo el “racismo” en la episteme, por ejemplo[6]), sumando determinismos geopolíticos vinculados con dicha etnicidad.

Si la desobediencia va dirigida a un supuesto de homogeneidad derivado de la colonialidad occidental, -y lo que se busca es una “de(s)occidentalización” en esa dirección-, la construcción dirige a una negación de la inmanencia presente en dicho supuesto. No solo la inmanencia de un Occidente como entidad cerrada (lo que no deja de ser reduccionista), sino de la inmanencia que otorga valor a tipos de etnicidad en sentido comunitario y en relación a ejes geopolíticos concretos.

La opción decolonial, al otorgar valor a la poiesis como crear/imaginar de estéticas otras, no debería “cerrar” su situación liminal en un “pensar desde la frontera” en sentido defensivo[7], sino pensar desde una “filosofía del límite” (Eugenio Trías). La liminalidad de la experiencia es un valor, el hecho estético como construcción, como respuesta a una poiética del sí mismo otro, es contingente no inmanente.

Aquí subsiste, -y me remito a Leszek Kolakowski-, la persistencia del mito. Se hace necesario pensar la relevancia de “la vivencia parcial como valor” en oposición al “mundo heredado”[8]. “El valor es el mito: es algo trascendente”.[9] Puede que aquí exista una posibilidad otra de la opción decolonial, al plantearse desde una poiesis como fuerza configuradora en sentido contingente[10]. Y no solo en función de una entidad geopolítica (comunidad imaginada otra a partir de “la diferencia” frente a un Occidente entendido como homogéneo), otorgando valor al enfrentamiento, en la posibilidad de una desobediencia epistémica y/o estética, evidenciando un objetivo “trascendente” en el proyecto decolonial.

En la opción de una desobediencia epistémica se enfrenta "el mito en el problema del conocimiento"[11], y "en la desobediencia estética, el mito en el mundo de los valores”.[12] Decolonialidad como proyecto de “autodefinición trascendente” en tanto comunidad imaginada otra. A nivel conceptual, la propuesta es una herramienta deconstructiva y re-significante que, en su posibilidad “heterárquica”[13], debería ser aplicable a diferentes tipos de problema derivados de configuraciones coloniales diversas, no sólo europeas.

“La Deconstrucción es una metodología, la Decolonialidad no”, indica Francisco Carballo.[14] El problema, en mi opinión, es confundir las “estéticas decoloniales” con proyectos concretos (como el realizado en Bogotá[15]), que en su intención de materializar la opción “decolonial”, acogió ideologías estéticas de carácter identitario, con sus respectivos modelos selectivos de identidad y alteridad, derivados, a su vez, de grupos de poder dentro del propio proyecto y sus redes.

No obstante, la opción decolonial pensada como “de(s)localizadora” de relatos teleológicos concretos, y como “de(s)estabilizadora” de ejes de poder en tanto mitologías y metodologías disciplinarias dominantes, puede ser pensada en múltiples direcciones. Pero, y una vez más remito a Kolakowski: “La creencia en el orden teleológico oculto en la corriente de la experiencia nos da derecho a suponer que en lo pasado crece y se conserva algo que no es efímero”.[16] Imaginar una desobediencia sobre la base de mitos del origen, -en este caso, de raíz étnica diferencial, en función de construir una materialidad eficiente para pensar dicha “civilización otra”[17]-, supone en mi opinión, un reduccionismo de Occidente a través del cual se piensa la posibilidad de una “de(s)occidentalización”. Reducción a un otro-nosotros sobre el mito del origen en “el extraño”, que no es ni “lo otro” ni “el nosotros”, pero al que se otorga valor como posibilidad diferencial.

Esto obliga a considerar otro factor, el problema de la traducción del pensamiento. Imaginar formas otras sobre esta base determinista construye ideologías en la negación de la experiencia compartida, de la transversalidad y porosidad que hace posible la comunicabilidad a través de conceptos como Estética o Aisthesis, que en su raíz son comunes.

En resumen, es en la poiesis del sí mismo donde está la clave, en ella se encuentra la posibilidad de imaginar una Estética otra en tanto desobediencia decolonial en “la vivencia parcial como valor” en oposición al “mundo heredado”. Consecuentemente, puede que la desobediencia decolonial implique parcialidad, del mismo modo que un “universalismo” es parcial sobre la base de la colonialidad.


Notas:

[1] Mignolo, Walter D., “Decolonial Aisthesis and Other Options Related to Aesthetics”. En: BE.BOP 2012 Black Europe Body Politics (Alanna Lockward & Walter Mignolo, eds.) pp. 5-7. Disponible en:http://globalstudies.trinity.duke.edu/wp-content/uploads/2012/04/be-bop-2012interaktiv.pdf (Consultado el 1 de noviembre de 2012).
[2] La palabra deriva de las voces griegas (aisthetikê) «sensación, percepción», de (aisthesis) «sensación, sensibilidad», e (ica) «relativo a».
[3] Wulf, Ch., Kamper, D., & Gumbrecht, H. U., Ethik der Ästhetik, Berlin: Akademie Verlag, 1994, p. 5.
[4] Walter D. Mignolo habla de “desobediencia estética y desobediencia epistémica” frente a una definición de Estética históricamente determina desde un Occidente académico. En: Estéticas Decoloniales, Pedro Pablo Gómez & Walter D. Mignolo (eds.), Universidad Distrital Francisco José de Caldas, 2012, p. 9. Disponible en: http://issuu.com/paulusgo/docs/est_ticasdecoloniales_gm(Consultado el 1 de noviembre de 2012)
[5] Mignolo, Walter D., “Decolonial Aisthesis and Other Options Related to Aesthetics”, p. 5.
[6] Estéticas Decoloniales, Pedro Pablo Gómez & Walter D. Mignolo (eds.), p. 7.
[7] “Pensar desde la frontera significa reflexionar y construir desde la conciencia de nuestra posición intermedia, entre el eurocentrismo académico y las culturas tradicionales o populares.” En: Santamaría Delgado, Carolina. “El bambuco y los saberes mestizos: academia y colonialidad del poder en los estudios musicales latinoamericanos”. El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global. Santiago Castro-Gómez & Ramón Grosfoguel, (eds), Bogotá: Siglo del Hombre Editores; Universidad Central, Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos y Pontificia Universidad Javeriana, Instituto Pensar, 2007, p. 213. El problema de esta afirmación es que parece no considerar una contingencia: que en la propia “academia europea”, existe una presencia de culturas tradicionales o populares, persistentes tanto en el Antiguo Régimen (sistema cortesano), como en el paradigma de estado-nación. Una opción decolonial así pensada omite factores de especial importancia, como las aporías (José Elias Palti), presentes en el modelo “modernidad/colonialidad”, aporías que requieren también ser consideradas, si se espera pensar una posibilidad decolonial real, en función de completar una decolonización.
[8] Kolakowski, Leszek. La presencia del mito, Buenos Aires: Amorrortu editores, 2da. Ed., 2006, p. 48.
[9] Ibid., p. 41.
[10] Léase: “[…] la fuerza configuradora de mitos que llevo en mí, pues solo gracias a ella cobro el coraje de expresar mi propio orden del mundo como compuesto de cualidades de valor incongruentes y fragmentarias.” Ibid., p. 49.
[11] Ibid., p. 21.
[12] Ibid., p. 33.
[13] Castro-Gómez, Santiago & Grosfoguel, Ramón. “Prólogo. Giro decolonial, teoría crítica y pensamiento heterárquico”. En: El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global. Santiago Castro-Gómez & Ramón Grosfoguel, (eds.), Bogotá: Siglo del Hombre Editores; Universidad Central, Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos y Pontificia Universidad Javeriana, Instituto Pensar, 2007, p. 17
[14] Dr. Francisco Carballo, conferencia dictada en Matadero Madrid, Centro de Cultura Contemporánea, el día 13 de noviembre de 2012.
[15] Estéticas Decoloniales, Pedro Pablo Gómez & Walter D. Mignolo (eds.), 2012.
[16] Kolakowski, Leszek, p. 17.
[17] Léase: “consiste en pensar dicha pluralidad en su articulación alrededor de una opción civilizadora otra.” En: Estéticas Decoloniales, Pedro Pablo Gómez & Walter D. Mignolo (eds.), p. 16.


* Imagen tomada de internet Societás Rafaello Sanzio.

Enviado el 21 de Abril. << Volver a la página principal << | delicious

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