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Mayo 26, 2013

Muertes de la clínica - Montserrat Rodríguez*

Byr-002.jpgNo se trata de una circunstancia similar a la de Aby Warburg, sin embargo en muchas ocasiones recordé su trabajo. Referiré una. Luis, ante una obra que en su construcción contaba con la emisión de aire, dijo: “habla de la continuidad y de la ficción de la separación”. Le hice preguntas acerca de su lectura, a qué continuidad se refería, y añadió: “este objeto produce algo, aire, que está en todas partes y la tela que lo cubre separa (visualmente) la obra del contexto; pero realmente no lo separa porque deja pasar lo que se produce en su interior, que es lo mismo que hay afuera: aire”. Continué preguntando sobre el sentido de la tela que cubría el ventilador; respondió: es ahí donde se observa el movimiento; entonces, le pregunté: ¿ese movimiento tiene que ver con el engaño? La separación es un engaño, repondió. Inevitable pensar en Joyce, en la lectura del texto de Joyce que hace Lacan, en su escritura, en la función reguladora de esa película que participa de lo interior y de lo exterior, interfaz de lo somático y lo mítico pulsional en Freud, y de lo real en lo simbólico en Lacan. Luis, sin conocer la teoría psicoanalítica planteaba con su lectura la función del symptome, hablaba de los Nombres del Padre.

Luis no contaba con los recursos de Warburg. La esquizofrenia se desencadenó en él cuando cursaba estudios universitarios. En ese momento su vida se detuvo: el desencadenamiento de la esquizofrenia la separó de la vitalidad. El segundo año de trabajo en el Macba retomó lo que había dejado veinte años atrás. Su producción, verbal y gráfico plástica nos hacía pensar que estábamos en camino de construir la matriz de una suplencia, además de ir descubriendo, gracias a sus lecturas, la estructura de estas matrices en las producciones de algunos artistas cuyas obras estaban en exposición.

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Los Museos como espacios de subjetivación disidente ¿son posibles? Sí; probable incluso, tan probable como la solidez de sus cimientos reaccionarios: ¿paradoja o perversión?

Un domingo por la noche escribí a Jorge Ribalta (1) para consultarle acerca de la posibilidad de que Sonia, sujeto de rasgos autistas -que colaboraba con nosotros desde hacía dos años-, se incorporase al taller de Bayrle. Respondió de inmediato que sí. Sonia llegó bien enganchada a sus iteraciones y a sus evitaciones. Mi trabajo consistía en buscar la mejor manera de sostener sus maneras: intensas conversaciones en las que el modo era la duplicación de sus dichos con ligeros cambios de entonación. Una precaria forma de la dialógica. Puede ser. El cuerpo comprometido en el modo de hacer entre Sonia y la analista funcionaba como una conversación. En las primeras sesiones se manifestaba la extrañeza de los otros colaboradores, todos esquizofrénicos e instalados en el lenguaje de otra manera; entendieron pronto que el sistema entre Sonia y yo no era ni más ni menos raro que el que cada uno de ellos sostenía conmigo, o el que yo misma podía mantener con cualquier otro interlocutor del museo. Mantuvimos esa duplicación conversacional durante dos años. Un día se produjo algo que puedo decir es una de las experiencias más intensas que he tenido en este quehacer con la clínica: Sonia, ante una sombra rectangular proyectada en la pared de una de las salas del Museo me buscó para decirme: “es el cuento de Blancanieves”. Era la primera vez que se dirigía a mi demandando. Entendí lo que me estaba diciendo, repetí sus palabras como pregunta procurando no trasmitir una expectativa. Esa sombra era el espejo en el que se podía mirar; me contó el cuento… Lo que estaba diciendo significaba una construcción protésica, pseudometáforica. Lo pude decir tiempo después. A partir de esa demanda pasó lo necesario para que un día ante la petición de uno de los colaboradores que quería asistir al taller de Bayrle, Sonia replicase: “a mí me gustaría ir, pero si puedo estar como estoy aquí”. Quería decir poder estar sin ser interpelada, tocada, educada, mirada… pero también ignorada.

Un día cuando llegué al Museo, me dijeron que Jorge dejaba el Macba. Sonia no pudo continuar su trabajo y los demás tampoco. Los procesos de subjetivación de las personas que participaron fueron semejantes y no fueron dos o tres... Un día, cuando les comuniqué que no les aseguraba que pudiéramos continuar con el trabajo, me dijeron: “nos encerramos con usted”. Les agradecí la confianza. No hicimos vídeos con nuestro trabajo; de los vídeos se ocupa La Caixa. A Jorge le decía: estamos haciendo agujeritos en el mercado de la salud mental.

Poco a poco, construimos el fundamento de una comunidad de resistencia, sesión tras sesión, y a pesar de los excesos de la quimioterapia y del adiestramiento cognitivo-conductual, sostuvimos el delirio de la construcción de las subjetividades, pero pasó lo previsible: nos aplastó la izquierda progresista que gobierna el mercado cognitivo bien acompañada por la generosa verborrea del intelectualismo activo en espacios protegidos…

Sé lo que hemos construido, sé que hay descubrimiento clínico y poder-hacer político y seguiré buscando interlocutores para tratar de darle salida. Lo estoy haciendo cuando la ocasión se presenta. Esta nota es parte de ello. Hoy ha sido la conferencia de Beatriz Preciado en el MNRS. La clínica del XIX ha muerto, sí, pero mientras yo respire, vivirá políticamente la clínica: cuestión de responsabilidad.


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Muertes de la clínica. El Macba, entre 2002 y 2011, sostiene un proyecto político que entre otras vertientes da lugar a un trabajo crítico y analítico con sujetos diagnosticados de patologías mentales graves. Recojo algunos aspectos que resultan de esta experiencia clínica:

1- Da cuenta de los efectos de la muerte de la clínica disciplinaria, de la actualidad de la clínica cognitivista concentracionaria (inscrita en el orden farmacopornográfico, en términos de Preciado, o en la actualidad de los campos como alerta Agamben) y de la efectividad de la respuesta pseudocientífica y aniquiladora que sólo escandaliza cuando la nombramos asociada a los silenciamientos históricos. Hace poco Obama expresaba con júbilo la inversión pública en un programa de investigación neurocientífica para investigar las patologías cerebrales: hasta ahí, lo podríamos celebrar con él, pero incluía la esquizofrenia, excluyendo al sujeto: cuestión de mercado. Preciado, en la conferencia citada mencionaba los autismos como campo a explorar en beneficio del mercado farmacopornográfico.

2- Es un dispositivo que pone en cuestión el alcance político de lo terapéutico y aborda el saber y los usos de las distintas prácticas como la psiquiátrica, psicoanalítica, psicoterapéutica y otras terapias.

3- Aborda el saber de las prácticas artísticas y las clínicas, sus usos y su transmisibilidad. La investigación que hemos desarrollado trata las dinámicas de la producción de lenguaje, del uso y sentido de esas producciones y de los usos comunitarios, más allá de lo que proviene del beneficio subjetivo del artista y de las políticas mercantiles de los objetos que participan de lo artístico como categoría.

4- Ha dado lugar a un hecho patrimonial: no es una intervención puntual sino continuada (2002 – 2011), sujeta a un protocolo que contempla la vertiente clínica y la que investiga la mecánica de la producción de lenguaje en las elaboraciones de los artistas. Hay descubrimiento clínico y es un patrimonio cultural, ya que esta producción de saber se ha dado en el ámbito de lo público.

5- Es un acto político al margen del poder. Por primera vez se inscribe una práctica clínica continuada en un ámbito ajeno al de la Salud Mental. Es un acto político porque crea espacio y tiempo más allá y al margen de la esclavitud de las políticas del mercado.

Esta relación invita a reflexionar el porqué de la interrupción de un servicio de alcance comunitario y sobre la dificultad para asumir que el sujeto psicótico, diagnosticado o no de patología mental grave, es ciudadano y sujeto de pleno derecho, no objeto de pleno mercado.


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*Psicoanalista. Responsable de la práctica de clínica analítica desarrollada en el Macba con sujetos adultos diagnosticados de patologías mentales graves ( 2002-2011).

1 Jefe de Programas Públicos, promovió este proyecto, una aplicación psicoanalítica en espacios públicos al margen de Salud Mental. Trabajamos de manera continuada desde 2002 a 2011.


Enviado el 26 de Mayo. << Volver a la página principal << | delicious

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