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Marzo 09, 2014

EL TABURETE DE LEOPOLDO - Armando Montesinos

madrid_bp.jpgMadre, esos besos que en la tumba
aún me das
son despertar, son nuevo frío;
estuve vivo, ya lo supe

ahora

déjame olvidar.(*)

Agosto se ensañaba con Madrid. Salí del horno tórrido del metro, donde los poros de los viajeros generaban ese vapor pringoso que se pega a la piel húmeda. El asfalto hervía sin metáforas y el aire pesaba, sucio, inmóvil. Tenía que andar diez minutos hasta mi destino bajo un sol demoledor a la hora de mayor asfixia. Ni un alma en las calles. Cualquier atisbo de sombra no podía ser sino un espejismo, y a mitad de mi camino fui a refugiarme, deshidratado, en el único bar abierto de la zona. Aunque ya sabía que no tenía aire acondicionado, se ofrecía como el único respiro momentáneo al agobiante exterior.

El local ocupaba un estrecho rectángulo en una esquina, con una puerta a cada calle. Entré en el mismo momento en el que un hombre se levantaba de una banqueta y se dirigía hacia la otra salida, dejando una lata de refresco de té en la barra. Era Leopoldo María Panero, a quien algún otro día había visto saliendo del hospital cercano, seguramente de recoger sus medicinas.

Me acerqué a la banqueta que había dejado libre con la prevención inconsciente de quien espera el calor recocido del plástico negro del asiento. Sentí ese vértigo de caída súbita que a veces precede al dormir: el taburete estaba completamente frío; allí Nadie había estado sentado.


(*) Leopoldo María PANERO (1948-2014), El que no ve. Las Ediciones de la Banda de Moebius, S.A., Madrid, 1980, pág. 39.


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mesa_86.jpg[Al leer el hermoso y breve texto de Armando Montesinos que aquí os entregamos, se dibujó en un instante un mapa mental: la imagen capturada, un libro que espera con las puntas de algunas de sus páginas dobladas en pequeños triángulos: una marca olvidada. Intentemos que esta sea una suerte de "encuentro" en la pura "escritura" con el autor de "El taburete de Leopoldo" aunque los elementos que traemos sean portadores de una carga. Sumamos a la imagen y a la dobladura de las páginas del libro, una cita al "azar". Esta que aquí compartimos como lo que podría ser otro posible epitafio. MVJ]

"Si hay fallos en mi obra -particularmente lo reconozco a propósito de El que no ve-, tengo sin embargo, la satisfacción de haber siempre considerado la literatura como un en-sí indiferente a su inscripción social -"el vicio radical estriba en la transmisión del discurso": es decir, en definitiva, como algo serio. Si los demás no se comen el tarro, es problema suyo. Que no entren los demás en el bosque de la noche. Desde el principio supe que no había salida. Que no usen mi torpe biografía para juzgarme. La literatura no es un modo de vida. "La no-vida es un estado de disolución / del yo en vida, causa de la escritura y a la vez su resultado", decía ya en Teoría. Por lo demás me agrada el que tanto vitalmente como por escrito se haya cumplido la profecía. Si yo no fuera yo, tampoco Dios habría sido*."

(*) Leopoldo María Panero, "Acerca de la literatura" en Y la luz no es nuestra, Los infolios, Valladolid, 1991.


Imagen: Llorenç Barber, José Luis Brea, JTM, Leopoldo Panero, Adolfo Arrieta y Juan Ramón Yuste: mesa UIMP, 1986.

Enviado el 09 de Marzo. << Volver a la página principal << | delicious

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