« Remainder (realismo especulativo) y otras reflexiones - Jesús Andrés | >> Portada << | "Verdad dice quien dice sombra" - Francisco Jarauta »

Abril 19, 2015

"Luz, más luz..." - Luis Francisco Pérez

decepción_obsidian-copia-803x473.jpg“Luz, más luz…”, son las apócrifas y últimas palabras que el mito y la leyenda quisieron hacer decir a Goethe en sus últimos instantes de vida. La expresión, sin duda bella en su simplicidad, y muy apropiada al científico pensamiento artístico del autor de “Fausto”, jamás fue dicha, ni aún en el delirio de las últimas horas. Por supuesto, cada cual es libre de creerse o no tan luminosa expresión, y nosotros, aun dando por buena su falsía, también la vamos a asumir como auténtica o real. Nos interesa, y mucho, para hablar de la última muestra de Regina de Miguel en la Galería Maisterravalvuena de Madrid. En la misma hay luz, mucha luz… (artificial, que Goethe no llegó a conocer).

“Ansible” (del inglés “answerable”: que puede responderse. Término inventado por la escritora futurista Ursula K. Leguin) es el título de una exposición sin duda compleja (especialmente si el espectador pretende entender un mínimo de lo exhibido guiándose por el enmarañado texto, si bien admito que igualmente bienintencionado, que ofrecen en la galería. Efectivamente, todo “puede responderse”, o quizás mejor: todo puede ser “tratado” (en su sentido médico) al menos con dos terapias diferentes: la producida en la investigación del laboratorio (científica y artificial, violenta e invasiva, cruel e inhumana con los medios empleados), y la que surge de la propia farmacia de la naturaleza (respetuosa con el paciente, ciencia ficción que avanza hacia el pasado, poéticas curativas ancestrales). Ambas terapias aspiran por supuesto a una curación del enfermo y ambas utilizan para sus fines dos sistemas lumínicos diferentes si bien complementarios: luz artificial y producida en la primera posibilidad, luz natural y diurna en la segunda. Las dos opciones demandan incansablemente “luz, más luz…”.

“Ansible” se puede entender y “ver” como una instalación (invasión) en el espacio de luz y sonido, pero también se puede “leer”, esa misma totalidad, como extraños y diferenciados elementos escultóricos de patológica frialdad, o muebles/expositores que emiten blanca y gélida luz de laboratorio. Con total sinceridad no me atrevo a describir “a mi manera” lo que sí ha escrito la artista en la complicada hoja informativa que suministran en la galería. Por tal razón cedo la palabra a su autora:

Asimismo, en la sala se desarrollarán dos acciones realizadas con la productora y músico experimental Lucrecia Dalt y el programador y performer Jan Mech: la temperatura lumínica constante que habitualmente resulta esencial para el mantenimiento de la vida artificial, se verá alterada mediante programación de Arduino siguiendo la modulación de cuatro composiciones sonoras y textuales (interpretadas por voice overs automátas) que recorren imaginarios de vidas resilientes; desde las ciencias extromófilas, la necropolítica, el extractivismo, la vida artifical… etc.)”. Llegados a este punto considero importante y necesario volver o retomar la medicina natural.

La obra de Regina de Miguel (Málaga, 1977) siempre me ha interesado, pero no siempre estéticamente hablando, cualidad ésta que hasta la muestra actual no me atrevo a decir que la artista “despreciara”, pero sin duda no formaba parte de sus principales preocupaciones. Es probable que ahora tampoco, sin embargo me siento obligado a decir que como espectador interesado y curioso, he podido experimentar y sentir un interés (si se quiere “científico”) por cuestiones estéticas, y que nada molestan (bien al contrario) el innegable e inteligente “cientifismo” (el entrecomillado no es irónico sino apreciativo) que desde siempre fue santo y seña de una artista que desarrolla una obra a la que, podría ubicar entre lo mejor de su generación. De esta artista siempre me han interesado las singulares ecuaciones científico narrativas que desplegaba en una compleja ordenación espacio temporal que a veces era comprensible y otras en absoluto, pero siempre había en estas instalaciones pequeños y delicados “punctum” que Barthes tan magistralmente explicó en “La cámara lúcida”, título por cierto que se acopla perfectamente al interés artístico de Regina de Miguel. Detalles “humanistas”, infiltrados en el implacable discurrir científico y exploratorio de su discurso. He de confesar que aunque la obra en sí misma me interesase sin gustarme estas delicadas incorporaciones subjetivas me resultaban profundamente entrañables.

En “Ansible” también están presentes los frágiles detalles de vida, en este caso de una vida que fue: son los bellos e inquietantes fósiles situados y expuestos en las estanterías que continuamente emiten luz y a su vez nos privan de ella en una aleatoriedad (es un decir: nada es casual en la obra de Regina de Miguel) que no comprendemos. No importa, no estamos obligados a entenderlo todo. En mi caso, la sensación que me ha deparado esta muestra (a la que califico directamente de “bella”, aunque el término no le guste a su autora) ha sido motivo suficiente para escribir este pequeño texto. “Luz, más luz…”


Enviado el 19 de Abril. << Volver a la página principal << | delicious

Publicar un comentario.

[ Netiquette: Protocolo de publicación de comentarios ]

(Si no dejó aquí ningún comentario anteriormente, quizás necesite aprobación por parte del administrador del sitio, antes de que el comentario aparezca. Hasta entonces, no se mostrará en la entrada. Gracias por su paciencia).

Copia las dos palabras de la imagen en la casilla correspondiente: