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Septiembre 06, 2015

Facebook y un mundo de grandes éxitos - David García Casado

images_878988.jpgNo es ningún secreto, las redes sociales son como grandes embudos que en lugar de diversificar la opinión y crear protocolos de comunicación los reducen y los polarizan bajo el puro signo de lo promocional.

La cuestión de la comunicación y en definitiva la cuestión del arte nunca fue una cuestión de herramienta. Sin embargo a través de las redes sociales, esos canales únicos (por mucho que se hable de pluralidad, los que verdaderamente cuentan son los grandes como Facebook o Twitter) nos llegan cada día herramientas capaces de solucionar hasta los más insignificantes problemas técnicos. Solo hay que ir al repositorio de Youtube o cualquier otro servidor de alojamiento de video para encontrar el cómo. Igualmente si necesitamos saber qué tipo de imagen está de moda, qué filtro representa novedad y actualidad, podemos ir a Instagram o Tumblr, donde el pasado y el futuro se combinan a cada instante para darnos una tirada de dados permanente que represente y de cuerpo a nuestro deseo estético.

La bienintencionada idea conceptual de tratar de hacer de los medios sociales formas de producción de arte específico resulta decepcionante. La razón es que en realidad los medios sociales no son medios, son simples canales creados por y para la mera anunciación. Ahí no hay contenido más o menos interesantes que no lleve adjunta la posibilidad de adquirir dicha experiencia o -si no es para nosotros- de al menos hacerla circular; a otro llegará. A cada “like” que damos, a cada interactuación, incluida la mera “visita” hay un reconocimiento de adquisición de experiencia o cuanto menos expresa un deseo de adquirirla.

Las redes sociales basan su éxito en la idea humanista del conocimiento y muchos, entre los que me puedo incluir, defenderán las redes sociales por la capacidad de dar a conocer, de hacer llegar a nosotros información y recursos, de darnos la posibilidad y el acceso a formas de experiencia que de otro modo permanecerían ignotas para nosotros. En este sentido las redes sociales democratizan las voces y relativizan la especialización. El problema es que en este campo expandido de las disciplinas, en el que se puede aprender de todo un poco, se echa en falta una intensidad que no se consigue necesariamente con la diversificación de contenidos sino con la profundización y el tiempo dedicado a cada contenido necesario para su completa comprensión. Es también una cuestión del orden de asimilación. En la ubicuidad de las redes uno pasa, por poner un ejemplo, de Jackson Pollock a Cy Twombly a golpe de click, como influyentes pintores abstractos del siglo XX, pero sin que se revele la diferencia esencial, no solo historiográfica sino también conceptual.

Bienvenidos al mundo de los “greatest hits”. Como decía antes, las redes sociales son pura anunciación de nuestros hitos, y dibujado del mapa de nuestros recorridos. Una especie de diario obscenamente hecho público, como una lista de nuestras canciones favoritas de todos los tiempos, que a nadie le importa más que quizá a alguien con quien se tenga una relación personal. En realidad todo termina siendo tan personal que te ahorra el trabajo de conocer realmente la persona pues para ello podemos acudir a su “perfil”, una pobre biografía que apenas construimos nosotros mismos, definida por gustos y afinidades que revela inclinaciones íntimas con las que quizá nunca podríamos estar de acuerdo, inclinaciones que posiblemente en su contexto humano complejo seríamos capaces de entender con toda naturalidad. Es en el factor de lo personal, aparentemente ineludible en cualquier forma de diálogo en la redes sociales, el que pone en peligro la comunicación en estos medios y los hace desde mi punto de vista ideales como formas de promoción pero inservibles como herramientas críticas o de producción específica de arte.

Enviado el 06 de Septiembre. << Volver a la página principal << | delicious

Comentarios

Buena reflexion...en parte es así... pero algo similar ocurre en un museo. Si no llega a ser por las dichosas audioguías, poco podríamos saber. Y no digamos si el artista es desconocido. O tal vez no, pues el arte no necesita ese tipo de conocimiento intelectual, que es solo un complemento, aunque algunos a este complemento le llamen arte. No se trata de superficialidad o profundidad, ni de mas o menos likes, sino del hecho de compartir, de transmitir, pues esa es la esencia del arte, compartir nuestro amor por la vida.
Y si ese arte es de verdad, consigue al instante que lo entendamos sin que ahondemos en el, sin que nos hagamos preguntas con respuestas que una vez descubiertas quizás no quisiéramos haber conocido.

Un saludo.


En efecto, el arte aparece en este marco disuelto en un doble caldo, el del impacto de la moda y el de la expansión comunicativa-número de likes y shares-. Como "Palabra hueca" que articula la dimensión imaginaria del lenguaje, cargada de significados pero carente de sentido.
Magnífico texto.


… y con todo lo que nos han insistido en su "potencial", pero … dónde? cómo? cuándo?

Muy buena reflexión!


Gracias Alejos por comentar. En el arte hay efecto inmediato pero también proceso, tránsito y viaje. Sin esa experiencia o vivencia, podría quedarse en la superficialidad del gusto.


Gracias Pepe. En efecto, el botón de Like es uno de los mayores éxitos de esta tecnología y uno de los grandes fracasos para la comunicación intensificada.


Gracias Patricia. Sí, hay potencial, o más bien, sólo hay potencial, como fuego de bengala que no se extingue jamás; sin el silencio y sin el corte necesarios como rendijas de la comunicación.


Hola David!. Muchas gracias por tu respuesta. Personalmente creo que tras una obra de arte hay un conocimiento que en muchos casos se nos escapa, autor incluido. Por eso son necesarios los criticos de arte, personas que cuentan con un saber y una sensibilidad especial. Pero a veces ocurre que uno debe ejercer de critico de si mismo. Eso hacia yo hace ya varios años, como puedes ver aqui: http://licofroneando.blogspot.com.es/2011/07/no-estamos-solos.html. Con el tiempo aprendi, o mejor dicho, me enseñaron que no es necesario hacerlo asi, que si una obra es buena, nos abre los ojos y la mente al instante, no solo nos agrada esteticamente. Facebook es una herramienta de comunicacion, para compartir experiencias, sentimientos, arte. De eso se trata, de compartir. Aunque es cierto que las obras mas visualmente impactantes o las de nombres reconocidos llevan mas likes...como dicen los indicators...beauty is a whore!. Saludos.


Gracias a todos, (uso mi español con tecla italiana...). Las redes sociales sirven como herramientas de desplaze colectivo e sobretodo por los que antes enteraban construir espacios públicos de "alteridad". Hoy somos sobjectos de las fuerzas armadas ironizadas producidas por las mismas compaginas que son partner de nuestras grande expos...
No es un problema de los "terroristas" sino del continuo "stato di eccezione" en lo qual vivimos: Mas espacio fuera (real) es privado mas las redes son rios de deashogo de necesidad de compartir la necesidad social (en acuerdo con la teoria del "poor image" by Hito Styerl). Y al final antes debían pagar por saber nuestros datos, ahora pagamos nosotros y queremos darlos.
Y nada se puede hacer al precio de mantener este estado de cotidianidad. Como artista pregunto: como puede que el orror presente sigua
Nosotros del los '90 todavía nos salvamos la memoria de un mundo sin estas nuevas redes de "panoptico" gratuito. Y Luego? sonorizados de teclas y espacios digitales...la formas del los cuerpos se amolda a eso. Bien. Aqui estamos.


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